viernes, 25 de mayo de 2018

La Desfachatez y el Engaño del PNV

Les compartimos este texto emitido por Sortu con respecto al más reciente acto de alta traición al pueblo vasco por parte del PNV, sin olvidar que en este caso también lo han hecho en contra del pueblo catalán.

Llega a nostros por conducto de Gara:

Arkaitz Rodríguez Torres | En nombre del Consejo Nacional de Sortu


La decisión del PNV de apoyar los presupuestos de PP, C’s y UPN, aunque esperada, vista la trayectoria de este partido, nos ha indignado por la desfachatez y el engaño expresados en sus argumentos. En un momento de enorme importancia política, con una involución antidemocrática en desarrollo desde aparatos de Estado y el tridente del régimen bajo la batuta del nuevo falangismo de C’s, el PNV ha dado oxígeno al Gobierno de Rajoy, y también a los impulsores del 155 político y judicial. Cuando todavía está caliente la decisión del PNV, una nueva operación policial con una clara intencionalidad política, unida al encausamiento por rebelión contra Trapero y la dirección de los Mossos, evidencia con rotundidad la hipocresía argumental de este partido. Por eso, en primer lugar, queremos decir claramente «no en nuestro nombre», respondiendo a las cínicas palabras del EBB cuando dice, de una manera indecente, que su decisión «pone los intereses de la ciudadanía por encima de los del partido».

Dicho esto, queremos desmontar unos argumentos del PNV que evidencian su mentira y cobardía ante la sociedad vasca y, por supuesto, ante el pueblo catalán.

Dice el PNV que con su apoyo a los presupuestos el «artículo 155 tiene fecha de caducidad». Además de incumplir su palabra de «no negociar los presupuestos hasta que no se levante el 155 y se restituya la normalidad institucional», el EBB miente a la sociedad vasca y abandona al pueblo catalán con esa argumentación. Primero, porque el artículo 155 está y estará ahí como un mazo ante la voluntad democrática de catalanes y vascos, porque el 155 no es solo la intervención de la autonomía, también es el encarcelamiento y la persecución del Govern y organizaciones sociales, el chantaje económico y, por supuesto, el asedio desde Madrid a la voluntad democrática del pueblo catalán. ¿Cómo puede dar el PNV cobertura a todo lo que están haciendo PP, PSOE y C’s en Cataluña con la colaboración de la judicatura y la Guardia Civil? ¿De qué fecha de caducidad nos habla el PNV cuando ayer mismo fue detenida una veintena de personas en Cataluña?

El segundo argumento que nos presentan es «evitar el abismo si se bloquean los presupuestos». Una vez más, el PNV sigue engañando a la sociedad vasca, sigue sin decirle claramente qué está pasando en el Estado, qué es lo que se está gestando y cómo deberíamos afrontar como país este nuevo escenario político. Es increíble que nos presenten como un mal menor la continuidad de un Rajoy que está asediando Cataluña, de un Rajoy presidente de un partido corrupto hasta extremos obscenos, de un Rajoy que mantiene secuestrados a centenares de presos políticos vascos por interés y venganza políticos, de un Rajoy que ha destrozado derechos sociales y laborales, de un Rajoy que ha profundizado políticas de recentralización, de un Rajoy que impulsa un Estado autoritario y represivo... aprobando unos presupuestos que también están avalados por la extrema derecha navarra (UPN) y española (C’s). Es decir, en lugar de abordar la situación con iniciativa y determinación para que podamos enfrentar como pueblo la ola neoautoritaria y neofascista española, quiere presentarnos un dibujo político con un Rajoy como «mal menor» y la amenaza de un «abismo» político para extender un miedo paralizante en la sociedad vasca.

El tercer argumento que nos presentan es el de la «capacidad de influir en la solución dialogada en Cataluña». Aquí, nuevamente, el PNV pretende presentar como simétricas la actitud, la conducta y la voluntad de ambas partes, lo que en la práctica supone dar carta de naturaleza a toda la acción judicial y represiva del Estado. Con todo lo que está pasando en Cataluña, con el 155, con la persecución judicial y los encarcelamientos... ¿piensa el PNV realmente que con esta decisión está ayudando a «influir en una solución dialogada»? No es la primera vez que el PNV interfiere en el conflicto catalán con el argumento de intentar una posible «reconducción dialogada» del mismo, lo que en la práctica se ha traducido en presiones más o menos indirectas al independentismo catalán y en nuevos balones de oxígeno a la estrategia represiva del Estado. El PNV, Urkullu y Ortuzar, no quieren enfrentarse a una realidad: el Estado no está por bilateralidades en clave de negociación ni con Cataluña ni con las instituciones vascas, e intentan huir de esa realidad objetiva mintiendo a la sociedad y dando cobertura a personajes como Rajoy y Rivera que, pronto, muy pronto, vendrán a por nosotros también. O mejor dicho: que llevan tiempo viniendo a por nosotros, en la medida que la dinámica autoritaria, recentralizadora y antidemocrática de la que hablamos no es nueva, por más que ahora se apresten a dar un salto cualitativo en ella.

Finalmente, como cuarta consideración, el PNV utiliza su clásico argumento mercantilista para decir que estos presupuestos del PP y C's son «buenos para la sociedad vasca». Su referencia central en este aspecto es el «logro» del incremento de la subida de las pensiones del 0,25% inicialmente previsto a un 1,6%, lo que en el caso de una pensión de 800 euros se traduce en un incremento de diez euros al mes. En este asunto, el PNV no solo ha hecho dejación de una posición más estratégica y estructural (demanda de un sistema de seguridad social propio para la CAPV) sino que se ha prestado a ejercer de «bombero» del PP para tratar de neutralizar las justas reivindicaciones de los pensionistas en Hego Euskal Herria y en el Estado español. Una limosna de diez euros; ese es el precio por el que se ha vendido a PP y C’s. Y ese es el precio por el que ha tratado de vender a este país y a un colectivo que sufre las consecuencias de las políticas neoliberales.

En este apartado mercantilista también nos hablan de las ya clásicas inversiones en el interminable TAV, de la reducción de la tarifa eléctrica a determinadas empresas, de inversiones en I+D... medidas negociadas con Confebask, único interlocutor social del PNV y del Gobierno Urkullu.

Las consecuencias de este despropósito político son sumamente graves. El Estado hace tiempo que le cogió la medida al PNV de Urkullu, que se dio cuenta de que neutralizarlo es tan sencillo como pagar el precio por el que está dispuesto a venderse y relegar sus principios políticos. Eso no es política, es un mercadeo en el que nunca encontrarán a la izquierda abertzale.

El PNV está prostituyendo los valores de la política, mercadeando con los derechos de la gente, y renegando de un proceso político en clave de soberanía y cambio social que nos permita construir a escala vasca una democracia real y un modelo socialmente avanzado. Es auténticamente esquizofrénico y del todo incoherente acordar a la mañana con EH Bildu un texto favorable al derecho a decidir, y a la tarde apoyar los presupuestos de Rajoy, Rivera y Esparza; respaldar, aunque sea con la boca pequeña, la cadena humana de Gure Esku Dago, y acto seguido pactar con PP y C’s; portar el lazo amarillo en la solapa, y dar semejante balón de oxígeno a la estrategia represiva del Estado en Cataluña. No todo es compatible.

La izquierda abertzale siempre será coherente y consecuente en sus posiciones y decisiones políticas. Por eso, estará este sábado en las calles de las capitales vascas con los pensionistas, denunciando este engaño y reclamando tanto pensiones mínimas de 1.080 euros como una seguridad social propia que garantice el futuro de las pensiones de la ciudadanía vasca. También estará en las movilizaciones del día 30 en defensa de un marco propio de relaciones laborales, así como en la cadena humana de Gure Esku Dago del 10 de junio, en defensa de nuestra soberanía y en solidaridad con el pueblo catalán. Y, por supuesto, continuaremos impulsando un nuevo estatus político en la CAPV y Nafarroa que permita a este pueblo acceder a un marco de soberanía y de cambio social.






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