domingo, 3 de junio de 2018

Razan Ashraf Najjar

En los conflictos bélicos a gran escala los seres humanos se convierten en cifras, fríos números que finalmente ofrecen un deshumanizado recuento de las vidas perdidas.

Los bombardeos tienen la cualidad de invisibilizar a quienes mueren como consecuencia de ellos. Los ametrallamientos son muy similares. Quien aprieta el gaNtillo, quien aprieta el botón... se enajena, se distancia... no ha sido él. Ha sido el avión, ha sido la ametralladora. Seguía órdenes.

No funciona así con el francotirador. 

El francotirador es un depredador que estudia a su presa, que incluso prepara el entorno físico para hacer que la presa esté aún más indefensa. Pacientemente observa, mide los movimientos, sincroniza su respiración con la de la persona a la que ve a través de la mirilla telescópica. Cuando llega el momento, acaricia el gatillo en un movimiento firme pero suave, un movimiento que asegure la trayectoria de la bala. 

El francotirador es letal y sabe exactamente a quien está matando.

El terrorista israelí que acabó con la vida de la paramédica palestina Razan Ashraf Najjar sabía perfectamente bien que estaba terminando con la vida de una jovencita con rasgos en su rostro todavía infantiles. Porque la vió en su mirilla. Sabía muy bien que acababa con la vida de una persona entrenada para salvaguardar la vida. Sabía muy bien que el crimen quedaría impune y que al siguiente día la prensa de la entidad sionista a la que ha jurado lealtad acusaría a esa joven de ser terrorista, de pertenecer a Hamas, de ser una amenaza para Israel.

Cuano llegó el momento de accionar el gatillo no dudó.

El odio con el que ha sido entrenado, la cultura de violencia que ha mamado desde niño, las mentiras en las que fue educado... le han convertido en el engranaje de una maquinaria de guerra que tiene décadas enganchada en el genocidio de un pueblo con la sola intención de apropiarse del territorio sobre el que ese mismo pueblo floreció durante siglos.

Tel Aviv ha acabado con la vida de la joven paramédica Razan Ashraf Najjar, no importa, el Giro d'Italia ha iniciado en la Jerusalén con su flamante nueva embajada estadounidense y tanto Lio Messi como las estrellas rutilantes del futbol argentino jugarán un partido que validará la matanza y el expolio.

Les dejamos con esta nota dada a conocer en la página de Al Manar TV:


El Ministerio de Salud de Gaza ha anunciado la muerte de una joven, herida por las balas de la ocupación israelí, y que se une a los más de 100 palestinos heridos en el décimo viernes de la Marcha del Gran Retorno y el fin del asedio de Gaza, informó el canal de televisión por satélite iraní Al Alam.

Según un portavoz del Ministerio de Salud en Gaza, Ashraf al Qadra, la enfermera de 22 años de edad, Razan Ashraf al-Nayar, murió a consecuencia de las balas disparadas por soldados de ocupación israelíes mientras trataba a los heridos palestinos en el Campo de refugiados de Jan Yunis en el sur de la Franja de Gaza.

Los ocupantes israelíes abrieron fuego contra cinco paramédicos que intentaban ayudar a los heridos. Esto causó la muerte de Nayyar.

El Ministerio señaló que “más de un centenar de jóvenes resultaron heridos durante las marchas del Gran Retorno, alcanzados por cuarenta balas reales”, mientras que el resto sufría asfixia y otras lesiones como resultado de las bombas de gases tóxicos.

El Alto Comité de las marchas anunció este viernes, bajo el lema “De Gaza a Haifa … una sangre”, el comienzo de una semana dedicada a Al Quds, para conmemorar el Día Mundial de la ciudad, que tiene lugar en el último viernes de Ramadán.

Decenas de miles de jóvenes llegaron a los puntos de encuentro en los campamentos del Gran Retorno y quemaron neumáticos antes de que las fuerzas de ocupación comenzaran a dispararles balas y lanzarles bombas de gases.






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