viernes, 20 de octubre de 2017

El Fantasmal Airbnb en Cuba

Con la lacra social que representa la gentrificación de nuevo a la alza como efecto directo de la forma en la que conduce sus negocios la plataforma cibernética Airbnb, resulta que desde Alemania se ha lanzado un nuevo ataque mediático en contra de Cuba, precisamente donde Airbnb no tiene presencia.

Puntuales y precisos como acostumbran ser, los compañeros de Cubainformación han desmentido esta campaña teutona en contra de la isla.

Lean ustedes:


José Manzaneda

Las cifras sobre crecimiento del turismo en Cuba son elocuentes: para finales de 2017 se espera un aumento del 16,5 % en el número de visitantes, y unos ingresos para el Estado de más de 3.000 millones de dólares, esenciales en un país que destina el 72% de su presupuesto al gasto social. En las circunstancias de una pequeña nación bloqueada y sin recursos naturales, el sector del turismo es, a día de hoy, vital.

Evidentemente, este rápido crecimiento ha traído para Cuba fenómenos negativos, como el alza de precios de numerosos productos y servicios. Y ahí es donde la gran prensa internacional incide una y otra vez.

Es el caso de Deutsche Welle, canal oficial del Gobierno alemán, que publicaba, recientemente, un trabajo titulado “Cuba: el turismo de masas desplaza a cubanos de sus casas”. Un verdadero esperpento informativo que trataba de vincular el grave problema de la vivienda en Cuba con el auge del turismo.

El texto hacía una comparación desubicada con el fenómeno especulativo que ocurre en otros países turísticos de economía capitalista: “en La Habana es cada vez más difícil encontrar vivienda asequible para los cubanos. Muchos han emigrado del casco antiguo (y) el centro (…) porque los alquileres suben y suben”, leíamos.

Recordemos que el alquiler de viviendas o habitaciones a la población cubana se legalizó, junto con la compraventa liberada de inmuebles, en 2011 y, por ahora, tiene una escasa implantación social. Un fenómeno nuevo –que no cita el reportaje- es la venta de inmuebles céntricos a quienes ahora los explotan como alojamiento turístico privado, desplazándose las familias vendedoras a viviendas más económicas. Nada que tenga que ver, en cualquier caso, con los precios de los alquileres, y que no deja de ser –igualmente- una práctica muy puntual en un área donde viven –recordemos- más de 400 mil personas.

Hoy, el 85 % de las viviendas del país está en propiedad de las familias. Por eso, cuando muy poca gente vive de alquiler en la Isla, presentar como un fenómeno social de relevancia informativa el “abandono” de viviendas por quienes “no tienen el dinero para pagar los alquileres”, es un claro acto de manipulación.

Al margen de fenómenos puntuales, el agudo problema de la vivienda en Cuba no está asociado a la especulación, como ocurre en otros países del área, donde existen miles de viviendas vacías, cuyos precios son inalcanzables para amplios sectores sociales. En la Isla, donde la vivienda está altamente subvencionada, el problema tiene que ver con la escasez de recursos y –por ello- con la falta de construcción suficiente, que arroja un déficit de al menos 883 mil casas. En este sentido, sin ocultar los errores y las deficiencias propias, el bloqueo económico de EEUU es un factor que impacta de manera directa en el problema pero que, como era de esperar, el reportaje ni menciona.

Pero nada extraña ya procediendo del medio de propaganda internacional del Gobierno alemán, dedicado ahora a atacar, por ejemplo, la supuesta “injerencia” de Cuba en Venezuela. Y que, para ello, ha fichado como analista -único y sin réplica- al escritor “disidente” cubano Amir Valle, quien hace unos días sugería una “intervención de fuerzas militares de organismos internacionales o de (…) la OTAN” en Venezuela. Así, como lo oyen. 

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Turismo y vivienda en Cuba: las invenciones desubicadas de Deutsche Welle

Deutsche Welle, canal oficial del Gobierno alemán, publicaba un trabajo titulado “Cuba: el turismo de masas desplaza a cubanos de sus casas”. Un verdadero esperpento informativo que trataba de vincular el grave problema de la vivienda en Cuba con el auge del turismo. El texto hacía una comparación desubicada con el fenómeno especulativo que ocurre en otros países turísticos de economía capitalista.





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