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miércoles, 14 de febrero de 2018

Skate Antirrevolucionario

Vaya vaya, cuando se trata de crear confabulaciones en contra del gobierno democrático y revolucionario de Cuba cualquier cosa vale, hasta la práctica de una expresión de la juventud urbana - perseguidas en muchos países como el rap o el graffiti - como es el skate, como nos deja en evidencia este reportaje de Cubainformación:


José Manzaneda

Un viaje de longboard a Cuba” es un excelente documental del canal “Riding Adventures”, sobre la experiencia de once patinadores españoles en Cuba y su relación con skaters de la Isla. Son 40 minutos de bellas imágenes rodadas en barrios, carreteras, plazas y avenidas de todo el país.

El tono de la película es respetuoso hacia Cuba. E introduce una referencia imprescindible para comprender muchas de las limitaciones materiales a las que se enfrentan estos deportistas en la Isla: el bloqueo de EEUU. “Quedan países que tienen dificultades para integrarse en esta enorme comunidad (de longboard). Y uno de ellos es Cuba, un país con un bloqueo económico que impide, entre otras cosas, la importación de material de skate y longboard”, explica el narrador.

La película refleja también los valores solidarios de los patinadores cubanos, que difícilmente se encontrarían, de manera tan natural, en otros países: “Nosotros, la comunidad de longboard, somos más que una familia (…) Siempre hemos intentado que todos, en alguna medida, de una forma u otra, tengamos casi lo mismo”, decía un patinador llamado Carlos Manuel, que pedía que “lo que tengamos de sobra (patines, piezas) vamos a dárselo al que está al lado”. Otro joven cubano, llamado Javier, añadía: “Cada cual se ayuda en lo que puede, si tiene una pieza de sobra a quien le haga falta se la dona, hay una mezcla buena de amistad”.

Pero un bello y respetuoso documental siempre puede ser deformado con fines comerciales. Así, en su promoción, el productor de la película mentía con absoluto descaro y aseguraba que en Cuba “el skateboarding sigue siendo una actividad prohibida”. “Es un lugar donde nuestra pasión es una prohibición”, leíamos en varias webs especializadas.

Este señuelo promocional era rápidamente recogido por los medios. El diario madrileño “El País” publicaba un completo fotorreportaje titulado “Así es patinar en Cuba, donde el skate está perseguido”. En él leíamos inventos tan absurdos como que “se trata de un deporte considerado antirrevolucionario, porque el material que les llega es de EEUU”.

Curiosa “actividad prohibida” que, tal y como se ve en la película, es practicada, con absoluta libertad, en todos los rincones del país, y que en sus escenarios más céntricos, como el Paseo del Prado de La Habana, llega a concentrar a más de un centenar de jóvenes.

Y es que el skate ya ha pasado a la larga lista de actividades “perseguidas” en Cuba: como el rock, a pesar de que cada año se celebran 13 festivales en la Isla; como la homosexualidad, aunque contra la homofobia haya campañas oficiales por televisión y programas en las escuelas; o como la religión, a pesar de que haya, en todo el país, 600 templos católicos y 900 protestantes.

Y es que sobre Cuba, ya saben: olviden la realidad y abran el periódico.

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