jueves, 10 de mayo de 2018

Vacaciones Españolas de Adolfo Scilingo

¿Recuerdan toda la alharaca que se formó cuando se dio a conocer en los medios de comunicación que el entonces juez Baltasar Garzón iba a procesar a Augusto Pinochet por los crímenes cometidos durante la dictadura que él y sus secuaces impusieron en Chile tras el golpe de estado en contra del gobierno del socialista Salvador Allende?

¿Recuerdan que desde un principio en este blog hemos insistido que todo el asunto era un ardid publicitario para lavarle el rostro al régimen borbónico franquista y de paso a uno de los personajes más siniestros en la guerra sucia en contra del independentismo vasco... el propio Baltasar Garzón?

Pues bien, el tiempo pasa y ha terminado por darnos la razón. Por medio de Clarín traemos a ustedes información acerca de lo bien que se lo pasa Adolfo Scilingo, uno de los acusados por llevar a cabo la terrible práctica desarrollada por la dictadura argentina consistente en arrojar a disidentes al mar desde aviones en hechos que son conocidos hoy como "los vuelos de la muerte".

Cuando terminen de leer el artículo les invitamos a preguntarse como es que el régimen español se muestra tan estricto en lo que respecta a los presos políticos vascos y tan generoso con el representante de una dictadura causante de la desaparición de por lo menos treinta mil personas.

Lean ustedes:

Encontraron a Adolfo Scilingo, responsable de los "vuelos de la muerte", caminando por un pueblo español

El represor recibió 1.084 años de cárcel por tirar de un avión a 30 personas

El excapitán y represor Adolfo Scilingo, uno de los responsables de los "vuelos de la muerte" durante la dictadura de 1976, fue fotografiado en un pueblo en las afueras de Madrid mientras disfrutaba de una salida transitoria.

Scilingo está condenado en España con 1.084 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad.

Un medio español, Vozpópuli, publicó las imágenes de su residencia en un pueblo español.

Scilingo, de 71 años, condenado a 1.084 años de cárcel por lesa humanidad por tirar desde un avión a 30 personas, lleva 26 salidas de la cárcel con su familia a un pequeño pueblo de la sierra de Madrid. El periodista que realizó la investigación, Alejandro Requeijo, explicó que no difundieron el nombre del pueblo para no alterar a los vecinos.

En TN contó cómo trabajaron para encontrarlo:

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Scilingo ha sido reconocido por familias argentinas que viven en esa localidad, donde residen en una casa modesta la esposa, la hija y varios de sus nietos.

La condena de Scilingo está firme desde 2007 y la cumple en la cárcel de Alcalá de Henares, en Madrid.

Al estar clasificado en segundo grado penitenciario tiene derecho a solicitar un total de 36 días de salidas transitorias al año repartidos en tramos no superiores a los 7 días.

Scilingo fue condenado en 2005 por "treinta muertes, una detención ilegal y tortura, a 30 penas de 21 años de prisión y dos penas de cinco años", según dictaminó un tribunal español. Scilingo tenía 58 años y ya llevaba cuatro años en prisión preventiva.

A pesar de que la sentencia daba como resultado una pena de 1084 años de prisión, el Código Penal de España estableció que la pena fuese de 30 años de manera efectiva y que a sus 70 se pudiese disponer de su libertad.

"Es media tarde en esta población de varios miles de habitantes donde casi todo el mundo se conoce. Generalmente los vecinos se saludan por su nombre. Sin embargo, casi nadie en el lugar sabe que entre ellos se halla un activo represor de la dictadura militar que sembró de terror y muerte Argentina entre los años 1976 y 1983. Da la casualidad de que en la pequeña localidad viven varias familias argentinas y Scilingo fue lo bastante conocido en su país como para pasar desapercibido del todo. Han transcurrido muchos años, pero sus cejas oscuras conservan intacta una mirada profunda, casi desafiante", reconstruyó Requeijo, el periodista español.

"Viste unos pantalones de pinzas color beige, camisa clara y zapatos oscuros. Lleva unas gafas de ver colgadas sobre el cuello. Compra algo y emprende rápidamente el camino de vuelta a casa. Son unos cien metros de distancia. No se detiene a hablar con nadie. No han transcurrido ni diez minutos cuando vuelve a cruzar una puerta de hierro negro y sube las escaleras del portal que conducen al primer piso. Allí vive junto a su mujer, su hija y varios nietos, según los vecinos. Es una casa modesta en un edificio de color rojizo sobre un supermercado y otros negocios locales", agregó.
Los vuelos de la muerte

Adolfo Scilingo contó de qué se trataban los "vuelos de la muerte" durante la última dictadura militar. En un libro publicado en 1995 por el periodista Horacio Verbitsky, El vuelo, dio los macabros detalles. Luego desmintió su participación.

"Todos los miércoles se hacía un vuelo y se designaba en forma rotativa distintos oficiales para hacerse cargo de esos vuelos. Los que el día antes se les elegían para morir, se les llevaba al aeropuerto dormidos o semidormidos mediante una leve dosis de un somnífero haciéndoles creer que iban a ser llevados a una prisión del Sur. Una vez en vuelo, se les daba una segunda dosis muy poderosa, quedaban totalmente dormidos, se les desvestía y, cuando el comandante daba la orden, se los arrojaba al mar uno por uno". La inyección era de pentotal sódico, un hipnótico de efecto ultracorto

Scilingo fue uno de los primeros represores que reconoció el terrorismo de Estado​.

Los cuerpos eran arrojados al Río de la Plata.

Algunos de los lugares donde fueron encontrados cuerpos fueron Cabo Polonio, en Uruguay, y Santa Teresita, Mar del Tuyú en la Provincia de Buenos Aires.






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