sábado, 7 de enero de 2017

Gobierno Mexicano Desplegó "Saqueadores"

Esta vez los grupos de auténtica izquierda en México estuvieron preparados para no dejarse engañar por los "anarkos", grupos de choque organizados y financiados por el régimen con la intención de desacreditar y desgastar a los movimientos sociales que surgen como resultado de los excesos represivos y corruptelas de la clase política mexicana, siempre al servicio de la oligarquía globalizada.

Ya desde aquel episodio de la quema de la puerta del Palacio Nacional tras una marcha en favor de los 43 de Ayotzinapa quedó claro que quienes se tapan los rostros en las marchas y mítines poco tienen de anarquistas y mucho tienen de agentes del gobierno. Tal vez en otros países no exista este fenómeno y los encapuchados sean verdaderos anarquistas, pero en el caso de México ya no cabe duda, no lo son.

Habiendo aclarado lo anterior, les compartimos este comunicado distribuido por la Red de Defensa de los Derechos Humanos:

Los “saqueadores” son grupos de choque al servicio del gobierno mexicano para generar pánico y enfrentamiento entre la población para imponer la especulación de precios

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

H. Puebla de Zaragoza a 6 de enero del 2017


A los medios de comunicación nacionales e internacionales
A los organismos defensores de derechos humanos
Al pueblo Mexicano


Los hechos ocurridos en los últimos días focalizados en los estados de México, Hidalgo, Veracruz y Puebla son una muestra de cómo el gobierno mexicano aplica mediante el Terrorismo de Estado las políticas neoliberales que solo benefician a la oligarquía trasnacional. El aumento de precios a la gasolina, tarifas de luz, de gas, como parte de una escalada de precios generalizado, es el tiro de gracia para el pueblo mexicano. Lo que representa la aceleración de la pauperización y precarización de la vida de millones de trabajadores sujeta a la especulación de precios.

Los llamados “saqueadores” corresponden a una táctica gubernamental implementada por sus legendarios grupos corporativos y de choque para eximir de responsabilidad al propio Estado, no obstante, hoy se tiene conocimiento de que esos lumpen fueron llevados en camiones y carros particulares a centros comerciales para saquearlos, supervisados por líderes con la promesa de pagarles por ello además de que se quedaran con todo lo que sustrajeran de las tiendas y con la garantía de que no habría castigo penal ni represalia alguna. Se suma a esto la descomposición social producto de la puesta en marcha de la violencia de Estado abierta desde el 2006 y la precarización de las condiciones de vida, lo que provocó que la gente sin claridad política y espontaneísmo puro se sumara a los saqueos con la ilusoria idea de hacerse de objetos que su salario no les ha permitido obtener más que a través de las instituciones crediticias.

Saqueos orquestados desde las altas esferas del poder, evidencias de ello circulan por las redes sociales videos en donde patrullas de la policía estatal, municipal se presentaban mucho tiempo después de que los saqueos iniciaran pese a que habían sido “convocados” públicamente por redes sociales y lo que resulta aún más grotesco era que los elementos permanecían únicamente observando los hechos, como si esa hubiera sido la indicación desde el principio.

El objetivo es claro: generar confusión pánico, terror y un enfrentamiento fratricida entre la población, justificación perfecta para declarar un estado de excepción, y así la intervención inmediata de las fuerzas castrenses, la marina, así como de las distintas corporaciones policiacas y con ello el uso desmedido de la fuerza en contra de la clase explotada. De esta forma se matan dos pájaros de un tiro: bajo el terror se ceden los derechos y libertades a cambio de “protección” y se “recupera” obligadamente el statu quo, perdido por las múltiples violaciones a derechos humanos y crímenes de lesa humanidad cometidos en contra del pueblo.

Una medida de estas magnitudes permitiría la imposición a sangre y fuego de cualquier incremento a los impuestos, pagos de servicios públicos o precios de la canasta básica, etc; lo cual no podemos tolerar, no es la primera vez que el gobierno pone en marcha al enemigo interno para justificar la violencia de Estado. La confusión y desinformación es el perfecto caldo de cultivo para el pánico y la histeria colectiva, pues pese a que han existido saqueos en diferentes puntos de la ciudad hay muchos rumores y especulaciones, las sirenas suenan y la gente en multitud corre asumiendo que los saqueos están a la vuelta de la esquina que los saqueadores han entrado a negocios pequeños, casas y robado carros a pesar de que nadie tiene pruebas de ello. En distintos puntos de la ciudad, en colonias populares principalmente la gente se ha organizado y ha salido a las calles con palos y tubos, han cerrado calles en espera de los “saqueadores”. Rafael Moreno Valle, permanece en silencio en espera de los alcances de este experimento gubernamental, para finalmente aplicar esta medida punitiva y totalitaria.

De llevarse a cabo esta inhumana medida, traería consecuencias desastrosas para el grueso de la población, pero en particular para los luchadores sociales, activistas y aquellos que han manifestado una posición contraria al régimen; sería el pretexto perfecto para la cacería de brujas, es por ello que no debemos de dejar de señalar al verdadero responsable del momento actual de lo que está ocurriendo y denunciar en todo momento sus verdaderas motivaciones.

La liberación de precios es una grave violación a derechos humanos que vulnera lo fundamental: la alimentación, la salud, la educación, trabajo, vivienda. Esta liberación de precios refleja las crisis por las que atraviesa el sistema, que deriva en que se reduzca el poder adquisitivo de la población asalariada lo que provoca el engrosamiento de la cifra de mexicanos en la pobreza y la miseria, hechos que generan descontento y que se ha visto reflejado en las acciones políticas de masas. Cualquier acción cargada de combatividad y claridad política, fortalecerá el movimiento popular.

La exigencia del alto al incremento en el precio de la gasolina, las tarifas de la luz, gas y otros servicios, debe estar acompañada de la exigencia de mayor inversión para garantizar los derechos económicos, sociales y culturales, no obstante las demandas económicas no son suficientes si no van acompañadas de las demandas políticas y de la transformación del sistema económico. Este momento exige de mayor combatividad y creatividad en la exigencia de nuestros derechos constitucionales y humanos, hacerlos de manera organizada es una imperiosa necesidad.

¡Todas y todos en lucha combativa y creativa en defensa de nuestros derechos!
¡Desmilitarización y desparamilitarización del País!
¡Alto al Terrorismo de Estado contra el pueblo!


Fraternalmente
Por la Unidad Obrero, Campesino, Indígena y Popular
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS






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