sábado, 28 de octubre de 2017

Ketura y su Tesoro Histórico

Felicitamos a todas aquellas personas que se dedican denodadamente a rescatar la historia de Euskal Herria, siendo el periodo del levantamiento militar fascista en contra de la Segunda República Española - mal llamado Guerra Civil - uno de gran trascendencia en lo que respecta a la gesta del pueblo vasco por su autodeterminación.

Les presentamos este artículo publicado en la página de la Euskal Herriko Unibersitatea:


Un equipo de la UPV/EHU identifica decenas de inscripciones en los fortines de Ketura

Un grupo interdisciplinar de investigación ha realizado un registro integral de los fortines de Ketura para comprender su encaje en el sector republicano de Ubidea. Se han identificado decenas de inscripciones, que han permitido abordar cuestiones como la cronología exacta de las construcciones, quiénes las ocuparon y qué ideología inspiraba sus acciones.

Ketura es un paraje situado en el municipio alavés de Zigoitia, en su límite occidental con Legutio y, concretamente, con el barrio de Ollerías. En un prado, flanqueando un camino rural que da acceso al Parque Natural del Gorbeia, se localizan dos fortines cúbicos de hormigón. Estas estructuras se corresponden con la primera línea defensiva republicana del Ejército de Euzkadi entre 1936 y 1937. Tras la Batalla de Villarreal, la única maniobra ofensiva liderada por el Gobierno Vasco del lehendakari Aguirre, el frente se estableció aquí con los pueblos de Ubidea y Otxandio como cuarteles de la República y Villarreal de Álava (hoy Legutio) como punta de lanza de los sublevados. El control de la carretera de Ubidea era crucial para las defensas del Ejército de Euzkadi.

En la primera quincena de mayo, un equipo interdisciplinar de investigación, dirigido por Josu Santamarina y el doctor Xurxo Ayán de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, emprendió la labor de hacer un registro integral de estas estructuras de Ketura. Se prospectó la zona con el objetivo de contextualizar territorialmente estos fortines, se limpió la vegetación que ocultaba los paramentos y se procedió a su excavación siguiendo la estratigrafía arqueológica. "El estudio de caso de los fortines republicanos de Ketura ha sido un útil campo de prácticas para la consecución de un proyecto arqueológico integral. En un contexto muy alterado por una reordenación territorial derivada de la construcción de un embalse, en pleno Régimen de Franco, hemos podido contextualizar estos hitos en el paisaje. Los fortines, comúnmente llamados "Los Parapetos" en la toponimia local, ahora están integrados en un discurso histórico y patrimonial. Conocemos su función de vanguardia dentro de las líneas defensivas del sector republicano de Ubidea, entre 1936 y 1937", explican los investigadores.

Su excavación arqueológica, si bien no ha servido para hallar cantidades significativas de materiales, ha sido útil para documentar los humildes restos de un combate casi olvidado. Apenas unos casquillos de fusil y de pistola sirven de recordatorio de la resistencia del Ejército de Euzkadi a la ofensiva franquista sobre Bizkaia. Por otra parte, el registro exhaustivo de grafitis en los fortines se ha llevado a cabo con las mismas herramientas metodológicas que se aplican en la arqueología de la Prehistoria con el arte rupestre. De esta manera, se han identificado decenas de inscripciones, con las que abordar cuestiones como la cronología exacta de las construcciones, quiénes las ocuparon –con nombres y apellidos– y qué ideología inspiraba sus acciones.

Registro arqueológico de los grafitis

Los grafitis encontrados en los fortines han sido clasificados en base a diferentes parámetros: nombres propios, nombres colectivos, fechas, símbolos o indeterminados. Una fecha repetida en varias ocasiones es la del 10 de marzo de 1937, día de finalización de los trabajos de fortificación. "Esta fecha nos remite también a la idea de lo efímeras que fueron estas construcciones. Pocas semanas después, el propio Mola dirigió la gran ofensiva franquista sobre Bizkaia que arrasó con la resistencia republicana del frente alavés. Por ello, los casquillos encontrados en la defensa de los fortines parecen corresponderse con ese avance de los sublevados y la desesperada resistencia de las fuerzas republicanas", comenta Josu Santamarina.

En cuanto a los nombres de valor colectivo, se han encontrado referencias como UGT o Batallón Madrid. Esta fuerza, el Batallón Madrid (también conocido como UGT-5), estaba formada principalmente por socialistas de la Margen Izquierda vizcaína, que guardaron posiciones en el sector de Ubidea entre diciembre de 1936 y marzo-abril de 1937. Uno de los más célebres miembros de esta agrupación fue Ramón Rubial, líder socialista que posteriormente, en la Transición, ocupó el cargo de presidente del preautonómico Consejo General Vasco.

Por otra parte, los nombres propios recogidos en las inscripciones pertenecen a miembros del batallón Madrid, tales como Fidel Fernández, Pablo Mendieta o el capitán Álvarez. En algunos casos, documentalmente, se ha podido rastrear su historia en los archivos históricos: muchos pasaron por diversos campos de prisioneros, fueron castigados en batallones disciplinarios de trabajadores o sufrieron varios años de cárcel en la posguerra. "El nombre más llamativo es el de Katalina, en cuanto que es el único nombre de mujer. Además, su presencia en primera línea del frente resulta aún más inquietante si tenemos en cuenta que el Ejército de Euzkadi apartó a las milicianas de la vanguardia en los primeros meses de la guerra. En las fuentes documentales no se ha encontrado nada al respecto", concluyen los investigadores de la UPV/EHU.

Finalmente, entre los símbolos, el más destacable es el de una hoz y un martillo de grandes dimensiones en la cubierta de uno de los fortines. Este símbolo inequívocamente marxista parece hablarnos de aquel momento en la República en el que las juventudes del PSOE y del PCE se fusionaron para crear las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). "Este carácter marcadamente político de la simbología hace que sea aún más sorprendente que se haya conservado hasta nuestros días. Y es que, después de la guerra, el Régimen de Franco persiguió contundentemente toda simbología subversiva", aclara Santamarina.

Contextualización de Ketura

Uno de los objetivos del proyecto ‘Paisaia ahaztuak 1936-1937: el patrimonio bélico de la Guerra Civil en Araba' es el de localizar, identificar y documentar todos los vestigios construidos del conflicto que aún están presentes en la provincia. En ese sentido, en todo el frente de Araba se han documentado 75 posiciones de guerra (de ambos bandos) repartidas en ocho municipios, todas ellas en el norte del territorio. En cuanto a Ketura, la labor inicial fue la de comprender su encaje en el sector republicano de Ubidea. Esta zona fue primera línea de combate y defensa para el Ejército de Euzkadi o aquello que también se conocía en la época como "zona de contacto".

Pero la de Ketura es la primera de varias líneas defensivas que se estructuran de forma paralela una de otra. Unos metros al norte, en la zona de Olartegi se erige una larga línea de trincheras con varios puestos defensivos que enlaza el monte de Karakoatxa con la carretera de Ubidea. Aún más al norte se conserva la tercera línea, la de Siskino-Olagotitza, que une el monte Oketa (al oeste) con la ermita de Santa Engracia (al este), siendo esta última un refugio para milicianos socialistas. De esa forma, hasta tres líneas defendían el sector de Ubidea en su lado occidental. Sin embargo, la construcción, el mantenimiento y la defensa de estas posiciones exigían también la realización de infraestructuras específicas para su uso militar, como una carretera que buscaba unir el pueblo de Ubidea con el monte Oketa. El Batallón Disciplinario del Ejército de Euzkadi, compuesto por personas con cargos delictivos y una adhesión dudosa a la causa, realizaron esas labores, pero no pudieron terminarlas. Aún hoy en día a esa vía se la conoce como el "Camino de los rojos".

De cara al futuro, a medio plazo, sólo queda integrar estos fortines republicanos como recurso para la visita y para la memoria histórica, dentro de la oferta paisajística del Parque Natural del Gorbeia, para que generaciones presentes y futuras tengan un pequeño lugar en el que aprender, compartir impresiones y reflexionar sobre los hechos de aquella Guerra Civil de 1936-1937 en Euskadi.





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