lunes, 9 de enero de 2017

SOS Refugiados de EH a Grecia

Allí donde exista una causa internacionalista usted está destinado a encontrar solidarios vascos.


Así pues, nos complace compartir este reportaje publicado en Naiz:


Estamos en un pabellón del polígono industrial de Hernani. Docenas de cajas repletas de productos alimentarios se acumulan aquí y media docena de voluntarios las cargan en palés para trasladarlas hasta una gran furgoneta en la que son ordenadas de manera que el espacio se aproveche lo mejor posible. Estos alimentos y esta furgoneta son el fruto de una campaña lanzada por SOS Refugiados para ayudar a los miles de refugiados que se encuentran atrapados en Grecia.

Gotzon Aranburu

Las iniciativas de ayuda a los cerca de sesenta mil refugiados sirios, iraquíes, kurdos… que se encuentran «varados» en Grecia se están multiplicando. Hay quien intenta sacarlos de territorio griego y trasladarlos a otros países europeos, como hiceran recientemente Mikel Zuloaga y Begoña Huarte, hay oenegés centradas en prestar asistencia médica o mejorar las condiciones de habitabilidad de los campos de refugiados, y hay organizaciones que ponen todo su esfuerzo en proporcionar alimentos a estos niños, mujeres y hombres atrapados en un país desde el que se les impide seguir viaje o retroceder.

Kepa Alvarez, miembro de SOS Refugiados Hernani, es la persona en cuya cabeza surgió la idea de comprar una gran furgoneta que permitiera el reparto de alimentos a refugiados en Grecia. Por su actividad profesional, sabe mucho de logística, y cuando vió el panorama en Elliniko –el pabellón de baloncesto en que se jugó la final de los Juegos Olímpicos de 2004 y es ahora centro de recepción de ayuda internacional para los refugiados– puso inmediatamente manos a la obra. En pocas palabras, en Elliniko se acumulan ahora mismo toneladas y toneladas de alimentos, ropa, calzado, material escolar… que no salen hacia su destino final, los campos y «squats» de refugiados.

El propio Kepa, mediante una grabación con su móvil en Elliniko, mostró que el «tapón» que se produce en este enorme pabellón se debe a la carencia de una furgoneta adecuada para sacar el material hacia los campos, y es que el vehículo del que disponen ahora mismo es de muy poca capacidad y solo puede transportar una mínima parte del mismo. Ni corto ni perezoso, Alvarez buscó en toda Europa una furgoneta que fuera grande, fiable y asequible, y la encontró en Hannover, una hermosa Mercedes. «Me vine a Hernani, y con mi amigo Joxi salimos enseguida a Alemania, a hacernos cargo del vehículo. Pero en vez de bajar de seguido a Grecia, con la furgoneta vacía, pensamos que era buena idea llenarla de alimentos en Hernani y marchar después» nos cuenta mientras escribe y adhiere etiquetas en inglés en las cajas ya cerradas. Tampoco paran Karmele, Koro, Joxi, Roxi y Pedro, los demás voluntarios que se han acercado hoy al pabellón.

Dicho y hecho. Durante el pasado diciembre, SOS Refugiados Hernani lanzó una campaña de recogida de alimentos en la localidad, centrando la petición especialmente en la leche en polvo para bebés, una de las principales carencias de los refugiados en Grecia. Y es que son muchas las mujeres que han llegado embarazadas o con niños de meses a Europa procedentes de las zonas en conflicto, y muchas de ellas jóvenes que no son capaces de amamantar a los bebés, entre otros motivos porque el estrés provocado por la guerra y por las condiciones del éxodo hacen que su cuerpo no produzca leche materna. Kepa vio esto con sus propios ojos y decidió que había que intentar mejorar la dramática situación de estos niños, las víctimas más desvalidas e inocentes de toda esta situación.

«He comprobado que cuando inicias una acción solidaria los planetas se alinean. Quiero decir que le das a mucha gente la posibilidad de sacar todo lo bueno que tiene dentro; las ayudas te llegan de todas partes. Desde la anciana con una pensión exigua que te viene con una lata de leche en su carrito de la compra hasta el banco que aporta una suma generosa para iniciar la recogida de fondos para comprar la furgoneta, pasando por todos los vecinos que han comprado los productos que pedimos y nos los han traido a Atsegindegi» explica Kepa. Y es que, una vez adelantado el importe de la furgoneta, una cuenta bancaria recoge las aportaciones para sufragar su importe, cubierto ya en el 50%. Afortunadamente, un concesionario guipuzcoano de Mercedes se ha prestado a ponerle cubiertas nuevas, frenos, aceite, rueda de repuesto y hasta el gato, por cero euros, mientras que otra empresa ha efectuado, también gratuitamente, todo el trabajo de rotulación del vehículo, de forma que el nombre de SOS Refugiados Hernani se verá ahora constatemente en las carreteras helenas.

Kepa Alvarez cuenta y no para sobre iniciativas de solidaridad de las que ha sido testigo. Está el caso de dos veinteañeros de Menorca, con conocimientos de electricidad y fontanería –los MacGyver les llamaban– que el pasado noviembre se presentaron en Atenas y compraron centenares de metros de cable eléctrico, además de herramientas y bombillas en un mercadillo callejero, y con la ayuda de un grupo de voluntarios instalaron en una semana la red eléctrica necesaria en un squat, en el que a partir de entonces los refugiados pueden tener luz y encender la calefacción, gracias también a los ochenta radiadores de segunda mano adquiridos por el grupo de Kepa en el mercadillo de Omonia. «Si ves la caras de alegría de los niños sentados en sus alfombras, comiendo su arroz en una habitación caliente…» apunta Kepa.

«Respuesta desbordante»

Sin chovinismos, pero los vascos podemos decir con orgullo que la tercera parte de la fuerza voluntaria de trabajo –y el mismo porcentaje en ayuda material– estatal que actúa en Grecia procede de Euskal Herria. Concretamente en la campaña de Hernani la respuesta ha sido «desbordante, y no solo por parte de los vecinos, sino también que ha llegado desde Bilbao, Ortuella, Orio, La Rioja, Iruñea…», cuenta Kepa, que recuerda el caso de unos chicos de Durango que recaudaron 15.000 euros entre los vecinos de la localidad, aterrizaron en Atenas y destinaron la mitad del dinero a comprar verduras, frutas y pollo, y la otra mitad en pagar a dentistas y oculistas para que hicieran empastes y revisaran la vista de los refugiados, que en grupos de una decena fueron pasando por la consulta médica durante una semana.

A estas horas, la furgoneta de Hernani ya estará aproximándose a Grecia, tras completar el trayecto por carretera y transbordador desde Italia. Allí la recepcionará Pampiraiki, la contraparte griega de los voluntarios vascos y del resto de Europa que ayudan a los refugiados en territorio heleno. Fundada hace cuatro décadas por activistas procedentes de la izquierda, Pampiraki lleva a cabo desde entonces un trabajo continuo de ayuda a los desfavorecidos. Muchos de los squat en los que ahora se alojan migrantes son edificios ocupados por colectivos alternativos griegos, que se echaron a la calle a prestar ayuda humanitaria cuando se produjo la masiva llegada de refugiados en el verano de 2015.

Hace unos días, el eurodiputado vasco Josu Juaristi exponía, con datos, la situación de los refugiados «varados» el sureste del continente europeo, tras el cierre de la ruta balcánica. Entre otras cosas, señalaba Juaristi que «a 30 de noviembre de 2016, según el recuento de IOM (International Organisation of Migration), 75.948 personas migrantes y refugiadas se encontraban ‘atrapadas’ en siete estados europeos, seis de ellos estados miembros de la Unión Europea. El término que las organizaciones internacionales usan es el de ‘varadas’ (stranded), y es ciertamente apropiado. De esas 75.948 personas ‘varadas’ tras el cierre de las fronteras interiores y exteriores europeas, 62.504 están en Grecia, 16.000 de ellas hacinadas en campamentos con capacidad, siendo generosos, para 7.450 personas. El resto están en Bulgaria (6.454), Serbia (5.367), Croacia (639), Hungría (460), Eslovenia (367) y FYROM (157). La propia Grecia, tras años de nefasta gestión política, financiera y económica, estaba en situación de crisis humanitaria antes de la llegada de Syriza al Gobierno, y la coalición de izquierdas no ha sabido o no ha podido enfrentarse con éxito a la Troika ni al resto de socios en el Consejo de Ministros de la UE. No dispone, por lo tanto, de recursos ni capacidad para enfrentarse por sí sola a esta situación».

Preocupante la situación de los menores

Especialmente preocupante es la situación de los menores, fácil presa de las redes de traficantes, de las drogas y de la prostitución. Muchos menores migrantes –se estima que entre el 7% y el 10% de esos 62.504 refugiados son menores no acompañados– deambulan por las calles, poniéndose en situación de riesgo. Cada vez más voces alertan del aumento de la prostitución callejera por parte de estos menores, de cuya situación desesperada y ansias de abandonar Grecia –para lo cual necesitan el dinero que exigen las mafias– se aprovechan clientes sin escrúpulos. Estos chicos y chicas carecen de papeles, lo que aumenta exponencialmente su indefensión. La Oficina Europea de Policía (Europol) indicaba a principios del año pasado que unos 10.000 niños refugiados habían desaparecido al poco de poner pie en el continente.






°