jueves, 15 de enero de 2009

Persiguiendo Las Ideas

En este escrito publicado por inSurGente, Daniel C. Bilbao pone en evidencia los que solo los ciegos no quieren ver; que en el estado español dirigido por el rey franquista Juan Carlos Borbón las ideas que se oponen al status quo son perseguidas, criminalizadas y castigadas sistemáticamente. Aquí lo tienen:

La peligrosa argumentación

Daniel C. Bilbao

En el ámbito del conflicto vasco ¿existe un debate real entre el estado ocupante y la resistencia vasca? Podría suponerse que, si bien no hay mesas, paneles, seminarios, que aborden de manera sistemática y permanente el tema, en los medios y en los discursos políticos y académicos hay una suerte de debate subsidiario. Esto tampoco es así, puesto que todo debate requiere de partes equivalentes y con igualdad de oportunidades para expresar sus ideas. Tribunas como Egin, Egin Irratia o Euskaldunon Egunkaria, donde una de las partes tenía mayores posibilidades de manifestarse, fueron clausuradas. Dirigentes y militantes han sido torturados y encarcelados para silenciarlos. Asimismo, ya se ha visto que las palabras fueron convertidas en delito potencial, y que basta con la denuncia de alguna asociación constituida al efecto para sentar ciudadanos en el banquillo.

Esta situación es consecuencia de la renuncia al diálogo limpio, transparente, sincero, en la búsqueda de soluciones políticas pacíficas y negociadas. La elección del estado español ha sido la represión, por lo tanto, ha decidido no debatir, sino imponer. Los medios españoles forman parte de esta estrategia y en sus páginas no se debaten ideas sino que se llevan adelante maniobras de ingeniería social, manipulaciones y operaciones de corte parapolicial. Lo que es posible leer en los pasquines madrileños -reproducido y aumentado por patéticos pasquines de provincia-, son consignas repetidas y fórmulas pretendidamente jurídicas que, pergeñadas por algún esperpéntico juez, los medios se encargan de convertirla en argumento popular. Por ejemplo, cuando se habla de "listas contaminadas". La "contaminación" ya no es una desgracia del ambiente, sino un mal político y jurídico que afecta sólo a los vascos. Las plataformas del PP o del PSOE, nunca se contaminan con la corrupción y otros asuntos que arrastran muchos personajes que integran sus listas.

La repetición de estas fórmulas y consignas desnudan la campaña, un verdadero bombardeo de saturación que, a fuerza de repetirse, cala hondo en una sociedad derechizada y abúlica como la española. Es decir, no hay argumentación, sino consignas impuestas. Pero en todo caso, si valieran como argumentación alguna de estas apelaciones, son muy difíciles de responder puesto que no hay equivalencias entre las partes. La Brunete mediática es infinitamente más poderosa y penetrante en sus mensajes que las pobres campanas de palo con que cuenta la resistencia vasca.

Un ejemplo es la falacia de la "continuidad" de Batasuna, usada por los jueces y convertida en evidencia universal por los medios españoles. Acaban de referirse a esto mismo voceros de la Fiscalía del estado, políticos y medios. "D3M defiende las mismas ideas de Batasuna". Está muy claro, entonces, que son las ideas lo que se persigue, no a las organizaciones. Ninguno de los promotores de la nueva plataforma electoral tiene proceso abierto, ni condena pendiente, pero no puede organizarse con otros para sostener las ideas del diálogo político, el derecho de autodeterminación, la unidad territorial de Euskal Herria, el socialismo. ¿Cómo "prueban" la "continuidad" con Batasuna? A través de las ideas que sostienen. Esas ideas no pueden estar presentes en las elecciones. ¿Cuál es el pecado de la lista? Está "contaminada" por personas que pertenecieron al mundo de Batasuna y sus ideas.

Admitamos como argumento este falaz recurso jurídico-mediático. Se abre así una puerta peligrosa para los que sostienen esta "argumentación": han salivado hacia arriba. Si el criterio de la continuidad y la contaminación es válido para Batasuna, debe serlo también para el PSOE, ya que ambos conceptos tienen una carácter general. Así, podríamos decir que este PSOE actual está contaminado por su propio pasado, signado por la responsabilidad en la creación del GAL, instrumento del terrorismo de estado que aplicaron y encubrieron cuando ejercieron el gobierno. Ni Rodríguez Zapatero ni Rubalcaba han condenado al gobierno del PSOE implicado con el GAL, ni condenaron al "Señor X" que todo el mundo sabe quién es, ni repudiaron al PSOE que homenajeó a los criminales condenados por este caso.

Ni qué decir del Partido Popular, que tiene como presidente honorario y vitalicio a un asesino ex funcionario de Francisco Franco. En este caso, ya no se trataría de continuidad y contaminación, sino de una verdadera peste endémica.

Desde este punto de vista, entonces, validando la argumentación estatal española, es muy clara la continuidad y contaminación de franquismo y de terrorismo de estado en los partidos mayoritarios. La manipulación política y mediática, logra que esta falacia se convierta en una consigna contra los vascos disidentes. Cuando uno de esos jueces grotescos de la Audiencia Nacional Española difunde su sentencia, los medios traducen para la población estas aberraciones jurídicas de una manera que ofende la inteligencia. Es verdad que tampoco hay una exigencia de mayor rigor a los medios, o voluntad de leer críticamente, sino que prevalece la comodidad de poder digerir fácilmente la explicación ramplona del mundo que los rodea.

La excusa de la "continuidad" y la "contaminación" son un verdadero esperpento goyesco, que sólo en una monarquía bananera como la española puede tener fuerza jurídica para ilegalizar partidos o proscribir ciudadanos.



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