domingo, 17 de julio de 2016

Continúa la Saga de Pablo Ibar

Parecía que ya todo había llegado a su fin, pero resulta que la saga de Pablo Ibar frente a la maquinaria de "impartición de justicia" estadounidense tendrá nuevos capítulos.

Les compartimos aquí este reportaje publicado en Deia:

Todo lo que hicieron para que Pablo Ibar no pudiera demostrar su inocencia

La familia y los abogados del joven condenado a muerte hace 22 años aseguran que ahora pueden probar fallos en la investigación policial y ocultación de pruebas clave
Iñaki Kerejeta
Cuando el abogado Benjamin Waxman, pidiendo un nuevo juicio para Pablo Ibar, defendió y ganó la apelación en el Tribunal Supremo de Florida , no utilizó sino una pequeña parte de todas las armas que el equipo de abogados y la familia “ahora tenemos documentadas”, en palabras de Cándido Ibar, pruebas que aún no han podido presentar a un juez y que no se limitan a demostrar que Pablo fue injustamente condenado a muerte hace 22 años, sino que además aspiran a poner en evidencia que los detectives del caso manipularon a los testigos indirectos y que incluso ocultaron pruebas que habrían resultado claves para demostrar su inocencia.

Algunos de los nuevos elementos provienen del juicio absolutorio de Seth Penalver, quien fuera también condenado a muerte bajo la acusación de ser la otra persona grabada en el vídeo borroso del asesinato. La defensa de Penalver logró documentar un pago de 8.000 dólares a Clemenzco, el testigo con antecedentes penales y deportado a Canadá al que el fiscal se aferra para acusar también a Pablo Ibar, incluso para que no le concedan la fianza. El pago oculto al testigo habría sido realizado desde un sistema del gobierno y seguidamente borrado, pero mal borrado, si creemos que la defensa de Penalver demostró que en el rastro que se había dejado todavía era legible la firma del detective Manzella.

Otra de las cuestiones puestas en evidencia en el juicio de Penalver fue que quien borrara el vídeo grabado la noche de autos en el night-club del que era propietario el asesinado Casimir Sucharsky (Butch Casey), tenía interés en que Seth y Pablo no pudieran demostrar que ellos no estuvieron en aquel lugar aquella noche. Quienes dispusieron del poder de acceder a las grabaciones del night-club -a saber: los detectives del caso- ciertamente habrían estado obligados a deshacerse de la película para construir su trama acusatoria.

Indicios de falsificación

El abogado Benjamin Waxman dijo en su día al Tribunal Supremo que la defensa no tenía pruebas sobre otros sospechosos ni indicios para abrir otras líneas de investigación, pero si respondió así a la pregunta de la juez fue porque no había podido analizar todos los hallazgos que ahora existen. Tampoco le hicieron falta para convencer al tribunal de que existía una duda razonable en favor de Pablo Ibar. La respuesta a la pregunta ahora sería distinta, porque las irregularidades cometidas por los detectives durante la investigación les vuelven sospechosos a ellos mismos en primer lugar, no sólo por el modo en que habrían manipulado a los testigos sino también por cómo habrían tapado otras líneas de investigación, que ahora vuelven a abrirse a la luz de los nuevos elementos. La defensa de Ibar se guarda las cartas para cuando se celebre el juicio y tenga la oportunidad de comunicar dentro del sistema de justicia, pero el padre de Pablo, Cándido Ibar, ha revelado una pequeña lista de hechos que asegura que pueden demostrar: que cuando Seth y Pablo salieron en la televisión como sospechosos del triple asesinato de Miramar, un portero del Nickelodeon llamó al detective Manzella para decirle que tenía sospechosos equivocados y luego fue asesinado antes de que pudiera personarse a declarar en la comisaría; que una camarera vio una pareja de latinos y que pudo oír cómo estos le decían al malogrado propietario del local que le verían más tarde en su casa; que un excocinero de Butch Casey, al que éste había disparado en una ocasión por cuestiones de dinero, también estuvo en el bar aquella noche; o por ejemplo, que la policía ignoró también el testimonio de un vecino que vio un coche blanco la madrugada de autos cerca de la casa, un coche que a menudo paraba en casa de Casey según él.

Con todas estas pruebas y dado que el vídeo borroso del crimen no sirve para demostrar la culpabilidad de Pablo, Cándido Ibar se muestra “casi seguro” de que van a ganar el juicio. Se debe a que ahora disponen de un equipo profesional de 5 abogados preparados para atacar uno por uno todos los argumentos del fiscal, y capaces de poner en evidencia los errores cometidos por los detectives en la falsificación de las pruebas. Según Cándido, “manejaron el caso porque conocían bien el circuito de Broward y creían que Pablo y Seth no eran nadie y que no podrían defenderse, y así fue hasta que todo empezó a cambiar cuando llegó el equipo del guerniqués Joserra Plaza y empezó a hacer preguntas incómodas sobre el caso”, dice.

La fianza en los dedos de la mano

La vista celebrada el pasado jueves en Broward County por motivo de la fianza solicitada por la defensa, mejoró la esperanza de la familia en que después de 22 años de cárcel Pablo pueda preparar el juicio en su casa. El juez decidirá y argumentará si concede la fianza en menos de una semana pero las preguntas que hizo al abogado durante la vista, “aparentemente indican”, según Cándido, que el juez está explorando las condiciones bajo las que concederá la fianza.

En una de las preguntas que el juez le hizo al abogado, quedó en evidencia también que si concede la fianza será de una cuantía enorme. El abogado solicitó que se fije en 50.000 dólares, dado que Pablo no tiene ingresos desde hace 22 años, y ante la mala cara que puso el juez, elevó la cifra primero a 100.000 y luego a 200.000, pero el juez acabó diciendo que “si concede la fianza el abogado se iba a llevar una gran sorpresa”.

El veterano fiscal Chuck Morton habló como asistente del fiscal adscrito al caso durante 20 minutos, pero todo lo que dijo a fin de cuentas es que sería un peligro para la comunidad que Pablo Ibar saliera de la cárcel y que además existía el riesgo de fuga. Aburrido de escuchar el “discurso vacío e irrelevante del fiscal”, el abogado de Pablo Ibar llegó a recomendar por lo bajini que se le practique un examen mental. Los abogados eludieron atacar a la fiscalía en las cuestiones de fondo, limitándose a solicitar la fianza al juez argumentando que le corresponde en virtud de la ley, dada la sentencia del tribunal supremo de Florida del 2014. El gran objetivo es que no haya nuevos enredos ni atrasos y que el juicio pendiente, el auténtico campo de batalla, pueda celebrarse en un plazo de 3 meses.






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