domingo, 16 de abril de 2017

Bergoglio y el Descontrolado Maroto

Jorge Mario Bergoglio, también conocido como Papa Francisco- cometió un gravísimo error, uno que ni Ambrogio Damiano Achille Ratti -alias Pío XI- ni Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli -alias Pío XI se dieron el lujo de cometer: confiar en los españoles.

Una cosa es aprovechar su cerrazón y su proclividad a la violencia para incitar a una cruzada en contra de "la amenaza roja" y otra muy distinta es confiar en ellos, ese es un riesgo que solo asumen los del PNV.

Si pensó por un solo momento que Madrid se iba a conformar con un comunicado de parte de su oficina papal informando que la presencia de Matteo Zuppi en Baiona el pasado 8 de abril había sido de motu propio cuando hubo quienes incluso se alegraron por lo que aparentaba ser un acompañamiento de la cúpula católica al proceso de paz... estaba muy pero muy equivocado.

¿Qué no sabe que cualquier muestra de empatía, ya no digamos simpatía, hacia el pueblo vasco lo convierte a uno en alguien que se encuentra situado en el umbral del entorno de ETA aún sin saberlo?

¿Realmente desconoce la doctrina de torturador en jefe Baltasar Garzón etiquetada como el "todo es ETA"?

Pues bien, ahora sabe muy bien el argentino que haber apuñalado por la espalda a Zuppi no le ha granjeado en lo más mínimo la admiración del régimen heredero de aquella asonada militar instigada por su antecesor Pío XI. Tendría que haber evitado la presencia de Matteo Zuppi a toda costa, ese fue su verdadero error, debió haberlo consultado con el inquisidor vascongado José Ignacio Munilla, que para eso está ahí.

Porque resulta que para apuntar el dedo flamígero en su contra no es necesario que lo haga ni Felipe Borbón Franco ni Mariano Rajoy, que no, que ellos se van a encargar de guardar las apariencias. No, para el trabajo sucio Madrid siempre va a contar con descontrolados, gente a la que le pagan para aparentar que se están yendo por la libre. Ahí tenemos a Consuelo Ordóñez, a Maite Pagazaurtundua, a Fernado Savater y, para esta ocasión, a Javier Maroto.

Lean ustedes esta nota publicada en Deia:

Maroto acusa al Vaticano de respaldar el desarme de ETA

El dirigente del PP pide a la Iglesia “una reflexión” por la presencia de Zuppi en la entrega del listado de armas en Baiona

El vicesecretario de Política Social y Sectorial del Partido Popular, Javier Maroto, ha pedido al Vaticano “una reflexión” sobre los actos en los que la Iglesia participa, después de haber respaldado el desarme de ETA escenificado el pasado día 8 de abril en Baiona.

“Hay muchas personas creyentes que no han entendido la presencia de la Iglesia en esa foto, que se han quedado muy incómodas. Seguramente cabe una explicación que dar o una reflexión”, afirma Maroto en una entrevista concedida a Europa Press. El exalcalde de Gasteiz explica que la Iglesia católica es una organización con “calado enorme” y que por su repercusión “debe transmitir un mensaje acorde a su sentimiento y su pensamiento”. En esta línea, asegura que ha encontrado a muchos católicos desconcertados por la participación del arzobispo de Bolonia, Mateo Zuppi, en el acto de Baiona. “Quizá sería conveniente que la Iglesia hiciera una reflexión de en qué actos participa en todos los casos y en todos los lugares”, asevera el dirigente popular.

Maroto da por sentado que el Vaticano consintió o al menos conocía la participación del religioso italiano y miembro destacada de la orden de San Egidio en los actos por el desarme en Baiona, a pesar de que el pasado martes la Oficina de Prensa de la Santa Sede informó que monseñor Zuppi asistió a título personal “y por su cuenta y riesgo” al acto de entrega de armas de ETA en Baiona. De este modo la Curia vaticana negó que acudiera “en representación de la Santa Sede, ni como arzobispo de Bolonia”.

En algunos medios se había interpretado que contaba con el aval del Vaticano, ya que Mateo Zuppi ha participado en distintos procesos de pacificación, el más conocido, el de Mozambique en 1990. También visitó Euskadi en varias ocasiones para participar en iniciativas relacionadas con la pacificación.

La presencia de Zuppi junto al pastor metodista Harold Good en el momento en que el mediador civil Txetx Etcheverry entregaba a los verificadores internacionales el documento con las localizaciones del arsenal de ETA ha provocado una gran sacudida en el seno del Vaticano y de la Iglesia vasca en particular.

Entre las comunidades de base católicas y muchos sacerdotes vascos no se ha entendido la falta de implicación en el desarme y la desautorización a Zuppi por parte del obispo de Donostia, José Ignacio Munilla. El último episodio de la división interna entre la jerarquía eclesiástica vasca se produjo este miércoles cuando el prelado de Gasteiz, Juan Carlos Elizalde, pronunció una homilía en la misa crismal de Semana Santa en la que “apoya todas las mediaciones eclesiales e iniciativas compatibles” en el nuevo escenario en Euskadi y añadió que “la Iglesia quiere seguir ayudando el proceso de paz”. Sus palabras fueron mayoritariamente interpretadas como un respaldo a Zuppi y una corrección a Munilla, aunque posteriormente Elizalde rechazó la lectura de la división entre obispos. 






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