miércoles, 26 de abril de 2017

Gernika Según Urkullu

Hace un par de días nos enterábamos de que se había procedido a sepultar a José Sanjurjo en Melilla ante la presencia de militares y del  alcalde pepero de ese anacrónico asentamiento colonialista en África, quien justificó su presencia por la participación del homenajeado en la guerra del Rif. No habían pasado muchas horas cuando las redes sociales se mecían al ritmo del Cara al Sol que cierto grupo de nostágicos le dedicaran al también pepero José Utrera Molina, suegro del también pepero Alberto Ruíz Gallardón.

Y es con ese PP, tan orgulloso y nostálgico, con el que el PNV de El Aburrido y de Obtusar ha estado tan cómodo durante los últimos años, comodidad que ha llevado al propio Anasagasti a quejarse grandilocuentemente por ciertas corbatas y cierto corazón en una caricatura reciente de Tasio.

Un PP que niega el involucramiento de España en el bombardeo de Gernika, un PP que está obsesionado con desvincular a Picasso de su identidad comunista y a su "Guernica" de nuestro Gernika.

Dicho lo anterior, les dejamos con este texto de el candoroso Aburrido dado a conocer en Noticias de Gipuzkoa:


Iñigo Urkullu

Hace unos días tuve la oportunidad de visitar Auschwitz. Quizás el campo de exterminio que tiene el dudoso honor de representar mejor la decisión política de Hitler de exterminar a todo un Pueblo. De exterminar a sus adversarios.

Sólo viendo la inmensidad de aquel campo de destrucción y muerte uno puede atisbar la crueldad, frialdad y el horror que se escondía detrás de aquella decisión. Se puso al servicio del exterminio de prisioneros y prisioneras la mejor tecnología de la época para matar y hacer desaparecer de forma rápida, barata y eficiente a millones de personas.

Y todo esto ocurrió hace menos de 80 años. Es decir, ni estamos hablando de la prehistoria, ni de historia antigua ni de historia moderna. Es historia contemporánea. Quienes tomaron aquella decisión eran coetáneos, en muchos casos, de nuestros padres y abuelos.

Fue una parte de la civilización más supuestamente avanzada la que tomó esta decisión sin precedentes, por su inmensidad, precisión, crueldad y eficiencia. Nada parecido desde la aparición del homo sapiens en la Tierra hace 200.000 años.

Es la parte de nuestra historia que siempre debemos tener presente. Y siempre debemos recordar. Y recordar que la barbarie de quienes cometieron este genocidio no empezó en Polonia, Alemania o Checoslovaquia. Empezó en Euskadi.

Entre 1936 y 1937 más de 80 municipios vascos fueron bombardeados bajo las órdenes de Franco. Uno de cada tres municipios de nuestra Comunidad sufrió bombardeos indiscriminados contra la población civil indefensa.

Euskadi también tiene el dudoso honor de sufrir los primeros bombardeos masivos contra la población civil en la historia.

Miles de personas fueron asesinadas en Euskadi por bombas lanzadas, en su mayor parte, por aviones alemanes e italianos.

Hoy se cumple el 80º aniversario del bombardeo de Gernika, primero lo habían sido Otxandio y Durango. Y hoy es un buen momento para recordar cómo los bombarderos más modernos de la aviación alemana arrojaron el 26 de abril de 1937, durante más de tres horas, 3.000 bombas incendiarias sobre Gernika. Al mismo tiempo, los cazas nazis ametrallaban sin misericordia a la población que huía.

Por suerte, allí estaba el periodista inglés George Steer, que publicó dos días después lo que ocurrió en The Times y The New York Times. “Guernica, el pueblo más antiguo de los vascos y el centro de su tradición cultural, fue destruida completamente ayer por la tarde por aviones insurgentes”, escribía Steer el 28 de abril.

Y a pesar de todo, muchos miraron hacia otro lado.

Es buen momento para recordar a todas las víctimas de aquella masacre. Para reconocer a quienes lucharon en defensa de la libertad y la democracia. También para subrayar nuestro compromiso de mantener viva la memoria y, sobre todo, de condenar la injusticia de los bombardeos. La injusticia de la guerra.

Nos hace recordar lo frágil que es la paz. Y cómo a la menor oportunidad la crueldad y la guerra son capaces de campar a sus anchas.

Recuerdo. Condena. Reconocimiento. Compromiso. Esto es lo que nos reúne, y nos une en torno a un bombardeo que precedió a la mayor y más cercana barbarie de la historia de la humanidad. No podemos volver a mirar hacia otro lado.






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