sábado, 29 de abril de 2017

Agresión Xenófoba en Barakaldo

En la segunda década del siglo pasado Inglaterra se dedicó a dibujar a su antojo las líneas fronterizas del la península africana de Arabia ante el agotamiento que mostraba para ese entonces el Imperio Otomano. A tal punto dichas líneas se colocaron para beneficio de Londres que inclusive la península arábiga dejó de pertenecer a África para pasar a convertirse en un apéndice de Asia. Había petróleo y el imperialismo británico tenía sus propios planes.

Dichas fronteras artificiales terminaron por unir por decreto dentro de un país a grupos étnicos perfectamente diferenciados entre ellos mientras que en otros casos, se dividía a naciones milenarias repartiendo su territorio en tres o cuatro estados diferentes, muchos de ellos nacidos de la nada, por puro capricho... o porque algún lider tribal local tenía suficiente dinero para "convencer" a los ingleses de ello. Nada de esto importó un bledo a Londres, que incluso jugó un papel crítico en una estrategia colonizadora que llevaría eventualmente a la creación de un estado completamente artificial, Israel... mucho antes de que Hitler y sus nazis llegaran al poder en Alemania.

Para desmayo de Inglaterra, ya convertida a su vez en apéndice de los Estados Unidos tras la aplastante derrota militar del genocida Churchill a manos del genocida Hitler, en esos estados-nación creados a conveniencia de su estrategia geopolítica, se iniciaron una serie de procesos democráticos y laicistas con un aporte fundamental por parte de los partidos de izquierda, algunos de los cuáles llevaron a estos países a gravitar hacia la Unión Soviética.

Lo anterior no gustó nada a Washington, lo cual trajo consigo un resultado devastador pues los halcones yankis optaron por desequilibrar esos gobiernos recurriendo al financiamiento y adiestramiento de grupúsculos fundamentalistas religiosos que recurrirían a la violencia extrema en su estrategia por hacer caer esos gobiernos mientras al mismo tiempo se dedicaban a exterminar a los integrantes de partidos y sindicatos de tendencia izquierdista. En poco tiempo, estos grupos yihadistas como se dio en llamarles, llevarían a la comunidad internacional a establecer en automático una comparación sumamente nociva: Islam igual a terrorismo. Ese es el origen de los muhaidines, ese es el origen de los talibanes, ese es el origen del Boko Haram, ese es el origen de el Estado Islámico.

Pero claro, Occidente por un lado los crea y los fortalece y por otro lado los demoniza, en una hipócrita y caótica estrategia que genera víctimas inocentes en todo el mundo.

Nos enteramos por medio de Deia que la campaña de intoxicación masiva en contra de las comunidades musulmanas en Europa se ha cobrado su primera víctima infantil en Euskal Herria:

“No quiero que me peguen más, ni a otra gente, ni a nadie”

La familia El Youssfi denuncia ante la Policía y el Gobierno vasco la agresión sufrida en clase de gimnasia por su hija de 10 años a manos de seis niños en el Colegio El Pilar de Barakaldo

Aitzol García
La familia El Youssfi ha denunciado ante la Policía Municipal y el Gobierno vasco la presunta agresión sufrida el jueves por su hija Mariam, de 10 años, en la clase de gimnasia del Colegio El Pilar de Barakaldo. La tía Sumaia y su madre, Noura, están indignadas porque el profesor de Educación Física, según su versión, no hizo nada para impedir que un grupo de seis niños acorralasen a Mariam en plena clase para insultarla y pegarla. No habría hecho nada ni mientras se producía la riña, ni tras ver el rostro de la niña amoratado. Como consecuencia de la pelea, la menor presenta numerosas contusiones y cortes en la cara y cuello, un parte de lesiones que el Hospital de Cruces ya habría remitido al juzgado. Según el relato de esta familia, han decidido recurrir al amparo de la justicia ante la negativa de la dirección del colegio a actuar contra el docente. A lo largo de la tarde de ayer este periódico intentó ponerse en contacto con el colegio para contrastar la denuncia, sin conseguirlo.

En el atestado policial, la familia denuncia la presunta agresión sufrida por su hija a las 12.15 horas mientras estaba en clase de gimnasia por parte de seis compañeros de curso. “Yo estaba tranquilamente en gimnasia y mientras jugábamos al pillapilla, de repente un niño vino insultándome puta tofu, gorda y todo eso que a mí me fastidia”, afirma Mariam a DEIA, visiblemente más tranquila que su tía y su madre. “Yo no le hice ni caso y me empezó a pegar y, como sabe que no me va a ganar, vino con toda su banda y me empezaron a pegar patadas, a insultarme y a tirarme los aros que estaban en el suelo”. Todos tienen 10 años. Según el testimonio de la menor, el maestro le mandó sentarse en una esquina y poco después concluyó la clase sin que el docente “hiciera nada”, asegura.

En la denuncia presentada, la familia manifiesta que el profesor se encontraba en el lugar de los hechos y que en el momento de la agresión estaba mirando una tableta y que no hizo nada aun siendo testigo de los hechos. En su declaración, la niña hace constar que aunque no solicitó ayuda a su profesor, este no le atendió en ningún momento, ni durante, ni después de la agresión y que incluso mientras se estaba produciendo la pelea, el docente levantó la cabeza, miró a la niña y se encogió de hombros haciendo caso omiso a lo que ocurría a unos metros.

Después, dice Mariam, “me fui a los vestuarios y una niña me ayudó, me llevó al baño, me lavó las heridas y después me vieron las monitoras del comedor y me llevaron a Dirección y luego llamaron a mis padres”, afirma Mariam. Y aquí empieza el calvario de una familia que no comprende el comportamiento del centro. Según la versión de la tía y la madre, y tal y como consta en la denuncia, el centro no se puso en contacto con ellos hasta las 14.41 horas, cuando las cuidadoras del comedor dieron aviso a la dirección.

Parte de lesiones de Cruces
Según Noura, la directora “dijo a mi marido que Mariam estaba en clase de gimnasia, que se cayó, que debía de haberse peleado y que tenía algunas heridas en la cara. Mi marido le preguntó si tenía que ir para llevarla al médico para curarla, que si tenía algo grave y le dijeron que no, que le limpiaban en el centro. Mi marido pensaba que se trataba de una pequeña herida típica de los niños”. Pero cuando Noura fue a recoger a su hija a las 16.30 horas al colegio, no pudo reprimir las lágrimas. “Mi hermana fue a recoger a la niña a la salida del colegio. Salía toda arañada, con los pelos revueltos, le han roto los pendientes, bueno una paliza... moretones por todo el cuerpo. De la impotencia mi hermana se puso a llorar como una tonta al ver a su hija de esa manera”, asegura la Sumaia, quien afirma que el resto de madres apoyaron a su hermana “porque de la misma forma que le ha pasado a mi sobrina, le puede ocurrir al hijo de cualquiera y nadie quiere eso”.

Tras el impacto inicial, la madre fue a hablar con la dirección del centro para pedir explicaciones que no han satisfecho a la familia ya que, según su versión, “no reconocen la responsabilidad del profesor”. Entonces llevaron a la menor al Hospital de Cruces, donde revisaron el estado de la niña y redactaron un parte de lesiones que el centro hospitalario habría remitido al juez. Acto seguido, la madre presentó una denuncia en la Policía Municipal de Barakaldo ya que aunque la niña ya había sufrido otras agresiones “no podíamos pensar que podían llegar a esta gravedad”, señala Noura. Para la familia, este grave incidente ha supuesto un jarro de agua fría porque justo este curso la menor ha comenzado a integrarse bien en el centro y a tener amigas tras años de insultos y marginación. Hablan abiertamente de bullying.

“Mariam ha sufrido agresiones desde que empezó el colegio hace cuatro años. Desde el primer año tenía problemas con los compañeros, sobre todo psicológicos, la insultaban muchísimo”, asegura la madre. “Se metían con su aspecto, comentarios racistas, hace poco me ha dicho que le han llamado dentro del colegio yihadista y que iba a hacer explotar el colegio”. La menor confirma la presión sufrida los últimos años, pero espera que todo cambie a partir de ahora. “Solo quiero que la gente me trate mejor y que no me peguen, ni a mí, ni a otra gente, ni a nadie”. 






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