sábado, 4 de marzo de 2017

Donostia Vistió Lila por Sara e Izar

Cortesía de Gara les compartimos la crónica de la marcha solidaria con Sara Majarenas y su pequeña hija Izar, quienes afrontaron la jornada tras conocer la decisión del juez José Luis Castro de permitir que permanezcan juntas:


I.Oiarzabal

A punto de dar las siete de la tarde, el Boulevard donostiarra estaba a rebosar de gente y en el aire podían verse numerosos globos de color morado. La ilusión en el ambiente era palpable tras la decisión del juez José Luis Castro de conceder el segundo grado a Sara Majarenas y trasladarla junto a su hija Izar a un centro de acogida en Madrid. Se ha conseguido que madre e hija puedan seguir juntas, algo imprescindible para el bienestar de ambas, especialmente de la pequeña Izar tras la agresión sufrida y el posterior trauma.

No obstante, la marcha convocada por la plataforma “Izarrekin Sara Etxera”, que congregó a unas 5.400 personas según el recuento de GARA, no perdió su tinte reivindicativo puesto que la libertad de la presa donostiarra y su vuelta a Euskal Herria junto con su hija son el objetivo. Entre los asistentes, caras conocidas como Arnaldo Otegi, Sara Cozar, Arkaitz Rodriguez, Marian Beitialarrangoitia o Ramón Agirre. «Respiramos porque no serán separadas. Hemos conseguido que permanezcan juntas, que esta noche duerman juntas, y nos alegramos de haber impedido una separación traumática. Pero Sara debería estar en libertad y en el centro donde van a estar no van a ser libres», destacó al inicio de la manifestación Araitz Zubimendi, en nombre de la plataforma. Al respecto, reiteró una cuestión planteada a lo largo de las últimas semanas: que Majarenas, con las tres cuartas partes de la condena superada, cumple las condiciones para ser puesta en libertad.

Asimismo, señaló que Izar es una niña euskaldun que pronto iba a empezar el curso en una ikastola de Donostia y que no tiene ningún sentido que la mantengan a más de 500 kilómetros de Euskal Herria, lejos de su entorno.

Una felicitación especial

Por todos estos motivos, el deseo de que Izar y su madre vuelvan a Euskal Herria estuvo presente a lo largo de toda la marcha, encabezada por un grupo de niños y niñas que acompañados de Porrotx y Josu Txapartegi “Txapas” cantaron infinidad de canciones que forman el repertorio típico de miles de pequeños vascos, también el de Izar.

Las emociones brotaron cuando la manifestación llegó a los Juzgados de Donostia, en Amara. Los aplausos precedieron a las palabras de Tomas Majarenas, padre de Sara, que leyó ante las miles de personas congregadas la carta enviada por su hija y que ayer se reproducía en estas páginas. Su intervención finalizó con el agradecimiento por el apoyo recibido y un llamamiento a seguir trabajando para conseguir que Sara sea puesta en libertad.

La pequeña Izar fue protagonista de un acto que, pese a la dificultad de la situación vivida durante las últimas semanas, intentó mostrar también un poco de alegría. Muestra de ello fue el multitudinario “Zorionak zuri” cantado a la pequeña. Eso sí, sin olvidar que el trabajo continúa para conseguir que vuelvan a casa cuanto antes.

Dentro de esa labor por conseguir la libertad de Majarenas, por la mañana, familiares de la presa donostiarra y miembros de la plataforma “Izarrekin Sara Etxera” mantuvieron encuentros por separado con los grupos parlamentarios y destacaron la buena acogida que habían tenido de todos ellos. Cuando comparecieron ante la prensa, solo les faltaba la cita con el PP –que se produjo más tarde–, grupo del que valoraron positivamente que había mostrado interés en el encuentro, que si no se había producido antes había sido por motivos de agenda.

Petición en el Parlamento

Iñaki Polo, marido de la abuela de Izar, y Araitz Zubimendi señalaron que lo que habían pedido a los partidos era que «con las palabras, formas o términos que quieran se sumen a la petición» de la familia y allegados de Sara Majarenas y su hija Izar. Salieron de los encuentros con «buenas sensaciones».

Sortu, por su parte, destacó en un comunicado que la decisión del juez «es un paso adelante y que es una buena noticia pero que no es suficiente. Aunque Sara e Izar puedan estar juntas, tanto la niña como la madre necesitan estar cerca de sus personas queridas, en un ambiente cercano y familiar. Salta a la vista que un centro de acogida en Madrid no reune estas condiciones».






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