jueves, 12 de enero de 2017

Abuso Sexual Eclesial en Euskal Herria

Este amargo azote a la sociedad se ha manifestado en países con una fuerte identidad católica como son el caso de Irlanda y México, pero también en otros que no se identifican como tales, como es el caso de los Estados Unidos, principalmente en las comunidades irlandesas y latinoamericanas presentes en ese país.

Era solo cuestíón de tiempo para que casos de abuso sexual infantil por parte de integrantes de la iglesia católica se hicieran presentes en Euskal Herria, que ha sufrido consecuencias muy adversas en su complicada relación con El Vaticano, desde la "justificación" de la invasión al Reino de Navarra en 1512 hasta la participación del Papa Pío XI -Achille Damiano Ambrogio Ratti- en los prolegómenos de la insurrección fascista de 1936, por mencionar las dos fechas más relevantes.

Les compartimos esta nota publicada en El Confidencial:

La Iglesia vasca se ve forzada a reconocer el primer caso de abusos sexuales

La Diócesis de San Sebastián considera culpable al ex vicario general de Guipúzcoa Juan Kruz Mendizábal de “tocamientos deshonestos” a dos menores entre 2001 y 2005

Jose Mari Alonso
La Diócesis de San Sebastián decidió en abril de 2016 apartar al entonces vicario general de Guipúzcoa, Juan Kruz Mendizabal, alegando supuestos motivos personales del afectado. Hoy se conoce que su salida nada tuvo que ver con cuestiones subjetivas del prelado, sino que estuvo motivada por los abusos sexuales a dos menores cometidos durante los años 2001 y 2005.

Jamás hasta ahora la Iglesia vasca había reconocido y pedido perdón por abusos sexuales a menores cometidos en la propia casa. Ahora, la Diócesis de San Sebastián ha admitido el primer caso de puertas para adentro, al considerar probada la veracidad de las acusaciones vertidas contra el sacerdote, a quien le han sido impuestas “diversas penas expiatorias” y otras “medidas administrativas y disciplinares”, tras ser juzgado por un tribunal canónico.

En todo caso, si la Iglesia vasca ha reconocido de forma pública la culpabilidad de Kruz Mendizabal, ha sido en parte al verse forzada. La decisión de los dos afectados por los abusos, hoy mayores de edad, de dar a conocer los hechos en la tarde del martes mediante un escrito informativo ha empujado a la Diócesis de San Sebastián a admitir horas después este caso a través de un comunicado en el que concreta los abusos sexuales en “tocamientos deshonestos”.

Los dos afectados habían adoptado el compromiso de mantener en silencio fuera de las puertas de la Iglesia los abusos a que fueron sometidos por parte de Kruz Mendizabal durante la época en la que ejercía como cura en la parroquia de San Vicente de la Parte Vieja de San Sebastián y estaba al frente de un grupo juvenil de tiempo libre bautizado como Xirimiri Gazte Taldea. Pero los rumores cada vez más extendidos entre los feligreses sobre otro posible caso de abusos realizados por este cura les ha llevado a hacer públicos los hechos para “animar a las posibles víctimas que pudieran permanecer ocultas a que salgan a la luz”. Los afectados se habían dado por “agradecidos” con las penas impuestas al sacerdote dentro de la Iglesia, pero “estos rumores abren un nuevo escenario en el que cambian las circunstancias anteriores”, se defienden para justificar su decisión de dar a conocer ahora este capítulo que “marcó nuestras vidas”.

Resguardados en el anonimato, nunca han tenido la voluntad de emprender la vía judicial para lograr un castigo al delito que sufrieron. Por eso, decidieron limitar su denuncia al marco eclesial. Fue en marzo de 2016, momento en el que trasladaron al obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, los abusos a los que fueron sometidos por Kruz Mendizabal, un sacerdote muy popular en Guipúzcoa conocido con el apodo de ‘Kakux’, que un mes después fue destituido del cargo a la espera de la sentencia canónica sin que la Iglesia desvelara los verdaderos motivos de su salida.

Pero el caso podría conocer la vía de los tribunales, ya que la Fiscalía de Guipúzcoa ha decidido actuar de oficio, de modo que va a incoar unas diligencias de investigación para comprobar los hechos y determinar si interpone una querella contra el sacerdote o emprende alguna acción penal por esta cuestión. La fiscal jefe de este territorio, Idoia Zurriarain, reclamará documentación al Obispado y recopilará datos y posibles pruebas para establecer si existe una base sólida para denunciar al ex vicario general. Igualmente, el Ministerio Público, que puede actuar aunque las víctimas decidan finalmente no denunciar los hechos, tratará de establecer si se han podido dar otros casos de abusos al margen de los ahora conocidos. Y es que no se descarta que aparezcan nuevos casos durante el proceso una vez han salido a la luz los abusos a estos dos menores.

Los afectados han querido dar la cara por las autoridades eclesiásticas vascas, cuya actitud han reconocido. “Queremos dejar claro que nos sentimos correctamente acogidos y atendidos por el obispo y por la Iglesia”, destacan. Asimismo, ponen en valor que “desde el principio” se les recomendó “acudir a la vía civil”, al margen de la denuncia en el marco eclesial, al que acudieron al pensar que se trataba de “un caso aislado” y “por llevar las cosas con el mayor sigilo posible”.

Por su parte, el Obispado donostiarra asegura que, tras tener conocimiento de los hechos, puso en marcha el “protocolo canónico establecido para tratar estos casos” en colaboración con la Congregación Romana para la Doctrina de la Fe, creando las “condiciones jurídicas materiales y procesales para que, con imparcialidad y equidad, se pudiera comprobar la veracidad de los hechos denunciados y se tutelaran debidamente los derechos de las víctimas y del sacerdote acusado”. El procedimiento concluyó con la “declaración de culpabilidad” de Kruz Mendizabal y la imposición de diversas penas expiatorias establecidas por el derecho canónico y otras “medidas administrativas y disciplinares”, aunque no concreta cuáles.

Probada la veracidad de los hechos, la Prelatura donostiarra ha pedido “a todos perdón” desde el “dolor y la vergüenza” por los primeros abusos sexuales a menores reconocidos dentro de la Iglesia vasca. No obstante, la “solidaridad” que traslada a “todos aquellos que están sufriendo” con estos hechos la hace extensible también al propio sacerdote, quien, según informa, ha mostrado su “profundo arrepentimiento” por los abusos cometidos. En estos momentos, el ex vicario general, que seguirá residiendo en Guipúzcoa, está siguiendo “un proceso terapéutico psicológico y espiritual” que le está llevando a “colaborar en la reparación de lo ocurrido”, aunque el Obispado no precisa cómo se llevará a cabo este desagravio.






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