domingo, 26 de febrero de 2017

El Neoliberalismo de Disney

Ya se ha desmostrado ampliamente que muchos de los dogmas sobre los que está construido el patriarcado occidental son inoculados a niñas y a niños a través de películas infantiles y programas de televisión, siendo las películas de princesas de Disney las más nocivas de todas.

Pues bien, en este artículo publicado en Regeneración nos muestran como el gigante de los dibujos animados también se encarga de propagar los mitos del neoliberalismo, esos que explotan muy bien los gurus de la auto ayuda y la programación neurolingüística, lean ustedes:


Investigadoras, hicieron un análisis sobre la representación de la riqueza, la pobreza y la banalidad que encierran las películas de Disney. La coordinadora del proyecto lamentó la perpetuación de los mitos sobre las clases económicas desde la niñez

Un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Duke, hace un análisis sobre la representación de la pobreza y desigualdad en los filmes de Disney y asegura que ciñéndose a la realidad de las películas infantiles, ser pobre no es un problema mayor, trabajar da felicidad en la vida y si eres bonita, guapo, ambicioso y bueno, podrías formar parte de la clase alta.

Por ejemplo, en el caso de Blanca Nieves y los siete enanos, se observa como Gruñón, Feliz, Tímido, por citar algunos, trabajan felices cavando en la mina, suponiendo así que la minería como forma de empleo es segura y aporta felicidad a la vida. Sin embargo, este trabajo ha sido criticado como uno de los más inseguros a nivel mundial.

En Aladdin, el protagonista que roba comida para sobrevivir, se enamora de la princesa Jasmine, cansada de tener una vida aristocrática, donde por supuesto abunda el dinero. El estudio critica que se esté poniendo a la misma altura un problema de supervivencia con otro de gestión de la riqueza, minimizando así las dificultades derivadas de las cuestiones económicas.

En la película Rataouille, muestran que Remy, la rata, vive en el alcantarillado y pertenece a una familia pobre. Su sueño es ser chef y pasa su vida en busca de alcanzar su meta. La pobreza, según el estudio, vuelve a ser sinónimo de banalidad y se presenta como algo habitual en las personas que tienen un sueño pero no “sufren” por la realidad a la que se enfrentan día con día.

La película donde los autos cobran vida, Cars, expone la desigualdad económica entre los habitantes de la urbe y las zonas rurales. Sally abandonó su vida próspera como abogada a causa del estrés y se muda al pueblo donde la “vida es más fácil” y la clase trabajadora no se queja de nada. Esta situación, intenta reflejar que la vida de los “pobres” es más fácil que la de los ricos.

Jessi Streib, coordinadora del proyecto, lamentó que continúen los mitos sobre la desigualdad social y sean expuestos de este modo ante los ojos de los menores afines a las películas de Disney.





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