domingo, 18 de febrero de 2018

Petras | La Caridad al Servicio del Capitalismo

Por conducto de inSurGente les traemos este artículo relacionado con la farsa que representan las ONGs, su labor en favor del neoliberalismo y en detrimento de la imagen que los conciudadanos de cada país tienen de las funciones del estado.

En el enlace hay un segundo artículo ya publicado hace tiempo acerca de Agnes Gonxha Bojaxhiu, la simuladora conocida como la Madre Teresa de Calcuta, cuyos pasos siguieron la Princesa Diana en su estrategia para lavarle el rostro a la corona inglesa y la infame Oprah Winfrey, hoy campeona de las mujeres que se atreven a denunciar el hostigamiento sexual.

Aquí la información:


James Petras

Las ONGs hacen hincapié en los proyectos, no en los movimientos sociopolíticos; movilizan a las personas para producir al margen de la sociedad, no para luchar por el control de los medios de producción básicos y la riqueza; se centran en la asistencia financiera técnica para proyectos concretos, no en las condiciones estructurales que moldean la vida cotidiana de la gente. Las ONGs se ha apoderado del discurso de la izquierda. El problema es que este discurso se da en un marco de colaboración con organismos gubernamentales que subordinan la actividad práctica a las políticas basadas en el no enfrentamiento. Debido al carácter local de la acción de las ONG, las reivindicaciones que pretenden nunca van más allá de ejercer influencia en determinados ámbitos de la vida social, con recursos limitados y siempre dentro de las condiciones permitidas por el Estado neoliberal y el sistema macroeconómico. Las ONG y su plantilla profesional compiten directamente con los movimientos sociopolíticos para ejercer su influencia sobre los pobres, las mujeres, los sectores excluidos por motivos étnicos, etc.

Su ideología y sus actividades desvían la atención de las causas de la pobreza y de sus soluciones, que suelen buscar desde abajo y en el interior, en lugar de desde arriba y en el exterior. Las ayudas de las ONG llegan a sólo una pequeña parte de la población, la que obliga a las comunidades a competir entre sí por unos recursos escasos, y generan así rivalidades insidiosas que socavan la solidaridad de clase. Lo mismo ocurre entre los profesionales; cada sector crea sus propias ONG con la intención de captar fondos del exterior. Éstas compiten con la presentación de proyectos que se ajustan al criterio de rentabilidad y bajo coste de los donantes del exterior, al tiempo que afirman hablar en nombre de muchos seguidores. El resultado ha sido la proliferación de ONG que las comunidades pobres han terminado fragmentadas en grupos y subgrupos sectoriales, incapaces de hacerse una idea de todo el panorama social en el que radican las causas de sus males, y aún menos capaces de unirse para luchar contra el sistema. Algunas experiencias recientes demuestran que los donantes exteriores suelen financiar proyectos de las ONG en épocas de crisis. Una vez que los movimientos sociopolíticos pierden fuerza, los fondos se desvían hacia aquellas ONG dispuestas a colaborar con el régimen y cuyos proyectos se ajusten al programa neoliberal. De este modo, el criterio principal para la financiación de las ONG pasa a ser el fomento de un desarrollo económico compatible con el mercado libre, en lugar de la organización social para impulsar el cambio.

La naturaleza de las ONG, su postura apolítica y sus acciones destinadas a promover la autonomía son las causas de las despolitización de los pobres. Se evita la educación política sobre el imperialismo, los postulados clasistas del neoliberalismo y la lucha de clases entre agentes exportadores y trabajadores eventuales. En cambio, las ONG hablan de los problemas de «los desfavorecidos», «la pobreza extrema», «la discriminación sexual y racial», sin enfrentarse al sistema social que produce estas situaciones.

Al incorporar a los pobres a la economía neoliberal a través del voluntariado, las ONG fomentan un ambiente político en el que la solidaridad y las acciones sociales aparentes encubren una actitud conservadora con respecto a las estructuras de poder nacionales e internacionales.

Entre otras cosas y en palabras de Rony Brauman durante el video (min.26'), fundador de MSF (Médicos Sin Fronteras): "“Para mí, se trata pura y llanamente de una estafa. Una estafa intelectual, además, por supuesto, de una estafa económica. Eso queda por ver. Pero estafa intelectual, sin ninguna duda. Ofrecer puestos de voluntarios sobre el terreno al mejor postor, a precios altos y pagados por personas de muy buena fe y con voluntad de comprometerse, pero muy ingenuas, es una burla inadmisible. Sobre el terreno, no sirve para nada. Sin duda solo beneficia a los que organizan este tipo de cosas, porque a fin de cuentas, lo que hay, es el dinero.”





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