lunes, 24 de abril de 2017

El Insoportable Candor de El Aburrido

El jeltzale Iñigo Urkullu ha hecho hasta lo imposible por congraciarse con el régimen borbónico franquista: se posicionó en contra de los movimientos de autodeterminación de Catalunya y Escocia; se mantuvo al margen del proceso de desarme de ETA hasta que le fue imposible no hacer nada y aún así, evitó estar presente en Baiona; convirtió al PNV en la alfombra roja sobre la que triunfal se pavonearán Rajoy y sus presupuestos.

Candoroso hasta el insulto, a pocas horas de que se conmemore en Gernika un aniversario de tintes claramente reivindicativos y soberanistas, medra por una migaja de parte de Madrid que haga más soportable su improcedente presencia en la martirizada villa

Les compartimos pues este artículo en Deia:


Urkullu urgió al embajador en Polonia a que traslade al Ministerio de Exteriores la necesidad de un acto de reconocimiento

Humberto Unzueta

El lehendakari ha emplazado al Gobierno español a que muestre un gesto de reconocimiento sobre el bombardeo de Gernika, cuando esta semana se cumplen 80 años de que la Legión Cóndor alemana protagonizara uno de los primeros ataques aéreos contra población civil, apoyado por la Aviazione Legionaria italiana y con el consentimiento del Gobierno de España presidido por Francisco Franco. Iñigo Urkullu transmitió la petición el pasado jueves al embajador de España en Polonia, Agustín Núñez Martínez, para que este alto cargo diplomático lo trasladase al Ministerio de Asuntos Exteriores.

Se trata de la primera vez que el Gobierno vasco realiza un emplazamiento de este tipo al Ejecutivo español, recordándole así su responsabilidad en el bombardeo de Gernika y en el resto de ataques aéreos contra más de un centenar de localidades vascas por los actos que se cometieron en nombre del Gobierno español.

Fuentes próximas al lehendakari señalan a este diario que la petición tuvo lugar durante la visita oficial que Urkullu cursó la semana pasada al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau en la que coincidieron ambos mandatarios, así como en el posterior acto de plantación del retoño del Árbol de Gernika en el parque de Zasoleviaje, en Oswieçim, anexo al campo de exterminio nazi.

En aquel acto, también tomaron parte la presidenta de las Juntas de Bizkaia, Ana Otadui, el alcalde de la ciudad polaca de Oswieçim, Janusz Chwierut, y el presidente de APTCE, Enrique Villamor, además de representantes del Museo Auschwitz-Birkenau y alrededor de 500 jóvenes vascos y polacos. El lehendakari subrayó que Auschwitz y Gernika representan “un grito desgarrador que perdura en el tiempo y que se mantiene de generación en generación, que clama contra la injusticia y el sufrimiento de las víctimas provocado por el sinsentido de la barbarie y el terror”.

El emplazamiento se produce en vísperas del aniversario del bombardeo de Gernika el próximo miércoles. En estos ochenta años que han transcurrido desde el ataque aéreo que ha quedado universalizado por el cuadro homónimo creado por Pablo Picasso, el Estado español jamás ha ofrecido la más mínima muestra de contrición o siquiera reconocimiento por los bombardeos contra población civil en suelo de Euskadi ni específicamente por el de Gernika, en el que murió una cifra indeterminada de civiles indefensos que, en cualquier caso, alcanzó varios centenares de víctimas.

Los diferentes gobiernos democráticos que han sucedido al del dictador Franco siempre han esquivado la cuestión señalando que se trata de un gobierno fascista e ilegítimo y dando a entender que no existía una continuidad del Estado español en la responsabilidad subsidiaria sobre los hechos históricos. Se amparan en que, en abril de 1937, el Gobierno español legalmente constituido y en legítimo ejercicio era el del gabinete de unidad prácticamente de todos los partidos, presidido por el líder socialista de UGT Francisco Largo Caballero, que contaba con la presencia del miembro del PNV Manuel de Irujo en calidad de ministro sin cartera.

El ejemplo alemán

Desde la Transición los diferentes inquilinos de La Moncloa, hayan sido del PSOE o del PP, no se han mirado en el espejo del Gobierno alemán al que no se le cayeron los anillos a la hora de asumir en nombre de su país la responsabilidad del ataque aéreo de la Legión Cóndor sobre Gernika. Fue en un acto solemne de desagravio largo tiempo esperado, protagonizado por el embajador de Alemania en España, Hening Wegener, quien, en una visita a Gernika y ante un centenar de supervivientes del bombardeo, leyó en 1997 un mensaje del entonces presidente del país, Roman Herzog, en el que asumió, públicamente y en nombre de Alemania, la responsabilidad del ataque aéreo de la aviación de su bandera el 26 de abril de 1937, reconoció “la culpa de los aviones alemanes” y pidió perdón.

El gesto tardó 60 años, pero llegó al fin y contribuyó a desmontar la mentira de Franco que atribuía a los rojos y a los propios vascos la responsabilidad de haber dinamitado y destruido Gernika. “La España de Franco no incendia”, sostuvo hasta su ocaso el régimen franquista, que acusó a los lugareños y a los rojos de haber incendiado el municipio vasco. Los alemanes redoblaron su compromiso al año siguiente con otra petición de perdón a Gernika por el bombardeo en esta ocasión a través de su órgano soberano, el Bundestag (el Parlamento alemán). Todos los grupos parlamentarios apoyaron una resolución en la que se sumaron al mensaje de disculpa remitido un año antes por el presidente Herzog.

Antes del requerimiento del Gobierno vasco al español, el PNV ha intentado en varias ocasiones arrancar algún tipo de reconocimiento e incluso de perdón por los bombardeos autorizados por Franco sobre Gernika y el resto de localidades vascas que también sufrieron los ataques aéreos. El último de estos emplazamientos fue el pasado mes de febrero cuando el Grupo Vasco en el Senado presentó una moción en la que reclamó a la Cámara Alta que exija al Ejecutivo español el reconocimiento de la responsabilidad del Estado español en el bombardeo de Gernika. El portavoz jeltzale en el Senado, Jokin Bildarratz, señaló que es la ocasión “adecuada” para que también se disculpe, “colmando así un vacío que aún hoy está pendiente”.

Tras recordar que Alemania ya reconoció la implicación de la Legión Cóndor en los hechos y la responsabilidad subsidiaria del Estado alemán, reclamó al Estado español que debe “asumir esa parte de responsabilidad histórica que le corresponde por los actos que se cometieron en su nombre o haciendo uso de su representación”.

La mayoría absoluta del PP en el Senado impidió que prosperara una moción que el PNV había consensuado con el resto de la oposición con el propósito de que el Gobierno reconociera la responsabilidad el ejército franquista en el bombardeo. El portavoz del PP, Iñaki Oyarzábal, rechazó volver a la dialéctica de “bandos”, que pidió desterrar para poder así “mirar al futuro”.







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