miércoles, 10 de enero de 2007

De Diálogos y de Bombas

Este artículo nos llega gracias a los compas de inSurGente:

El gobierno tiene el balón

¡No al diálogo, sí a las bombas!

por Daniel C. Bilbao*

Esta es la clarísima conclusión a la que se arriba después de escucharle decir al presidente español que el diálogo con ETA «está terminado». Si no hay diálogo, la política de estado para con una «organización terrorista» sólo puede basarse en la más cruda represión.

Eso es lo que se ha practicado desde La Moncloa hasta el día de hoy. La respuesta armada vasca no será la rendición. Seguro. Es posible suponer que se desate una escalada de violencia tan cruda como la represión.

¿Este escenario posible es una de las previsiones que la derecha española en el Gobierno evalua? Para esta posibilidad en particular ¿qué respuesta baraja? ¿Una invasión a la CAV de tanques y tropas, anulación del Estatuto e intervención? No parece ser la mejor opción para el estado profundizar la guerra. En algún momento la sociedad española, a pesar de su derechización, va a advertir que el camino elegido es demasiado largo, demasiado duro y demasiado difícil, pero además, demasiado costoso.

¿Insistirán otra vez con «la unidad de los demócratas»? Primero tendrán que resolver una interna de la burguesía que no parece sencilla.

Luego deberán quebrar y derrotar a la izquierda abertzale y después deglutirse a la burguesía vasca "nacionalista" expresada en el PNV. Y aún antes, el PSOE deberá ganar las próximas elecciones, aunque tres encuestas bien recientes lo dan en picada y la figura de Rodríguez Zapatero con baja intención de voto.

La izquierda abertzale deberá hacerse fuerte en sus posiciones, porque ella es la única garantía para un proceso de solución del conflicto.

Ni siquiera la disolución de ETA por propia decisión podría ser una respuesta, si no hay reconocimiento de derechos para el pueblo vasco.

Más tarde o más temprano, otros vascos, con el mismo u otro nombre, se organizarían para empuñar las armas y retomar la lucha.

En desbocado oportunismo político, los jeltzales [1], los "socialistas" y otros que no pueden dejar de asistir, se lanzan el día 13 a una marcha que debió haberse realizado tres meses antes, cuando el bloqueo del proceso de resolución era evidente y grave. Rezuma demagogia esta marcha. Da vergüenza ajena.

Ahora, la iniciativa política ha pasado de manos de Batasuna a las del PSOE, aunque cargando el lastre de su nuevo fracaso. Rodríguez Zapatero es un inútil, pero hay un partido que podría haber rescatado su figura. No demostraron tener talla suficiente. No es fácil imaginar cómo hará la izquierda del franquismo para retener el Gobierno en las próximas elecciones, pero sí podemos imaginar lo que será el regreso de los fascistas del PP si llegan a ganar. Un escenario poco alentador para los vascos -y para el estado-, vista la deriva lamentable del PNV, que en las últimas elecciones a duras penas logró colocar al presidente de la CAV en su sitial, gracias a dos votos regalados por Batasuna.

Sin embargo, a pesar de esta descripción de los preocupantes escenarios posibles, al día de hoy, los "demócratas" no han reunido suficiente consenso luego del atentado. Son tan evidentes las responsabilidades del Gobierno y los partidos, por haber desaprovechado la tregua de ETA que duró más de tres años sin atentados mortales y nueve meses de alto el fuego, que hasta les faltó capacidad para convocar de manera conjunta bajo la remanida consigna de «ETA no». Así quedó reflejado en los medios, incluyendo difundidos e influyentes blogs de opinión.

No hay otra alternativa válida que el diálogo y la negociación, basados en un reconocimiento de los plenos derechos de las partes. Los partidos tienen que dejar de hacer demagogia barata con las palabras "paz" y "terrorismo" y aplicarse a resolver las causas del conflicto, alrededor de una mesa, porque es lo único que puede abrirle las puertas a la paz. ETA no es causa, sino consecuencia. La paz no es el árbol, es el fruto.

Notas:

[1] Jeltzale: En euskera, partidario/a de JEL (Jaungoikoa eta Legezaharrak = literalmente, Dios y leyes viejas), nombre con el que se conoce a los militantes del Partido Nacionalista Vasco.

*Daniel C. Bilbao es periodista, escritor y coordinador general de la Asociación Internacional Diáspora Vasca (AIDV)


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