miércoles, 17 de enero de 2007

De la Independencia a la Libertad

Este texto ha sido publicado en Deia:

Independencia y libertad

Joseba Emaldi

La independencia de la mayoría absoluta de los pueblos y naciones liberados del colonialismo, ha representado para esos pueblos y naciones la pérdida de la libertad por la que lucharon contra los Estados coloniales. El nuevo Poder fue asaltado, precisamente, salvo notable excepciones, por los mismos militares o paramilitares que cantaron durante las guerras de Independencia, el gloria a la libertad de sus pueblos.

Así, la prostituida Independencia, en complicidad con los mismos Estados colonialistas que se repartieron el mundo, siguen hoy colonizando América y África, vaciando los bosques y las inmensas riquezas del subsuelo mientras los corrompidos líderes de los nuevos Estados asesinan a sus pueblos con las armas que les venden, corrompen y arruinan los viejos poderes coloniales de ayer, o les dejan morir en la pobreza, de hambre y enfermedades, de malaria y del sida, los nuevos jinetes del Apocalipsis africano.

Sólo en este contexto de connivencia criminal entre los nuevos Estados independientes y los viejos Estados colonialistas se puede entender el tremendo fracaso que ha sufrido la humanidad después de aquel 4 de julio de 1776, fecha singular que alumbró un nuevo horizonte de libertad con la declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, definiendo aquel día los primeros fundamentos ideológicos para la Independencia de todos los pueblos y naciones del mundo colonizado.

Así, trece años después, el 14 de julio de 1789, el pueblo francés asaltó la Bastilla, símbolo del absolutismo y fecha que desde la Tercera República, 1870, se sigue celebrando como fiesta nacional y pistoletazo de salida contra el absolutismo en Europa.

Fue la hora mágica de la Independencia en Francia que proyectó después, ya descaradamente desde la simbología republicana de la Revolución, el feroz colonialismo que ocupó a sangre y fuego media África y las colonias de América, Asia, el Pacífico e Iparralde y transformó el 14 de julio y su hermoso himno de Independencia en una farsa de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

En América latina, el neocolonialismo de USA siempre tendrá a mano un H. Kissinger para organizar un golpe de Estado y la compra de un Pinochet corrupto y asesino en serie.

El problema de la Independencia, aquí en Euskadi, y de la Libertad de Euskalerria, no nos plantean si la Independencia y la Libertad son posibles, sino cómo vamos a estructurar un Centro político de Estudios Estratégicos, con representación de todos los partidos nacionalistas, para afrontar en conjunto tanto nuestros problemas internos como la violencia social, política y económica del Estado dominante.

Otra cosa, será, sin más, convertirnos en un pueblo particular que continúa con el enfrentamiento cainita de un todos contra todos para terminar, un día, con una Euskadi que no alcanzará otra dimensión internacional que la de ser una anomalía antropológica, social, política y económica dependiente de España y Francia con representaciones restringidas en la Unión Europea, acaso con el reconocimiento del idioma singular de los vascos.

En definitiva, frente a la penosa situación subrayada, se trata de convenir cara a cara con nuestro futuro, la puesta en marcha de la suma orgánica de partidos nacionalistas que delegue en un Grupo de estudios Estratégicos, con la Independencia y Libertad de Euskadi-Euskalerria como norte de su trabajo, la responsabilidad de proponer proyectos consensuados del quehacer político y común al nacionalismo vasco frente a la objetiva unidad-unitarista del Estado a pesar de sus grandes y graves diferencias.

Hoy, reflexionemos, el fuego cruzado entre el nacionalismo conservador y una izquierda imprecisa y multipolar, a la espera de su definición ideológica, además de despreciar los objetivos tácticos que deben acompañar necesariamente a todo el proceso de libre determinación, aparecen alegremente sustituidos por un maximalismo estratégico de Independencia que mezcla y confunde los objetivos nacionalistas con los del Estado y que más que proyecto nacional vasco parecen tener fines electoralistas, sin ese mínimo, siquiera, de rigor político frente al poderoso Estado dominante. Es, en definitiva, una inaceptable pérdida de energía que puede arruinar el valor de un tiempo cada día más caro para el desarrollo del Proyecto Euskadi de Independencia y Libertad para Euskalerria.

Al llegar a este punto, es necesario situar esta Carta en el aventurado espacio político que está marcando el PP; un partido que parece haber perdido, definitivamente, el conocimiento de la realidad siglo XXI, creando, con un increíble sinsentido, un clima de confusión creciente y de viejos espantajos falangistas desde que ETA abrió un frente para la Paz que el mismo PP negoció, con trampas incluidas, en tiempos de su mandato.

Así, lo que Josu Jon Imaz llama "involución democrática" con un lenguaje directo y sencillo sin complicaciones retóricas, presenta las provocaciones de una Justicia politizada que bordea, peligrosamente, los límites de una conspiración, digo yo, contra los fundamentos que definen a un Estado de Derecho, a la Democracia, al opuesto socio político del autoritarismo neofranquista tolerado por la dócil Transición que dejó cargadas las armas de la Dictadura.

En este contexto, es de Justicia ante Dios y los hombres que los viejos franquistas y los neofranquistas del PP y de la Conferencia Episcopal Española, pidan perdón de una vez a las sociedades vasca y española por todos los horrores de su bárbaro origen y cambien el rumbo de su vieja política de guerra y provocaciones con todos los medios a su alcance.

Entonces sí se daría el cambio necesario y en profundidad que saldaría la deuda histórica que liquidó la farsa de la Transición con la violencia jurídico-política de la Ley de Partidos y la vengativa dispersión de los presos vascos.

Después, que hable la democracia y callen para siempre las enloquecidas pistolas y las provocaciones de un decadente PP que sólo cuenta con su latente peligrosidad de viejos golpistas que ya José Antonio de Agirre, presidente del Gobierno de Euskadi, definió, después del brutal bombardeo de Gernika, como "barbaridad bautizada sacrílegamente de Cruzada por el orden, la autoridad y la religión".

Aquellos golpistas que reunidos en la Universidad de Salamanca no entendieron la oración magistral de Unamuno: "Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis". Pasado aquel 12 de octubre de 1936, Fiesta de la Raza en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, el neofranquismo sigue sin entender que la oración de Unamuno, más allá de la Memoria Histórica, es Justicia Histórica que ha dictado su sentencia para la dictadura franquista y sus crímenes, proyectando hasta sus partidarios ideológicos de hoy, el veredicto final: "Culpables".

Joseba Emaldi es vocal de Eusko Jakintza Taldea Arana Goiri Anaiak


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