domingo, 7 de enero de 2007

Paranoia Represora

Este texto ha sido publicado en Kaos en la Red:

Paranoia policial contra la solidaridad con los presos vascos en Asturies

Kaos. Paz para Euskal Herria

No es la primera vez ni seguramente será la última. Pero es digno de reproducir el acoso sufrido por una pareja de Asturias por haber acogido en su casa a vascos que acuden a visitar a presos. La Policía española proporcionó informes que posibilitaron abrir un sumario en la Audiencia Nacional. Como agravantes figuraban haber vivido en Hernani, ser suscriptores de «Ardi Beltza» o ver la Maratón de Donostia.

Apesar de que el rocambolesco guión al que ha visto sometida su vida en los tres últimos años una pareja de Asturias así lo haga parecer, no se trata de ningún serial tipo ‘‘Colombo’’ o ‘‘Kojak’’, y ni siquiera de un tebeo de “Mortadelo y Filemón”, que quedaría más cerca en el tiempo y en el espacio geográfico. En todo caso, quizás de un thriller de paranoia policial. Tampoco ha sido una ficción televisiva, sino una persecución real motivada por el mero hecho de acoger en su casa a familiares y a amigos de prisioneros políticos vascos. Sin tener conocimiento alguno de ello, esta pareja de ciudadanos asturianos ha sido espiada durante tres años por la Policía española e incluso imputada en un sumario de la Audiencia Nacional bajo la acusación de «colaboración con ETA».

Lo descubrieron, finalmente, de manera totalmente fortuita. El pasado año, una abogada de Asturias se personó en el tribunal especial de Madrid con intención de obtener un informe judicial, al que se había levantado el secreto del sumario, sobre un defendido suyo acusado de acciones de kale borroka en aquel territorio. La sorpresa de la letrada fue mayúscula cuando la funcionaria le preguntó a cuál de los dos sumarios se refería. Y es así como se descubrió la cuestión: existía un caso abierto en la Audiencia Nacional que incluía la imputación a los protagonistas de esta historia por «colaboración con ETA».

ETA y la maraton de Donostia

¿Cuáles son las razones o los argumentos policiales para que un juez conceda su beneplácito a la intercepción de los teléfonos de unas personas durante más de tres años? La pareja de Asturias se remite a las «investigaciones policiales», que hablan por sí solas. Parecen ser parte de un recopilatorio de chistes, pero de muy mal gusto.

«Alrededor de las prisiones, a las que acuden de visita familiares y amigos de los presos vascos, suelen generarse organizaciones minoritarias radicales y de carácter humanitario y de apoyo a los presos etarras que, con seguridad, en alguna ocasión son las encargadas de suministrar información a cerca de personas, edificios...». De esta guisa comienza el relato de la Policía española sobre las pesquisas contra estos dos asturianos.

La pareja ha explicado a GARA que el informe policial detalla la actividad política que ambos han realizado desde mediados de la década de los 90, y que cuentan con el «agravante» de haber vivido durante más de dos años en Hernani.

Para la Policía española, los dos vecinos de Asturias realizaron actividades tan aparentemente sospechosas como acudir a presenciar la Maratón de Donostia que cada noviembre reúne a cientos de corredores. Y es que, según la Policía, se trata de un acto que organiza «el entramado de ETA». Ambos, además, cuentan en el informe con la categoría de ser los «cicerone de Pepe Rei» por haber estado suscritos a la revista de investigación ‘‘Ardi Beltza’’.

Y, además, «vienen manteniendo relaciones con miembros del entorno de la organización terrorista ETA» que acuden a la cárcel asturiana de Villabona a realizar visitas a presos políticos vascos, e incluso les proporcionan «en algunos casos» alojamiento en su domicilio de Gijón. Y «todo ello sin que les una vínculo familiar o de amistad», añade la Policía, que lo entiende como un claro ejemplo de su «colaboración con ETA».

Robo en la comisaria

Pero la historia no quedó ahí. Los investigados se personaron en la Audiencia Nacional para aclarar las acusaciones; meses más tarde, el sumario quedaría archivado. Los agentes de la Policía, descontentos, prosiguen con la persecución, «aún más descarada, sin disimulo». Al percibir que el «pinchazo» telefónico continuaba, optan por enviar una carta al delegado del Gobierno español en Asturias, ya que sospechan de que pueda producirse un nuevo intento de criminalización.

Las sospechas se sustentan en los mismos informes judiciales, donde pudieron leer que la Policía registró sus dependencias asturianas de la Brigada de Información porque habían «desaparecido anotaciones» del agente al mando de la investigación en contra de los ciudadanos espiados. Esas notas, finalmente, fueron encontradas sobre la mesa de otro policía.

Podría ser el guión de un largometraje, pero no es ficción. Para estos dos asturianos, se trata de un claro ejemplo de que «puedes estar permanentemente vigilado y ser criminalizados si las ideas que puedas tener respecto a la naturaleza de conflictos como el vasco no coinciden con el discurso oficial del Estado». -

Clases de euskara, Espeleologia y zulos

«Están realizando cursillos acelerados de euskara». «XX, ex miembro de ETA, habla con XX. Se pone en contacto con él para saber si han llegado a Hernani y ponerse de acuerdo sobre dónde les esperará en Donostia». Estas son algunas de las transcrip- ciones del sumario judicial que recoge los informes facilitados por la Policía española al juez instructor, que prorrogó durante tres años el permiso para «pinchar» los teléfonos de la pareja investigada.

Entre las «pruebas» de las indagaciones de la Policía española cabe destacar lo concerniente a un vecino de Errenteria. Además de contar con el plus de ser afiliado de la central abertzale LAB, los agentes recogieron en su informe una conversación telefónica que éste realizó desde una cueva, donde practicaba su afición por la espeleología. Decía éste que llegaría un poco más tarde a la casa de los asturianos ­estaba de visita a un amigo preso­ porque estaba en la cueva. Los policías, en cambio, sospecharon que se trataba de un «zulo de ETA».
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