domingo, 12 de marzo de 2017

Entrevista a Gure Esku Dago

Ya estamos a solo una semana de que la iniciativa ciudadana Gure Esku Dago inicie su nuevo ciclo de consultas y es por ellos que les compartimos esta entrevista publicada en Gara:


La nueva ola de consultas del próximo domingo emerge desde 35 localidades y con unas 150.000 personas invitadas a decidir. «No es una romería, ni una movilización, ni un acto de apoyo», subrayan cinco de los cientos de voluntarios implicados en esta experiencia que busca «un país mejor», en un viaje que afirman que también a ellos les ha cambiado.

Imanol Esnaola, Elvira Lizeaga, Igor Elordui, Ane Oilohiegi y Beñat Sarasola | Impulsores de las consultas del próximo domingo

Ramón Sola

Son cinco entre muchos de todas las edades, condición e ideología, y GARA los ha sentado en la misma mesa, a una semana de las consultas, para explicar no solo el objetivo, sino también el camino. Ane Oilokiegi llega de Astigarraga, Elvira Lizeaga de la vecina Hernani, Imanol Esnaola de Oarsoaldea, Beñat Sarasola de Tolosaldea e Igor Elordui de Larrabetzu, excepción vizcaina en esta ola muy guipuzcoana. Mientras se acerca la cita, las expectativas se mezclan con los nervios. Pero no hay que tirarles de la lengua, tienen mucho que contar y contarse.

¿Cómo empieza todo y cómo va tomando forma?

Beñat SARASOLA: La primera tarde fue de ‘a ver, ¿cómo empezamos?’. Resultó fundamental contar con el protocolo de Gure Esku Dago, ayuda mucho a empezar a trabajar.

Elvira LIZEAGA: La gente venía con dudas lógicas. Por ejemplo, si no es vinculante, ¿es legal? Tampoco sabíamos cuánto trabajo haría falta...

Ane OILOKIEGI: En Astigarraga nos costó más arrancar. Empezamos con la consulta personas que estábamos ya en otras dinámicas, pero nos llevó trabajo implicar a gente conocida que hiciera de «gancho».

Imanol ESNAOLA: Es muy importante la cuestión de la mecánica. Muy pronto vimos que esto era una cosa muy seria. Aquí no hay bromas, no es una romería, ni una movilización, ni crear uno de esos grupo de apoyo a alguna causa... Gente experta en cuestiones de gestión se sorprendía de la seriedad que tiene el asunto. La semana pasada tuvimos un curso de formación para 50 personas. Sabemos que es un reto y hay que hacerlo bien. Lo dicho, el protocolo es fundamental: da al proceso total credibilidad y seriedad.

Igor ELORDUI: Y no solo para los que estamos en la organización ¿eh? Quienes están fuera observando también perciben que esta es una cosa muy seria. Destaco además que hay un efecto de contagio: ‘si este está ahí, pues yo también me animo’.

Cuando vemos fotos conjuntas de concejales que en años muy duros han estado enfrentados, no deja de llamar la atención. ¿Cuánto ha costado conseguir esa unidad de acción política?

LIZEAGA: Creo que hay que dar las gracias a la gente que empezó antes un trabajo por la convivencia, eso ha contribuido mucho a lograr esta sintonía. En el Ayuntamiento de Hernani todos votaron a favor de la consulta menos el PSE; se abstuvo, pero a eso también le damos valor, nos pareció muy bueno.

SARASOLA: En Tolosaldea hemos llevado la moción a los 28 pueblos y, aunque hubo algún reticente, se aprobó sin ningún problema. Cuando explicas que esto tiene todas las garantías, se allanan muchos obstáculos.

ELORDUI: Para mí, la clave es que todo se está haciendo con fundamento y respeto mutuo, y cuando eso ocurre la demanda de decidir es algo tan básico que nadie se puede situar en contra.

ESNAOLA: Sin consenso previo, no hubiéramos arrancado siquiera. Si solamente una sensibilidad se quedaba con esta bandera, no tenía ningún sentido. En el fondo, todo esto es político y no es político a la vez, porque entre las 50 personas que nos juntamos el fin de semana pasado había diferentes sensibilidades políticas, sociales, culturales, religiosas... Ha aparecido una corriente de fondo y ahí las estructuras políticas o de otro tipo se difuminan.

SARASOLA: Para sacar fotos conjuntas tampoco hubo ningún problema. Pero no es algo de ahora, ¿eh? Empezó con Gure Esku Dago. La cadena humana fue un punto de inflexión.

ESNAOLA: Ese éxito inicial ayudó mucho. Por un lado se creó una «marca». Y por otro la gente vio claro cuál era el contexto y que la iniciativa no se salía de ahí hacia otros lados.

Habrá habido también dificultades, ¿o no?

LIZEAGA: No vamos a negar que en ocasiones surgen tensiones, pero si se tienen las cosas claras, se superan.

OILOKIEGI: En el camino surge un compromiso muy fuerte con el grupo. Sí, a veces ha sido duro y en algunos momentos ha podido más el compromiso que la motivación. Pero hemos llegado. Sabemos que el éxito está en la participación, aunque no buscamos nada fijo.

LIZEAGA: Una de las evidencias es que a medida que aumenta la población, disminuye la intensidad. En Hernani tenemos barrios muy diferentes...

ESNAOLA: Sí, ha sido clave cómo integrar la diversidad en este proceso. Ese gallego que vive en Trintxerpe y que sus hijos estudian en euskara pero él todavía habla en gallego, ¿cómo llegamos a él y cómo conseguimos emocionarle e implicarle? Era un reto. Teníamos que conseguir que en las comidas de Navidad o en las cenas de cuadrilla se hablara de Demoarso.

¿Qué sorpresas agradables han encontrado y qué les ha aportado todo este trabajo?

ELORDUI: En mi caso no hablaría de sorpresas, pero sí de ganancia personal, claramente. Es satisfactorio encontrar un modo de aportar, en un núcleo de trabajo así, y añado que todas las iniciativas que hemos llevado a cabo suponen un aprendizaje que refuerza y enriquece tu posición ideológica previa.

SARASOLA: Es curioso, entras pensando ¿qué será esto de Gure Esku Dago? y hoy te toca a ti explicárselo a los demás. Hay una motivación inicial, pero a la que luego vas dando contenido, capacitación. Y también ha surgido una relación muy rica, muy positiva, tanto en el propio pueblo como con las demás plataformas.

OILOKIEGI: En Astigarraga, Hernani nos ha ayudado mucho.

ESNAOLA: Yo vuelvo a la cuestión de la mecánica, es fundamental que el proceso sea tan serio y a la vez tan participativo, porque eso desata una gran fuerza, con un potencial desconocido. Estamos hablando de cientos de personas que van a hacer tareas como ser notarios de las consultas. Y cuando hemos ido a la gente a decirle ‘te necesitamos para que esto sea transparente y participativo’, ha respondido, ¡y lo hace además agradecida!

A solo siete días ya de las consultas, ¿qué le dicen a aquel vecino o vecina que no esté suficientemente motivado para participar, que piense que esto no vale para nada...?

ESNAOLA: Hay diferentes situaciones. Están por un lado los que quisieran algo que fuera vinculante, pero por otro los que no tienen una concepción nacional y esto les resulta ajeno... A unos y a otros les diría que cuando un movimiento civil hace esto –al margen de que él o ella se sientan independentistas, apátridas o lo que sea–, está impulsando una sociedad mejor. Decidir siempre mejora una sociedad. Creo de verdad que esto pone a nuestro país en el siglo XXI, le dota de una madurez y una cohesión social ante grandes decisiones, y eso es muy bueno para Euskal Herria.

ELORDUI: Igual suena frívolo, pero si nos gusta decidir todo lo que hacemos en la vida diaria (qué comemos, qué poteamos, qué deporte practicamos...), ¿cómo no vamos a decidir qué queremos ser? Este también es un derecho, tenemos opción de participar y debemos hacerlo. Y otra cosa clara: si tú no decides, alguien lo va a hacer por ti.

SARASOLA: Es un derecho y un derecho básico. Algo del pueblo y para el pueblo.

ESNAOLA. Sí o no, que cada cual vote lo que quiera. Pero todos juntos. Votar refuerza tu sitio en esta comunidad.

LIZEAGA: Mi impresión va desde un punto de vista más social: sabemos que muchos cambios vinieron de movimientos sociales que sembraron la semilla. Esta es la nuestra. ¿Qué frutos va a dar? Está por ver, pero vamos a probarlo. Y otra cosa; es importante y gratificante sentirse parte de ese cambio.

OILOKIEGI: Eso es. Si esos cambios van a influir en ti, influye tú en esos cambios.

ESNAOLA: Y para mí hay también una motivación histórica de fondo para muchas personas. Acaban de cumplirse 80 años del Gobierno de Agirre, 85 del Estatuto de Lizarra... y sabemos qué pasó. Enseguida vino un bombardeo y nos machacaron. Pues ahora los nietos y nietas de aquellas personas machacadas han puesto en marcha un proceso con el que le decimos al mundo: ¡Eh, aquí hay un pueblo!







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