sábado, 1 de abril de 2017

Entrevista a Jasone y Juan Karlos

Les compartimos esta entrevista publicada en Gara en donde dos integrantes de EH Bildu describen lo que está formación política está ofreciendo a los ciudadanos a quienes sirven:


Juan Karlos Izagirre fue uno de los protagonistas del surgimiento de EH Bildu al lograr la Alcaldía de Donostia. Jasone Agirre se ha sumado hace unos meses a la coalición entrando en un Parlamento renovado. Nos cuentan los retos futuros.

Iraia Oiarzabal

La sonrisa es una de las cualidades que caracteriza el perfil personal y político de Jasone Agirre y Juan Karlos Izagirre, y nos reciben con ella puesta. La primera se ha estrenado hace unos meses en la política y forma parte del grupo de EH Bildu en una Cámara de Gasteiz renovada y con amplia mayoría de las fuerzas favorables al derecho a decidir. Y el segundo es una de las figuras clave en la irrupción de la coalición, aunque tras ostentar durante cuatro años la Alcaldía de Donostia lleva unos años alejado del foco mediático. EH Bildu tiene ahora por delante un proceso interno para determinar su estructura, que pretende ir más allá de la coalición de cuatro partidos. Un proceso que arranca mañana mismo.

EH Bildu está a punto de emprender un proceso interno para determinar su estructura. Antes de mirar al futuro, ¿qué ha dado de sí la coalición en estos años de andadura?

Juan Karlos IZAGIRRE: En primer lugar hay que recordar cómo nace Bildu: es la voluntad de diferentes partidos políticos y diferentes sensibilidades de poner lo que nos unía por delante de lo que nos separaba. Creo que hay que poner en valor lo que se ha hecho durante estos seis años. Se han hecho muchas cosas, ha habido mucha gente muy implicada, pasando también momentos difíciles, por lo que hay que poner en valor tanto a los partidos fundacionales y a Aralar, que se incorporó después, como a la gente que ha tomado parte de una manera u otra. EH Bildu es algo dinámico que surgió con una voluntad, y esa voluntad persiste. Hacen falta cambios, es normal. Es el momento de hacer unos cambios en los que alguna gente que haya podido estar más cerca o más lejos según circunstancias se vuelva a sentir atraída porque se van a abrir más posibilidades de participar directamente, de decidir dentro de EH Bildu como un sujeto político propio y porque además cada vez va a ser mucho más fácil dar respuestas inmediatas a los problemas que van surgiendo.

Jasone AGIRRE: Yo veía a EH Bildu desde fuera, y siempre la he percibido como una piedra fuerte que ha tenido aristas y se ha ido moviendo, a modo de canto rodado, con la fuerza de las aguas que venían. Empezó con aguas bravas. EH Bildu consiguió cosas que nadie esperaba. Luego, ha habido momentos que ha pasado menos agua y ahora es un momento en el que hay otro tipo de agua que empuja a ese canto rodado y lima las aristas que ha podido tener. Diría que es agua fresca.

EH Bildu nace como una coalición, como la suma de cuatro partidos, pero en su evolución lo que se aprecia es que es más que eso. Cada vez hay más gente que se siente identificada solo con EH Bildu. Sin quitarles ninguna importancia, sino poniendo en valor todo lo que aportan los partidos y su tradición, esto es fruto de ello. Ahora viene otro tipo de agua que empuja en ese camino, pero en la misma dirección. Eso tampoco hay que olvidarlo.

Hablan de momentos de fuerza y también de dificultades.

J.A: Hay que desdramatizar las evoluciones. Hay épocas en que estás más arriba y otras en que estás más abajo, pero siempre siguiendo un cauce y en movimiento. Y eso caracteriza a EH Bildu; se va amoldando a las necesidades o a lo que demanda la gente. Este cambio pasa el protagonismo de los partidos a las personas. Es una evolución natural y sana. Sin dejar atrás los partidos políticos, que seguirán presentes, pero también abriendo las puertas a la gente que quiere participar sin estar unida a un partido concreto. Es lo que nos demanda la gente.

J.K.I: Ha pasado una fase y ahora se inicia otra. Yo lo que veo es que cuando la gente me ve por la calle, muchos comparten el proyecto de EH Bildu e igual no se sienten identificados con un partido o con otro. Yo creo que vamos a salir fortalecidos y tiene que quedar claro que cualquier persona o movimiento que comparta sus principios debe notar que dentro de EH Bildu tiene su sitio.

Inciden en la importancia de las personas más allá de los partidos. ¿Qué peso se prevé que van a tener las formaciones y los independientes?

J.K.I: Los pesos concretos están por decidir. El día 25 de abril habrá una asamblea general en Donostia y ahí se especificará el proceso que culminará el 17 de junio en un Congreso en Gasteiz. Lo que va a quedar claro y van a firmar los partidos mañana en Iruñea es que EH Bildu se abre a las personas y estas asumen un protagonismo que pierden en la misma manera los partidos, y encima se convierte en un sujeto en que se toman decisiones sin tener que pasar por todos los partidos. Me acuerdo mucho de todos los concejales, parlamentarios, junteros, etcétera, que posiblemente están esperanzados de que de esta nueva fase salga un mecanismo en el que las decisiones se tomen rápido ante los problemas que surgen.

¿De qué lectura parte este proceso interno?

J.A: Es importante incidir en que se necesitan respuestas rápidas a los problemas y para eso necesitas estar lo más cerca posible de la calle. No es que estemos mirando a la calle, sino que la calle somos nosotras también. Cuanto más rico sea ese espectro, mejor vas a poder responder.

J.K.I: Bildu no nace en ningún momento con el objetivo de ser una coalición de cuatro partidos, sino con la vocación de ser la referencia de todas aquellas personas que creen que es la opción que va a llevarnos a la nueva Euskal Herria que queremos.

Apelan a la cercanía, ¿se ha detectado acaso en algún momento un cierto distanciamiento de la ciudadanía?

J.A: Yo creo que no, lo que va a pasar ahora es que se va a facilitar la participación. Creer que te tienes que adscribir a un partido político concreto puede echar para atrás cuando no es esa la filosofía de EH Bildu.

J.K.I: Yo sí he notado en la calle que te viene la gente y algunos te dicen que es necesario que lleguen nuevas fases. Y también lo he detectado en lo que atañe a agilizar las decisiones; la gente lo que pide son soluciones y según en qué puesto estés puede resultar farragoso conseguirlo.

¿Tienen alguna inspiración para llevar este proceso a cabo?

J.A: Claro que puedes inspirarte en casos como el de Uruguay con el Frente Amplio y otros. Pero tenemos nuestra forma de ser y ver el mundo. Y no nos da miedo reinventarnos.

¿El hecho de quitar ese peso a los partidos favorecerá las relaciones y el entendimiento?

J.K.I: El paso que van a dar los partidos es de agradecer, porque de alguna manera son la esencia de EH Bildu. En seis años hay momentos mejores y peores. Por eso es importante pasar el motor a las personas.

¿Qué quiere transmitir EH Bildu a la ciudadanía y cuál es su proyecto?

J.A: Queremos trasladar que se puede cambiar. Es mentira que no haya nada que hacer. Con pequeñas revoluciones se consiguen cambios. Y para eso tenemos que ser dueños de nuestras decisiones.

J.K.I: A lo que aspira también EH Bildu es a cambiar la forma de hacer política y el concepto de que eso es algo que se hace en los despachos.

J.A: Queremos un país libre, justo, culto, igualitario... queremos un país feliz y para eso se necesitan ciertas condiciones. La primera, tener una buena situación social y económica. Eso es lo más cercano a la gente. Además, tenemos que ser soberanos para tomar nuestras propias decisiones.

J.K.I: Yo añadiría que aspiramos a una ciudadanía activa y representantes honestos, que no es mucho pedir. Queremos una sociedad más justa, feminista, respetuosa con el medio ambiente, donde la política se haga de abajo arriba... Pensamos que es posible construyendo además una Euskal Herria libre.





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