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martes, 27 de marzo de 2018

Denuncia de AFFNA 36

Las "asociaciones de víctimas" se quejan amargamente cada vez que una familia vasca da un recibimiento a su preso o presa que recién a recobrado su libertad. Hace unos días cuatro integrantes de Kalera Kalera cayeron presos en una redada por haber participado en un homenaje a una militante vasca tras fallecer después de una larga enfermedad.

Los integrantes de estos grupos van a reuniones con quienes se han esmerado por dar una oportunidad a la paz y a la reconciliación a exigir que los presos delaten a quienes aún no han sido juzgados pues insisten en que mientras un solo caso de "violencia separatista" queda impune no podrá haber justicia.

Se presentan ante autoridades penitenciarias de otros estados a exigir "líneas rojas" con respecto a las medidas humanitarias con apego a la legislación vigente que se piensa aplicar a los presos políticos vascos sujetos a la medida de excepción conocida como dispersión.

Solo les interesan los que ellos mismos denominan víctimas, sus víctimas.

Porque cuando se trata de las verdaderas víctimas, recurren al vandalismo en su fanático intento por borrar de la memoria los crímenes de lesa humanidad cometidos por ellos mismos y por sus antecesores.

Lean ustedes lo que nos reportan desde las páginas de El Diario: 


La iniciativa de la asociación memorialista Affna36, conocida como el ‘adoquín tropezón’ o ‘adoquín brillante’, pretende integrar la memoria histórica en el día a día de las ciudades

Miguel M. Ariztegi

La Asociación de Familiares de Fusilados en Navarra (Affna36) ha denunciado el boicot a tres de la decena de 'adoquines de la memoria' que instalaron el viernes 23 de marzo en las calles San Nicolás, San Gregorio y Lindatxikia de Pamplona. En concreto, son los que corresponden a los números 2, 4 y 9 de la calle San Nicolás, que arrancan justo en el acceso desde la Plaza del Castillo.

“Un poco más adelante, en el 14, están los siguientes y no han sido vandalizados”, explica a eldiarionorte.es Jokin de Carlos, presidente de Affna36, que considera “una pena que en una sociedad desarrollada, en pleno siglo XXI, no seamos capaces de respetar homenajes que no van contra nadie, que son un recuerdo de unos vecinos nuestros que fueron asesinados”.

Ese es precisamente uno de los objetivos de esta campaña, “recordar a los vecinos asesinados en Navarra en 1936, un lugar donde no había un frente de guerra. No eran gente sin nombre, y sus hijos y sus nietos siguen viviendo con nosotros. Muchas veces se enfrentan a la incomprensión de la sociedad, ni siquiera han podido reconstruir la historia de por qué fueron secuestrados y asesinados y, en muchas ocasiones, de dónde están enterrados. Estamos buscando a muchos de ellos, como la semana pasada en Urdaniz”, apostilla de Carlos.

“Queremos que Pamplona, y Navarra en general, sean lugares más éticos, más reconciliados con su pasado. Para nosotros es incomprensible lo que ha ocurrido”, insiste el presidente, que adelanta la intención de “reponerlos en pocos días”: “Está claro. Ya los hemos encargado de nuevo. Ya veremos si duran o son nuevamente boicoteados”.

Reconoce que la asociación lleva ya puestos “ciento y pico adoquines tropezones desde hace tres años, y alguna vez hemos tenido algún problema, pero nunca un sabotaje tan claro justo después de colocarlos. Suponemos que será alguien que vive por la zona que le ha molestado este recuerdo a los asesinados”, explica.
Una invitación a la reflexión

El proyecto comenzó en junio del año 2015, en el número 3 de la calle La Merced. En este punto hay constancia de que vivieron 17 víctimas. La semana pasada se colocaron más. En la calle San Gregorio fueron tres: Alonso Caballero, Antonio García del Olmo y Lorenzo Yoldi Lacunza; en la calle Lindatxikia se instaló el recuerdo de Isidro Mencos Rosain; y en la Calle San Nicolás se recuerda a José María Goñi Villanueva, Manuel Goñi Villanueva, César Burguete Díaz, Gerónimo Julián Ruiz Lara, Benito Vallejo Hernández, Ildefonso Zabalardo López y Juan Pérez Marturet.

El adoquín de la memoria o el adoquín tropezón proviene del alemán Stolperstein, que  hace referencia a una piedra que hace tropezar a un caminante. Un accidente que es también una invitación a la reflexión. Ese es el objetivo de la iniciativa, originalmente desarrollada por el artista alemán Gunter Demnig en torno a víctimas de la persecución nazi, y que ahora se desarrolla en las calles navarras con financiación particular y la promoción de la asociación de familiares de fusilados de Navarra Affna36. Se trata de colocar placas doradas en el suelo que llamen la atención de los viandantes en puntos donde vivieron víctimas de la represión franquista. En ellas figura el nombre de las personas afectadas, su año de nacimiento, la fecha de su desaparición y su destino final.

Por el momento, se instalan únicamente unas placas (de 10x10x10 centímetros) doradas, de ahí que a este tipo de iniciativas se les haya llamado en otros países europeos (hay experiencias, además de en Alemania, en Austria, Holanda, Francia o Italia) el 'adoquín brillante' (además de adoquín tropezón), en referencia al material de latón con el que habitualmente están hechas.

“En Europa es una cosa que se lleva haciendo desde los años 90. En Centroeuropa marcan no solo a judíos que fueron llevados a campos de concentración, sino también a otros tipos de represaliados de la II Guerra Mundial”, explica el presidente de Affna36, que destaca que Navarra fue pionera en esta importación. La entidad considera que la Comunidad foral cuenta con 3.452 víctimas de esta represión.






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