miércoles, 28 de febrero de 2018

Cuando la Violencia Nos Visita

Con respecto a los recientes hechos suscitados en Bilbo por la visita de la fanaticada del Spartak de Moscú, mismos que han sido aprovechados por el sector más involucionista de Euskal Herria para criminalizar a la porra del Athletic, les compartimos este texto dado a conocer en las páginas de La Haine:


Boltxe Kolektiboa

La vio­len­cia, tan­to físi­ca como sim­bóli­ca y ver­bal, que hemos sufri­do en Euskal Her­ria en los últi­mos días, a raíz de la lle­ga­da de gru­pos de fascis­tas rusos aficionados al Spar­tak, no es la primera vez que la sufrimos. Cada cier­to tiem­po y con diver­sas excusas se desa­ta esta vio­len­cia con­tra el pueblo tra­ba­jador vas­co. Unas veces debido a even­tos deportivos, otras a eventos fes­tivos, cum­bres inter­na­cionales, a la cel­e­bración de huel­gas, man­i­festa­ciones, en los cen­tros de tra­ba­jo, en la invis­i­bil­i­dad del hog­ar… suf­rimos ya sea por la apari­ción de ele­men­tos fascis­tas, por la repre­sión poli­cial, a través de men­sajes adoc­tri­nantes difun­di­dos en medios de comu­ni­cación, de sím­bo­los de la monar­quía fran­quista española… vio­len­cia que con altiba­jos aca­ba con­vir­tién­dose en cotid­i­ana, normalizándose, invis­i­bi­lizán­dose, como si no existiese.

Esta últi­ma sem­ana el ejec­u­ti­vo vas­co medi­ante sus obe­di­entes medios de comu­ni­cación han real­iza­do una operación que tenía como obje­ti­vo gener­ar una situación de shock preven­ti­vo avisan­do de la extrema­da peli­grosi­dad de los hin­chas del Spar­tak de Moscú.

Los men­sajes de ter­ror se repiten con­tin­u­a­mente en esos medios de comu­ni­cación al servi­cio del poder, últi­ma­mente fue alrede­dor del supuesto aumen­to de la delin­cuen­cia, ante­ri­or­mente fue la inmi­gración, inclu­so la mete­o­rología vale para crear esa sen­sación de miedo con el que quieren agar­ro­tarnos. El obje­ti­vo de este tipo de cam­pañas es generar miedo irra­cional, un esta­do psi­cológi­co de inde­fen­sión que lleve a la población a bus­car la pro­tec­ción del poder bur­gués; en este caso con­cre­to del que hablam­os, los hinchas del rusos, del gob­ier­no vas­con­ga­do y de su policía. Este efec­to se tra­duce en un aumen­to de la sum­isión, de la par­al­ización y de la aceptación acríti­ca de las medi­das que nue­stro pro­tec­tor plantee para ase­gu­rar el orden, el mis­mo orden que ase­gu­ra supervivencia, es decir la extrac­ción del máx­i­mo ben­efi­cio y la acu­mu­lación de cap­i­tal.

Hemos apren­di­do en la prác­ti­ca que cuan­do las situa­ciones de ese supuesto peli­gro inocu­la­do en la sociedad viene de las luchas de sec­tores pop­u­lares con­cien­ci­a­dos es fácil, para la policía y el Esta­do, con­tro­lar la situación: cier­ran fron­teras, cor­tan los medios de comu­ni­cación, se declar­an, aunque sea sola­pada­mente, esta­dos de sitio… medi­das destinadas a pro­te­ger a las clases diri­gentes de la ira de esos sec­tores orga­ni­za­dos y conscientes.

En el caso de los afi­ciona­dos del Spar­tak a pesar de todos los avi­sos, de la macha­cona repeti­ción de que la policía se ocu­paría de todo, del lla­mamien­to a no caer en provocaciones, los fascis­tas rusos han cam­pa­do a sus anchas entre Gasteiz y Bil­bao, en ningún momen­to se les ha ocur­ri­do aplicar el acuer­do de Schen­gen ni ningu­na de las medi­das de excep­ción tan­tas veces sufridas por los sec­tores pop­u­lares en lucha. Parece que aunque se haya crea­do un esta­do de alar­ma pre­vio no se sitúe el foco en el «peli­gro anun­ci­a­do». La bur­guesía vas­ca con­ve­nien­te­mente con­ver­ti­da en colab­o­rado­ra de las bur­guesías españo­la y euro­peas nece­si­tan no solo la obe­di­en­cia sum­isa de la may­oría de la población, sino que esta rompa todos sus lazos con su may­or ene­mi­go, el pueblo trabajador vas­co y su históri­co antifas­cis­mo.

El antifas­cis­mo vas­co tiene una tradi­ción que viene des­de la resisten­cia al golpe de Estado fascista de 1936 y la guer­ra pop­u­lar de defen­sa nacional que en Euskal Her­ria se des­en­ca­denó. El antifas­cis­mo vas­co ha mostra­do y actu­a­do de mul­ti­tud de man­eras y es un movimien­to que se ha man­tenido vivo has­ta nue­stros días. A raíz de la anun­ci­a­da veni­da de los gru­pos fascis­tas rusos con moti­vo del even­to deporti­vo se anun­cian diversas mov­i­liza­ciones y lla­mamien­tos a defend­er­nos de la apari­ción de estos ele­men­tos fascis­tas, tal como se lle­va hacien­do históri­ca­mente. El lla­mamien­to fue un lla­mamien­to abier­to a todas las clases pop­u­lares para mov­i­lizarse con­tra el fas­cis­mo. Este llamamiento no ha tenido el respal­do de las clases que ges­tio­nan los poderes en vascongadas. No se han hecho lla­mamien­tos por parte del Gob­ier­no Vas­co, ni del PNV, ni del PSOE, ni de ningún otro par­tido par­la­men­tario a mov­i­lizarnos para mostrar nuestro rec­ha­zo pro­fun­do al fas­cis­mo, lo úni­co que han plantea­do ha sido con­fi­ar en sus fuerzas armadas.

En los momen­tos pre­vios al par­tido se des­en­ca­de­nan los acon­tec­imien­tos, alta pres­en­cia poli­cial que no evi­ta que los fascis­tas camp­en a sus anchas alrede­dor de San Mamés increpan­do y agre­di­en­do a todo el mun­do, lo que provo­ca que tan­to los antifascis­tas que se habían reunido como la gente que esta sien­do agre­di­da pon­ga en mar­cha mecan­is­mos de autode­fen­sa para que no sean los fascis­tas los que con­trolen la situación. Como en otras oca­siones la actuación de la policía autonómi­ca se cen­tra en la repre­sión de la gente que se defiende, inten­tan­do sep­a­rar los dos cam­pos, pero dejan­do a su aire a los fascis­tas.

Así lleg­amos a enten­der la ver­dadera pre­ocu­pación del depar­ta­men­to de inte­ri­or y del gob­ier­no vas­con­ga­do. Saben que los fascis­tas rusos volverán a casa, ese no es su problema, su prin­ci­pal pre­ocu­pación es la exis­ten­cia per­ma­nente de sec­tores pop­u­lares que con­tin­u­a­mente apare­cen y rea­pare­cen luchan­do con­tra el fas­cis­mo, con­tra la represión, con­tra las fuerzas de ocu­pación, con­tra las medi­das económi­cas bur­gue­sas, con­tra el ter­ror patri­ar­cal… y que en caso de que estos movimien­tos lleguen a desarrollarse y obten­er el sufi­ciente apoyo de la población pon­gan en peli­gro el sis­tema que tan­to les ben­e­fi­cia. Este es el moti­vo por el que el PNV siem­pre pone toda sus violen­cias, la arma­da, la sim­bóli­ca… en con­tra del pueblo tra­ba­jador orga­ni­za­do es sus múlti­ples for­mas aunque eso le supon­ga situ­arse al lado de fascis­tas, de los Esta­dos español y francés o de quien sea.

Todos los medios de comu­ni­cación obe­di­entes y sum­isos al poder nos adoc­tri­nan intentan­do con­vencer­nos que tan­to los inci­dentes con­tra los «pací­fi­cos» rusos como el fal­l­ec­imien­to al pare­cer por acci­dente lab­o­ral de un policía autonómi­co fueron provocados por los sec­tores que pusieron en mar­cha los mecan­is­mos de denun­cia y autode­fen­sa. Uno de los efec­tos dis­ci­plinadores inmedi­atos de la con­jun­ción de los mecan­is­mos de sum­isión y de odio fue la pita­da hacia las peñas antifascis­tas y el colectivo de apoyo a Iñi­go Caba­cas que pudi­mos ver en el últi­mo par­tido de la liga españo­la. Se ha sabido en las últi­mas horas que los com­po­nentes de Her­ri Norte Taldea esta­ban sien­do retenidos e iden­ti­fi­ca­dos por unidades de la poli­cia autonómi­ca por lo que difí­cil­mente pudieron tomar parte en los hechos en los que se les impli­ca y este es el colec­ti­vo sobre el que se está cen­tran­do la cam­paña de crim­i­nal­ización por parte del gobier­no vas­con­ga­do. Se mues­tra como víc­ti­mas a los mis­mos policías que vio­len­tan con­tin­u­a­mente las mov­i­liza­ciones y actos pop­u­lares, el mis­mo cuer­po impli­ca­do en las muertes de Iñi­go Caba­cas y Rosa Zarra, en las innu­mer­ables mues­tras de sádi­ca represión, numerosas veces denun­ci­a­do por tor­turas a detenidos… nos pre­sen­tan la realidad inver­ti­da y nos preparan para los próx­i­mos golpes repre­sivos porque como hemos dicho más arri­ba su prin­ci­pal pre­ocu­pación es atacar y acabar, si es posi­ble, a quien pone en peli­gro su super­viven­cia como clase diri­gente, con el per­miso del Esta­do español.

Ante esto es nece­saria la total sol­i­dari­dad con los ame­naza­dos por la anun­ci­a­da repre­sión (el asalto al local Ipar Haizea nos mues­tra que avan­zan en ese camino) al igual que las sigu­ientes cues­tiones: nece­si­ta­mos reforzar el amplio y rico movimien­to antifascista ya que la can­ti­dad de agre­siones en los últi­mos meses van en aumen­to y no parece que esta situación vaya a mejo­rar; ante la apatía social que aca­ba con­vir­tién­dose en colab­o­rado­ra nece­saria de las estrate­gias de la bur­guesía es nece­sario reforzar las dinámi­cas de (re)construcción del movimien­to pop­u­lar rev­olu­cionario como úni­ca her­ramien­ta que puede pon­er en con­tac­to a los sec­tores más con­cien­ci­a­dos con la may­oría de la población y posi­bil­i­tar romper con el monop­o­lio ide­ológi­co de la bur­guesía. Vista la trayec­to­ria del reformis­mo vas­co (ya sea felic­i­tan­do a los cuer­pos repre­sivos tras el aten­ta­do de Barcelona, ata­can­do el movimien­to pro amnistía o las reac­ciones tras los suce­sos de San Mamés) surge la necesi­dad de la con­struc­ción de orga­ni­za­ciones rev­olu­cionar­ias que vuel­van a poner en mar­cha el pro­ce­so de lib­eración nacional y social.

Ten­emos dos opciones o nos dis­ci­plinamos bajo la vio­len­cia y el ter­ror de los opre­sores o avan­zamos en estas y otras tar­eas para que Euskal Her­ria siga sien­do la tum­ba del fascismo.







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