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lunes, 15 de marzo de 2004

El 11-M en las Urnas

Ocurrió lo que tenía que suceder, los españoles sacaron al PP de La Moncloa y procedieron a reinstalar al PSOE.

No es que vaya a ser mucha la diferencia, el tema en el estado español es muy similar a los Estados Unidos donde no importa a quien sienten en la Casa Blanca quienes mandan y ordenan lo hacen desde la Bolsa de Valores de Nueva York. En Madrid las decisiones se ejecutan desde La Zarzuela donde el heredero político de Francisco Franco, Juan Carlos Borbón, gobierna con un consejo compuesto por los integrantes del IBEX 35.

Pero no deja de ser una buena noticia que por fin el 'No a la guerra' se haya reflejado en las urnas, aunque no de la manera en que debió haber sido pues a millones de españoles poco les importó la brutal muerte de doscientas personas y las lesiones a otras tantas, volvieron a votar en favor del PP. Prefieren estar gobernados por el tardofranquismo que por quienes timoratamente aún tienen al 'estado de bienestar' en su discurso político.

En fin, las bombas que se lanzaron sobre Bagdad han terminado por estallarle en las manos a los jerifaltes del PP y de eso nos da razón La Jornada:


Españoles acuden en masa a las urnas y sacan al PP del gobierno

Revés a Aznar por la manipulación informativa sobre el 11-M y la crisis ecológica de Prestige

Armando G. Tejeda | Corresponsal

José Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), será el próximo presidente del gobierno de este país, que este domingo vivió una jornada electoral histórica en la que por primera vez el partido en el poder pasó de la mayoría absoluta a la oposición. El derechista Partido Popular (PP) perdió más de 800 mil votos por la actuación de los últimos cuatro años del presidente saliente, José María Aznar, y de manera destacada por la "manipulación informativa" en torno a los atentados del jueves pasado en Madrid, que provocó la indignación popular.

En medio de los gritos de "no nos falles, no nos falles", y de "España, mañana, será republicana", Rodríguez Zapatero salió a saludar a unas 2 mil personas que se congregaron frente a la sede del PSOE para festejar la victoria y exigir que regresen los soldados españoles de Irak.

Con banderas socialistas, tricolores rojas, amarillas y moradas, que recuerdan al régimen republicano, los asombrados simpatizantes de Rodríguez Zapatero no cabían de gozo. La mayoría de las consignas fueron contra el presidente derechista saliente: "Aznar, mañana, a Crónicas marcianas", en clara referencia a un popular programa de televisión.

Entre los militantes destacó también la petición de formar un gobierno tripartito, como el que tienen los socialistas en Cataluña. Otro de los recordatorios más importantes fue el de las 200 víctimas de los recientes atentados del pasado 11 de marzo.

Por su lado, no muchos simpatizantes del PP se congregaron por la noche ante la sede del partido en Madrid, en medio de la desolación y la decepción por los resultados de las elecciones.

Con una participación cercana a 80 por ciento de los 34.5 millones de españoles convocados a las urnas, el electorado español castigó la gestión de Aznar ante los acontecimientos que sacudieron a España en los últimos días, la crisis ecológica del Prestige, la manipulación informativa ejercida desde la estatal Radio Televisión Española (RTVE) y su política hacia Irak. El revés a la derecha fue en prácticamente todas las provincias del país, y de manera destacada en Cataluña y el País Vasco.

La masiva afluencia de ciudadanos a las urnas alcanzó una participación de 77.21 por ciento, la segunda en la historia de la democracia española, lo que permitió que el PSOE lograra el apoyo de 3 millones de votantes más, frente a los resultados obtenidos en los comicios de 2000.

Con 99.99 por ciento de los votos escrutados, la composición del nuevo Parlamento español será la siguiente: el PSOE tendrá 164 diputados, lo que significa un incremento de 39 escaños respecto de los 125 que obtuvo en 2000; el PP se convierte en el principal partido de oposición con 148 parlamentarios, 35 menos que en los comicios anteriores; los nacionalistas catalanes de Convergencia i Unió (CiU, derecha) obtuvieron 10 representantes, lo que significa una reducción de cinco escaños; Esquerra Republicana de Cataluña (ERC, independentistas) fue una de las formaciones que más ascendieron, al pasar de un parlementario a ocho, en buena medida motivado por los ataques del gobierno español a su líder, Josep Lluís Carod-Rovira, quien a principios de enero sostuvo un contacto con dirigentes de ETA.

De esta forma ERC confirma su avance de las elecciones regionales en Cataluña de noviembre pasado, que la convirtieron en árbitro de la política catalana y posibilitaron una alternancia en el poder en Barcelona y la formación de un gobierno tripartito con el Partido de los Socialistas Catalanes (PSC).

ERC, único partido abiertamente republicano en España, integra el gobierno catalán junto a Iniciativa per Catalunya (ICV, verdes y ex comunistas). Esa alianza de izquierda puso fin a 23 años de gobierno de los nacionalistas democristianos de CiU, presidido por el veterano político Jordi Pujol, quien decidió retirarse de la política.

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) mantuvo la hegemonía en la región y su representación parlamentaria de siete escaños; la coalición Izquierda Unida (IU) sufrió un retroceso importante al pasar de ocho a cinco diputados, en buena medida por el llamado voto útil; el Bloque Nacionalista Galego (BNG) tendrá dos diputados; la Chunta Aragonesista, Eusko Alkartasuna y Na-Bai lograron un representante cada uno.

Estos resultados no otorgan la mayoría absoluta al PSOE, que requiere de al menos 176 diputados; los socialistas podrán formar gobierno en solitario, pero tendrán que pactar con otras fuerzas políticas para aprobar sus principales iniciativas de gobierno.

Entre sus posibles socios parlamentarios para la gobernabilidad destacan los nacionalistas catalanes de CiU, ERC e IU.

En los comicios de hoy también se eligió la nueva composición del Senado, que fue el único apartado en el que el hasta hoy hegemónico PP logró la victoria, pero que no significó la repetición de su anterior mayoría absoluta, al obtener 102 curules frente a los 81 del PSOE.

El mapa del Senado se completa con los 13 representantes del Grupo Mixto y los 12 alcanzados por la coalición catalana del Partido Socialista de Cataluña, ERC e Iniciativa per Cataluña-Els Verds.

Horas antes, José María Aznar, que votó por última vez como presidente del gobierno, y el candidato del PP -su delfín- Mariano Rajoy, fueron aplaudidos por simpatizantes y abucheados por manifestantes que los acusaron de ser responsables de los atentados del 11-M, que el saliente Ejecutivo insiste en atribuir a ETA, aunque sin descartar la pista islámica.

"Los resultados muestran que (Rodríguez Zapatero) supo hacerse acreedor de la confianza de los españoles", declaró Rajoy con el semblante muy serio al comparecer ante la prensa acompañado de Aznar, en la sede central del PP. "El Partido Popular reconoce y acepta el veredicto de las urnas", indicó.

Antes, el vocero del gobierno, Eduardo Zaplana, y el ministro del Interior, Angel Acebes, comparecieron para confirmar la derrota del PP y la victoria del PSOE. Con el rostro desencajado y el gesto de incredulidad, Zaplana atribuyó la derrota del PP a "las circunstancias que han generado una conmoción en los últimos días", en referencia a la matanza del jueves pasado.

Zaplana y Acebes, acusados los últimos días de "mentir" a la opinión pública sobre los atentados, se comprometieron, en nombre del gobierno, a permitir una "tranquila transición" de poderes.

Zaplana dijo además que "los resultados adversos hay que aceptarlos con la mejor cara posible", y dijo sentirse "muy orgulloso de haber servido a España".

El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, subrayó esta noche, tras conocer los resultados, su satisfacción por la derrota de la derecha, pero manifestó preocupación ante el "severo retroceso" de su formación. "Nuestra sensación personal es, sin lugar a dudas, agridulce: estamos alegres, contentos de que se haya abierto una etapa de izquierdas", pero es necesario "abrir una reflexión en el seno de IU para ser mejores, más eficaces y evitar la concentración de votos y garantizar el pluralismo de la izquierda", aseguró.




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