viernes, 24 de marzo de 2017

Acompañamiento Internacional del Desarme

Con respecto al llamamiento por parte de los Artesanos de la Paz a asistir a Baiona el día 8 de abril para participar en la etapa culminante del desarme de ETA les compartimos este texto dado a conocer en la página de Público:


Urkullu ha mostrado su disposición a actuar como "puente" para tratar de impedir que la entrega de las armas, prevista para el día 8, sea boicoteada por el Gobierno del PP. El acercamiento entre PNV y PP para aprobar los presupuestos de Vitoria y Madrid podría resultar clave

Danilo Albin

El proceso de paz en Euskadi ya tiene una fecha marcada en rojo: el próximo 8 de abril, ETA pasará a ser, ahora sí, una organización desarmada. Aún falta conocer el formato, pero nadie duda sobre su contenido: casi cinco años y medio después de anunciar el cese de la violencia, se escenificará la entrega total de sus arsenales. Para los mediadores internacionales que siguen de cerca este asunto, hay un actor clave en esta historia: el Gobierno Vasco.

"Para que esto funcione bien, el gobierno de Iñigo Urkullu tiene que estar involucrado. Me explico: es el Ejecutivo vasco el que podrá darle legitimidad a la entrega de las armas", afirmaron a Público fuentes próximas a los expertos en resolución de conflictos que trabajan en el caso vasco. En otras palabras, creen que el fin será realmente el fin si alguien con rango institucional lo verifica, acompaña y garantiza. Todas las apuestas se centran en Ajuria Enea, sede del Gobierno de Vitoria.

El calendario ha querido que el desarme de ETA se produzca en un momento clave en las relaciones entre PNV y PP: el partido liderado en Euskadi por Alfonso Alonso ha llegado a un acuerdo con los nacionalistas para apoyar sus presupuestos, mientras que en Madrid existen negociaciones para buscar el apoyo de los cinco diputados penuevistas a las cuentas de Rajoy. Con esa buena sintonía de fondo, las fuentes consultadas por este periódico sostienen que Urkullu podría poner el tema del desarme sobre la mesa de negociaciones.

El objetivo sería evitar que el ejecutivo del PP vuelva a poner trabas al final de ETA, algo que ha sido una constante desde que Rajoy está en La Moncloa. De hecho, el Gobierno de Madrid ha lanzado varias operaciones policiales contra los encargados de impulsar la entrega ordenada de las armas, lo que ha provocado una mezcla de preocupación y asombro entre los observadores internacionales. "Le puedo asegurar que nunca, en ningún sitio, hemos visto algo igual", comentó a Público uno de ellos.

En ese contexto, los mediadores consideran que han existido señales "positivas" del Ejecutivo autonómico, que esta misma semana manifestó su voluntad de actuar como "puente" con Madrid para facilitar el proceso de desarme. También ha habido señales desde el Parlamento Vasco: PNV y PSE han registrado una proposición no de ley de carácter urgente en la que instan al gobierno de Urkullu a dar su respaldo a un "acto de desarme final con garantías de legalidad". También piden que la Comisión Internacional de Verificación (CIV) –dedicada a facilitar este proceso- culmine este "objetivo" e invitan a los gobiernos de España y Francia a "coadyuvar a la culminación" de este proceso.

Hermetismo sobre el día 8

La moción se tratará el día 6 de abril, apenas 48 horas antes de que se produzca el esperado acto de desarme. Este jueves, los denominados "artesanos de la paz" –el grupo de activistas civiles del País Vasco francés que fue detenido en diciembre pasado cuando intentaba inutilizar una pequeña parte del arsenal de ETA- anunciarán el respaldo de otras "personalidades locales". Poco más se sabe sobre esta comparecencia, aunque sí hay algo claro: según adelantan en su convocatoria, "no se dará información sobre el desarrollo" del acto previsto para el día 8. La discreción también será parte de esta historia.





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