domingo, 18 de febrero de 2018

Entrevista a Joseba Egibar

Con respecto al asunto de la visión jeltzale de la relación entre Euskal Herria y Madid, les compartimos, al costo, esta entrevista de Joseba Egibar concedida a Gara:


Joseba Egibar (Andoain, 1959) repasa en esta entrevista la propuesta llevada por el PNV a la Ponencia de Autogobierno y ofrece algunas reflexiones interesantes sobre la actual «autonomía flotante» y la «renegociación de lo que te han negado».

Iñaki Iriondo

Joseba Egibar sintetiza la propuesta de nuevo estatus del PNV en varios conceptos. «Uno es –explica– Pueblo Vasco-Euskal Herria, que es el mismo sujeto constituyente que en el actual Estatuto. Lo que decimos ahora es que en virtud de su ‘identidad nacional’ (2) y ‘como actualización y desarrollo de los derechos históricos’ (3) ‘fundamentados en la libre y democrática decisión de los ciudadanos’ (4), que es el elemento de actualización de esos derechos históricos, ‘se constituye en...’ (5) y ahí hemos dejado una formulación abierta, que puede ser Comunidad Foral Vasca, Comunidad Nacional Vasca, Estado Autónomo Vasco o Estado Foral. Y el vínculo que tiene con el Estado español es la Disposición Adicional del a Constitución».

En las distintas formulaciones que el PNV ha presentado a la Ponencia hay una modulación del derecho a decidir...

Combinamos el principio de legalidad, que son los derechos históricos, con el principio democrático del derecho a decidir. Con esos dos anclajes, en vez de ir a una regulación del derecho a decidir, lo que se va es directamente a su ejercicio concreto. En lugar de decir a la ciudadanía que tiene derecho a decidir su futuro, presentamos un proyecto concreto para ese futuro y un ejercicio democrático del derecho a decidir, que configura un ámbito nuevo de relación.

Andoni Ortuzar decía en una entrevista que «no hay que perderse en debates nominalistas y que eso sirva para que nos peguen un portazo en Madrid». ¿Creen que el portazo será menor porque no se mencione el derecho a decidir?

Conocidas las posiciones actuales de la clase política de Madrid, es evidente que no. Pero el Estado español vive una situación de crisis en todas las vertientes. Hay crisis en el modelo político-territorial, que sigue engordando (ahí está la financiación autonómica). Hay crisis económica, con una deuda superior al PIB que ya se califica de «deuda perpetua», que yo diría revisable al alza; se está instalando la idea una deuda que no se puede ni se va a pagar. En términos económicos y políticos eso es una losa para nosotros. Nosotros tenemos que mantener la casa ordenada en términos económicos, porque España es un lastre. Pero nuestra suerte colectiva sigue ligada al Estado. Por eso, no desde un planteamiento nacionalista, sino de pura supervivencia, desde la comunidad política Euskadi tenemos que arbitrar las medidas para poner un cortafuego.

Cortafuego pone el Gobierno español, que avisó de que quien se mete en estas cosas ya sabe cómo acaba...

Sabemos que son capaces de aplicar el 155 y todavía no hemos visto hasta dónde.

Este viernes Alfonso Alonso le advirtió al lehendakari de que «quien siembra vientos recoge tempestades».

Bien... pero nosotros no tenemos que perder de vista la actualización del autogobierno sobre el eje de nuestros derechos y ver cómo fijamos el estatus de relación con el Estado español.

¿Cómo ven las posibilidades de un acuerdo en la Ponencia?

Estamos en los principios. Según sobre qué materias, se verá. En el ámbito competencial se pueden mover las posiciones históricas de algunos partidos. Si aspiramos a un ámbito competencial superior, más consistente y saneado, y libre de cualquier injerencia, a ese ámbito competencial le tienes que poner un sujeto, que tiene que ser cualitativamente distinto al actual. Tenemos que pasar de una relación subordinada y con una autonomía flotante a una nueva relación de reconocimiento de sujetos políticos y jurídicos. No puede pasar como ahora con el Concierto Económico, que si en diez años no ha habido acuerdo es porque el Gobierno español no ha querido. Tampoco tenemos nosotros la capacidad de obligar a la otra parte. Solo cuando el PP ha visto la necesidad del PNV ha venido la negociación. Hay que dar un salto.

¿Ven al PSE dando ese salto?

Hoy no parece. Pero lo que hemos dicho es que vamos a trabajar en todos los campos y veremos qué acuerdos hay en cada uno de ellos.

Luego el texto articulado se tiene que aprobar en el Parlamento y al lehendakari le gusta la transversalidad y que el PSE esté en esa votación.

Sí... y el máximo consenso posible. Pero queremos acceder a una nueva estructura política. Necesitamos estructuras de Estado. No es un capricho nacionalista, es una necesidad de esta comunidad política que quiere autogobernarse. Con lazos de solidaridad, pero necesitas una nueva estructura política y eso se hace mediante la negociación y el respeto. ¿El PSE se ve en esas? Hoy por hoy no. Pero un desarrollo lógico de un ampliación del autogobierno le debiera llevar al reconocimiento del sujeto político.

¿Es posible el nuevo estatus sin la participación de EH Bildu?

Teóricamente es posible, pero con EH Bildu, y desde un punto de vista de responsabilidad histórica entre ambos, creo que tenemos una obligación recíproca de intentar entendernos cuando menos en los principios básicos con los que formular el proyecto político que vamos a presentar a la ciudadanía. Y yo creo que el resto de formaciones lo entiende. Si dos expresiones del mundo abertzale han chocado estratégicamente durante las últimas décadas, y no solo eso, que todos sabemos de qué estamos hablando, si decimos pertenecer al mismo pueblo y querer defender los derechos políticos, económicos y sociales de ese pueblo y nuestros conciudadanos, tenemos la obligación de llegar a unos acuerdos mínimos. Solo si estamos estas dos fuerzas políticas se dará un salto cualitativo a un nuevo estatus. Si una de las dos no está, tendremos un maquillaje lifting del actual estatuto de autonomía o un ejercicio que tampoco llevará a buen puerto en la otra aplicación.

Después del texto articulado, ¿consulta habilitante?

Primero vamos a establecer las bases. Luego vamos a iniciar un proceso participativo para que la gente opine. Y después, texto articulado. A quien vaya a hacerlo hay que darle bases claras y mayoritarias. En una base la mayoría igual se da al 80%, en otra en un porcentaje menor y en otra igual hay unanimidad. Cuando el texto esté redactado vendrá a la Cámara y los partidos que nos sintamos identificados lo suscribiremos como proposición de ley. Esa es una fase políticamente delicada. Después la consulta habilitante sería el primer ejercicio para que la ciudadanía avale o rechace el texto.

¿Quién va a redactar el texto? Se habla de que cada grupo proponga un experto...

No hemos definido, pero si cada grupo propone un experto que proyecte sus planteamientos políticos en términos técnicos, no hemos resuelto nada. Las bases necesitan una clarificación para que quien reciba el encargo sepa que tiene que desarrollar eso y no lo contrario.

¿Cuál es la esperanza del PNV cuando el texto llegue a Madrid? ¿Que haya otro Gobierno?

Antes de salir para Madrid tenemos que intentar que haya una consulta habilitante para ver si la ciudadanía a la que te diriges avala o no el proyecto. Te pueden decir que no es legal, pero se pueden buscar fórmulas, y creemos que sería conveniente que la ciudadanía hablara. Se pueden hacer otras propuestas, y si a todo te dicen que no, te estas cargando de razón democrática. No estoy comparando...

...pero es inevitable.

Lo que hace falta es aspirar a lo mejor en las condiciones en las que te estás moviendo, con indiferencia de quién sea el inquilino de la Moncloa. ¿Qué diferencia va a haber entre la posición de PP, Ciudadanos o el actual PSOE? Tampoco creo que estemos en el umbral de suma de votos para darle la vuelta a este esquema. Entonces alguien podrá decir, ¿para qué hacéis todo esto? Para afianzar el proyecto que tú quieres desarrollar. Y eso lo fortalece. Hay materias que se pueden ir desarrollando sin necesidad del plácet del Gobierno español.

Luego llega el TC...

El escenario del Estado español nos va a llevar a tener que valorar la desconexión, que seguir en un Estado que no funciona no me reporta ningún beneficio, que tiene una deuda mayor que su PIB y al que Europa va a meter mano... No podemos ligar nuestra suerte a un Estado que no funciona. Hay que buscar un esquema que no sea de subordinación. Necesitamos cambiar de vínculo. Lo demás te arrastra.

¿Habrá Presupuestos Generales del Estado?

Se les está pasando el tiempo. Hay tres elementos: los resultados en Catalunya, la corrupción que está paralizando al PP y la falta de proyecto. Dejar pasar el tiempo le ha podido ir bien a Rajoy, quizá por casualidad. No sé hasta qué punto los PGE son una prioridad para el PP.

¿Y para el PNV?

Los PGE no son prioridad.

Hace un año habían conseguido el oro y el moro...

Cuando al PP o antes al PSOE les aprieta el estado de necesidad, ceden. ¿Pero sobre qué? Sobre algo que ya te correspondía y te han negado. Siempre hay una renegociación. El PP y el PSOE han concebido siempre el autogobierno como un toma y daca.

«Bajo la hojarasca catalana hay una operación de Estado»

En sus comparecencias en el Parlamento y en esta entrevista, Joseba Egibar luce un lazo amarillo en su solapa para exigir la libertad de los presos del proceso catalán. Ve la situación allí con preocupación, porque «la hojarasca de que si el PDeCAT y ERC consiguen tal o cual» nos impide ver que «la estrategia de fondo que se está aplicando es de calado, es una estrategia de Estado que está muy por encima de la suerte política del Gobierno de Rajoy, que no es más que un instrumento».

Sostiene que el Estado, «configurado por los tribunales de justicia con un marcado impulso político, las fuerzas armadas –y singularmente la Guardia Civil– y los medios de comunicación que les acompañan», ha decidido que «esto de Catalunya se ha acabado» y «hay que neutralizarlo, y si para ello fuera necesario, encarcelar a toda la clase dirigente nacionalista. Y van a por ello».

Egibar apunta que «la conclusión a la que han llegado, y lo expresan algunos miembros del PP aquí en privado, es que el estado de las autonomías ha llegado demasiado lejos». Avisa de que «veremos que todos los dirigentes nacionalistas catalanes van a quedar inhabilitados o en la cárcel».

«Salvando las distancias –explica–, ya lo hicieron con los de Bateragune. Rubalcaba dio la orden y Garzón instruyó la causa. La Historia demostró que eran gente de paz, pero pasaron entre seis y siete años en la cárcel».

En todo caso, Joseba Egibar entiende que a Catalunya le conviene tener cuanto antes un gobierno, pero tiene una visión pesimista sobre cuál puede ser el futuro de sus dirigentes.






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