sábado, 24 de febrero de 2018

Payet y el Pragmatismo Jacobino

Gilbert Payet ha ejercido como prefecto de los Pyrénées-Atlantiques desde hace medio año. Como auténtico visitador colonial, en su caso, de dos diferentes naciones  - aunque en realidad se trata de dos pueblos enlazados histórica e identitariamente - agrupadas como resultado de un innegable pragmatismo administrativo ha adoptado una postura cómodamente jacobina, tomando distancia del proceso de paz que su antecesor sí supo valorar.

Dice que el asunto es de índole estrictamente española, o sea, un asunto exclusivo de Madrid en el que París no tiene interés alguno.

Claro está que esta versión es la más conveniente pues decir lo contrario sería subir a la palestra no solo el tema de Euskal Herria sino el de Corsica - donde Emmanuel Macron estuvo de visita recientemente -, Breizh, Alsacia, etcétera... recordando al todo el mundo que París es una metrópoli que se ha negado por acción y por omisión a permitir procesos de autodeterminación para las naciones que quedaron atrapadas bajo su yugo jurídico-político-institucional durante los años de su expansión territorial.

El problema de que se lave las manos de la forma que lo hace radica en que de facto, su gobierno le entrega un cheque en blanco a un régimen que a últimas fechas está desbocado en sus operativos represivos en contra de su disidencia. O sea, París insiste en convertirse en cómplice de la represión política y social desarrollada por Madrid.

Aquí les presentamos este comentario publicado en Naiz:


Gilbert Payet es prefecto de Pyrénées-Atlantiques desde hace seis meses. El representante del Gobierno francés en el departamento en el que está integrada Ipar Euskal Herria ha sido entrevistado por Mediabask, que publica la primera parte del encuentro en su edición impresa de este jueves.

Antton Etxeberri

Su predecesor, Eric Morvan, jugó un papel importante en el desarme de ETA. Payet deja clara su postura desde la primera respuesta, en la que rechaza la expresión «proceso de paz» porque «Francia nunca ha estado en guerra» en este territorio. 

«Tratándose de algo que pudo pasar en España, corresponde pronunciarse a las autoridades españolas. Aquí hemos conocido un periodo turbulente con el fenómeno ETA y sus consecuencias. Por supuesto que me felicito porque la situación hoy en día sea más aliviada. Pero aliviada no quiere decir que haya paz. Es importante no hablar demasiado rápido del olvido, porque después de todo estos dramas han existido, se han cometido actos particularmente graves ».

Más adelante, Payet se felicita del desarme y subraya que no se podría haber llevado a cabo sin el aval y la cobertura de las autoridades judiciales francesas.

Cuando se le recuerda que en los territorios de Ipar Euskal Herria actuaron también grupos armados como los GAL o Iparretarrak, el prefecto replica tajante que «no ha habido conflicto armado. Mira el número de asesinatos cada año en Marsella. ¿Diría usted que hay una guerra en Marsella y que estamos en un movimiento hacia la paz?». Y en todo caso, Payet rechaza que el Estado francés «haya sido parte de este conflicto».

La entrevista aborda asimismo la cuestión de los presos, que el prefecto recuerda no le compete directamente, aunque conoce las reuniones que se están llevando a cabo en torno a este tema. «Hay un principio que nadie discute. La cárcel no tiene como objetivo privar a los detenidos del contacto con sus familiares y allegados, más bien al contrario. Uno de los objetivos es asegurar la continuidad de la célula familiar y de preparar a los presos para retomar una vida normalizada. Una vez establecido esto hay excepciones, pero el principio es el del acercamiento, y es en ese sentido en el que actualmente giran las discusiones».

En cuanto a la estructuración política, el entrevistador pregunta a Payet por qué lo que ha sido posible en Corsica, una entidad única con competencias de región y departamento, no lo es en Ipar Euskal Herria. «Simplemente porque es una elección política. Como prefecto departamental no dudo en considerar que es inoportuno. El propio nombre lo dice, colectividad territorial con un estatus particular. Se trata de examinar cada situación y, en función de orientaciones políticas y situaciones particulares, el Estado determina un estatus».






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