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domingo, 17 de marzo de 2019

Algo Debió Pasar...

Ante lo multitudionario de la manifestación de ayer en Madrid no podemos mas que prepararnos para el alud de declaraciones entre estúpidas e insultantes que caerá sobre nosotros desde los diferentes estamentos del régimen borbónico franquista.

En especial nos ha parecido excelente la respuesta que el autor del blog Societat Anònima ha dado a cierta tuitera:


Àlex Ribes

Estimada, o no:

Algo debió pasar por la cabeza de los atenienses cuando determinaron que el gobierno de la ciudad y sus decisiones debían pasar por la asamblea de ciudadanos. Cierto es que ni las mujeres, ni los extranjeros, ni los esclavos, podían formar parte de ella pero algo debieron intuir en sus cabecitas atenienses.

Algo debió pasar por la cabeza de los ciudadanos de la República romana cuando establecieron una democracia similar a la ateniense y concedieron la ciudadanía en ocasiones a aquellos que no eran de origen romano.

Algo debió pasar por la cabeza de los habitantes de la Antigua India cuando inventaron repúblicas democráticas, muchas de ellas anteriores al inicio de la democracia ateniense.

Algo debió pasar por la cabeza de las personas que vivían en el siglo XVIII en cinco naciones norteamericanas, Cayuga, Oneida, Seneca, Mohauwk y Onondaga, cuando crearon una gran liga democrática denominada Haudenosaunee. Su régimen democrático estaba gobernado por un Consejo de representantes de la población, como Podemos, pero con más ganas de cambiar el mundo.

Y, por supuesto, algo debió pasar por la cabeza de los franceses cuando durante la Revolución francesa la Asamblea Nacional promulgó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano el 26 de agosto de 1789, el sufragio universal masculino en septiembre de 1792 y la abolición de la esclavitud en las colonias francesas el 4 de febrero de 1794. ¿Se había llegado al clímax de la democracia? Por supuesto que no. Quedaba, por ejemplo, el reconocimiento del derecho a votar y ser votadas a las mujeres, integrando así un verdadero concepto de sufragio universal que debe incluir a las personas sin distinción de raza, sexo, creencia o situación social o económica. Y aún continuamos. Esto no acabado. A la democracia le queda mucho camino por recorrer. El mismo que ponga la imaginación humana en la creación de nuevos modelos sociales.

Muchos de los derechos adquiridos, como el que tú puedas votar o ser votada, se consiguieron demostrando que las leyes vigentes no funcionaban, no respondían al interés de sus ciudadanos. Porque la ley, al final, es una norma jurídica que puede tener la fecha de caducidad escrita en el envase. Las leyes cambian, se modifican, se suprimen, nacen nuevas… Si fuesen eternas, no necesitaríamos a ningún político que las actualizara. Las leyes responden a las necesidades de una sociedad, en un momento determinado, para convivir de la mejor manera posible. Lo que sucede es que, si un grupo adquiere el hábito de matar a los que no piensan como ellos y tiene el poder de hacerlo, los demás cuentan con pocas opciones de llevar el debate a la ética. Cuando delante tienes a un señor con un bigotito facha que te apunta con un fusil, no es el mejor momento para hablar de Rousseau. Y si después a este señor se le ocurre la brillante idea de blanquear su sucio hábito con una ley, podemos llegar a pensar que las leyes están por encima de la democracia.

Franco tenía leyes. Por ejemplo, una manifestación “no autorizada” o que se desarrollara fuera de los límites “permitidos por la autoridad” podía ser sancionada con una multa de hasta 500.000 pesetas en la España de 1959, según la Ley de Orden Público publicada en el BOE del 31 de julio de ese año. Precioso, ¿no? Irrumpir en un domicilio sin orden judicial era un proceso rutinario. Hola, buenas, eres un rojo de mierda y te vengo a detener porque me sale de mis testículos franquistas. La Ley de Responsabilidades Políticas prohibió todos los partidos políticos y criminalizó de manera retroactiva comportamientos que eran legales en la República. Es decir, no sólo te destrozaban la vida por lo que hacías en ese momento, sino por lo que hiciste legalmente en el pasado. Pues, eso, Franco tenía leyes, Hitler tenía leyes, Erdogan tiene leyes y Bolsonaro y Orbán. Todos los que quieren joderte la vida, tienen leyes. No hay nada más fácil que ser militar, tener un ejército poderoso de tu lado, hacerte con el poder, preparar unas elecciones para parecer democrático y salir elegido por una de esas casualidades de la vida. Por eso, la democracia, la idea de que somos iguales y libres, está muy por encima de las leyes. Como está en cada célula de una persona educada, la idea de no insultar a quien no piensa como tú. Pero, en todo caso, pide explicaciones a tus padres y a tus profesores sobre el porqué del fracaso que te acompaña.






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