martes, 7 de marzo de 2017

Danza, Historia y Memoria

Uno pensaría que nuestro deseo es importunar a los del relato único que insisten en aquello de que Cristobal Colón descrubrió América allá en 1492 y la verdad es que llevan un poco de razón pues nos gusta regodearnos en el hecho de que el diferencial vasco es tan ubicuo que incluso esa "gloria" le arrebata a los españolazos.

Habiendo dicho lo anterior, les dejamos con este artículo publicado en Deia:


El grupo abantoarra estrena este sábado su montaje en Las Carreras

Emilio Zunzunegi

Desde que en 2010 estrenaran su primer espectáculo basado en la historia de la zona minera -dedicado a los combatientes vascos que defendieron hasta el último momento las posiciones abantoarras en la segunda Guerra Carlista- el grupo de danzas Enarak del barrio de Las Carreras no ha parado de investigar y generar interesantes simbiosis entre danza tradicional e historia y cultura vasca. Amalur, Baserri, Herri kirolak o Mitología vasca han sido, junto al homenaje a los batallones vascos en la Guerra carlista y en la República, algunos de los proyectos que este grupo, formado por más de 80 dantzaris de todas las edades, ha llevado a cabo adelante en estos años.

En este innovador proceso evolutivo de la danza tradicional vasca, que se nutre de la investigación histórica para crear atmósferas donde se aúnan arte y tradición, Enarak se sumerge este año en el universo arrantzale Euskal Balezaleak una obra multidisciplinar con la que pretende rendir homenaje a aquellos pescadores que siguiendo primero en alta mar al bacalao acabaron en las lejanas costas de la Terranova canadiense dando caza a las ballenas. “Euskal Balezaleak es una historia que se sitúa en 1540 en la que hablamos de la vida de los marineros vascos y de sus familias en aquella época, de las labores que realizaban las mujeres en el puerto, de los niños que estaban con ellas, de los preparativos para la marcha en la que toda la familia colaboraba, de los largos periodos de espera y del regreso a casa”, resume Rebeca Aiesta, miembro del grupo Enarak.

La obra, que se representará este sábado a partir de las 20.00 horas en el frontón de Las Carreras, cuenta con el apoyo de los ayuntamientos de Abanto-Zierbena y de Bermeo y la colaboración activa en el escenario del Otxote Muñatones y la txaranga Burdin Klash.

“Además contamos con un grupo de vecinos de la zona a los que le gusta el teatro y que se han ofrecido para participar en este montaje en el que tomamos parte un centenar de personas”, refiere Rebeca Aiesta, quien hace un destacado elogio a la participación de Pedro María Lucas e Iñigo Urbaneta, responsables del montaje audiovisual que acompaña a la obra. “No hemos querido ser exhaustivos en los pormenores de la historia pero sí hemos querido que las aportaciones audiovisuales y orales estuvieran documentadas”.

Sagardo

En este sentido, Aiesta pone de ejemplo las referencias al sagardo, un aspecto singular de aquellos valientes arrantzales que cruzaban el Atlántico a la caza de las ballenas persiguiéndolas año tras hasta sus santuarios de Terranova. “La sidra era para los balleneros como la bebida de los héroes. Gracias a que tomaban la sidra los marineros vacos lograban paliar los efectos del escorbuto reduciendo la mortandad en los barcos, cosa que otros marineros no lograban, lo que les granjeó la admiración de muchos pescadores de otras procedencias”, describe Aiesta, quien añade que la reiteración secular de aquellos viajes dio nombre a más de un punto geográfico de aquella costa y “propició la interacción de los marineros vascos con tribus locales como los innu”, apunta la portavoz, quien sitúa la duración del montaje en torno a los 90 minutos.






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