viernes, 8 de junio de 2018

El "Menosmalismo" de La Moncloa

Con las designaciones que el sociata del 155 ha dado a conocer en las últimas horas ha quedado bien claro que el PSOE le va a apostar al continuismo, ese que con la cacareada alternancia ha logrado perpetuar al régimen presidido por Juan Carlos Borbón y Franco así como su hijo Felipe alias el VI.

No es algo que nos haya tomado por sorpresa, aunque el cinismo con respecto al nombramiento del Fernando Grande-Marlaska sí que ha sido un elemento bastante esclarecedor.

Así pues, les presentamos esta editorial dada a conocer por inSurGente:

La crisis (no solo económica) que llegó para quedarse, ha aumentado la velocidad de los acontecimientos políticos. Va todo muy deprisa y cuando se está analizando una realidad ya hay otra pendiente. Lo cierto es que en esta legislatura tendremos un gobierno del PP y otro del PSOE. Dos años cada uno para que sigamos observando el bipartidismo que nos atiza desde 1977. Podrá argumentarse que no es lo mismo dada la presencia de 100 diputados de C´s y Unidos Podemos pero a la postre y de momento, o es el PP o es el PSOE. La célebre frase que miles de gargantas gritaron a partir del 15M de “PSOE, PP la misma mierda es” y que en la primera marcha de la Dignidad se amplió a “Y los que pactan con ellos, también, también, también” ha sido ahogada en el pragmatismo y en los deseos de tocar poder de otras fuerzas políticas que dicen estar convencidas que solo dentro del sistema es posible hacer los cambios que necesitan los trabajador@s.

Pedro Sánchez asume como presidente de gobierno con muchas ministras para que el progresismo reformista vea que los cambios son en serio, con gentes conocidas porque salen en televisión para que sea más fácil transmitir el mensaje, con buen rollismo para que se vea las diferencias con el PP que es casposo y neo-franquista. Pero el desgaste del gobierno será tan rápido como su lealtad a la troika y la U.E, a la OTAN y la monarquía, el Ibex y la Iglesia. No descubrimos nada, el “menosmalismo” se ha instalado en Moncloa y en la cabeza de decenas de miles de personas que practican la resignación política. Sin embargo, la lucha de clases sigue siendo el motor de la historia y precipitará acontecimientos que dejarán a Sánchez y sus acólitos con la boca abierta.






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