viernes, 17 de marzo de 2017

De Urnas y Celdas

Cuando depositar una boleta en una urna abre un boquete en las celdas donde los estados ocupantes mantienen como rehenes a los que han trabajado por la emancipación de su pueblo.

Les recomendamos esta misiva dada a conocer en Naiz:


Una ilusión sin fin se está extendiendo a través de las zonas y pueblos de Euskal Herria, gracias a las consultas populares que tendrán lugar los próximos meses. El hecho de realizar en tantos sitios nuestro sueño, decidir nuestro futuro, nos llena de ilusión y esperanza hasta calar nuestros huesos, llegando hasta nuestras celdas para contagiarnos.

Francisco José Ramada Estévez | Preso político vasco

A las puertas de la primavera, el 19 de marzo, en una de las zonas más importantes de Gipuzkoa, Oarsoaldea y Tolosaldea,  127.542 votantes podrán ejercer su derecho a decidir en las consultas populares. Este ejercicio nos demuestra que nuestro pueblo tiene hambre de democracia y quiere decidir su futuro. Los gobiernos, tanto rojos como azules (PSOE, PP), han mostrado su verdadero rostro fascista apoyándose en una justicia sierva y manipulada para silenciar la voz de nuestro pueblo. Así, de esa manera, hace mucho que la democracia española, al estar fundamentada en el neofranquismo, tiene la imposibilidad de reconocer las reivindicaciones democráticas de los pueblos que componemos el Estado español. En Catalunya y en Euskal Herria, así nos lo han demostrado una y otra vez.

Han pasado casi 40 años de falsa democracia española. El neofranquismo nos impuso su constitución, a pesar de ser rechazada por nuestro pueblo, y con posterioridad, un estatuto de autonomía –nunca completado– para gestionar las migajas concedidas por Madrid, en beneficio de los caciques de Sabin Etxea. Durante todo este tiempo, por luchar en favor de la democracia y la autodeterminación para nuestro pueblo,  hemos tenido que conocer la cárcel y el exilio, y bien que nos han hecho pagar nuestra firmeza: tortura, dispersión, legalidad excepcional y cruel, guerra sucia, BVE, GAL, extradiciones, deportaciones, confinamientos, y también con la muerte. A pesar de todo, nuestro compromiso en favor de la democracia se ha reforzado, porque somos demócratas. Aunque ya sé que la palabra democracia está muy manchada. En torno a ella se ha construido una gran demagogia, y en su nombre se oculta el fascismo del gobierno español para silenciar la voz de los pueblos oprimidos de Estado español. Por lo que hoy reivindicar democracia para Euskal Herria tiene un gran valor, hoy más que nunca, para que seamos dueños de la llave de nuestro futuro.

Con este ejercicio democrático estamos poniendo la primera piedra para construir un futuro más justo, basado en la democracia y en un Estado nuevo, en el bienestar de todos, en la igualdad, en la justicia social. Ya sé que los Estados jacobino francés y neofranquista español nunca aceptarán o reconocerán nuestra palabra. Por lo que el único camino es construirlo desde la unilateralidad. Para eso, todos los que viven en Euskal Herria son necesarios, es indiferente donde hayan nacido, de donde han venido, que idioma hablan o que religión profesan. Entre todos los habitantes tenemos que hacer realidad el sueño de una Euskal Herria soberana. Para eso, hay que extender a todos los rincones de Euskal Herria la ola de esperanza que surgió en la cadena humana que en el 2014 unió Durango con Iruñea, convirtiéndola en un tsunami.

En esta primavera, en una parte importante de Gipuzkoa, desde las Peñas de Aia hasta el monte Uzturre va a florecer la esperanza. Nuestros montes, calles y ríos se vestirán con flores de colores sin fin llenas de ilusión, y también nuestras celdas, por estar más cerca que nunca el día soñado. Los muros de las cárceles que nos tienen prisioneros se derrumbarán, y entonces estaremos en la calle para construir el Estado vasco. Tenemos que llenar las urnas que se pongan en los pueblos de un ilusionante «Sí» a un Estado independiente. Ese es el momento histórico en el que estamos en Euskal Herria. La tempestad que ha surgido en Catalunya nos demuestra que la clave para llevar adelante y hasta el final el proceso soberanista está en el pueblo, a través de la movilización social, como las consultas populares, para hacer mover a los partidos políticos y a las instituciones. Gure esku dago!





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