domingo, 26 de febrero de 2017

Presencia Vasca en Cuba

Les compartimos este reportaje publicado en Deia donde se nos habla de la discreta presencia vasca en Cuba:


Tal día como hoy, un 26 de febrero, pero hace la friolera de 140 años, se conformaba oficialmente la Asociación de Beneficiencia Vasco-Navarra en La Habana. Arrancaba así un proyecto solidario vasco en pleno siglo XIX

Jon Ander Ramos

El Cementerio de Colón que se encuentra en el centro de la ciudad de La Habana da la bienvenida a los miles de turistas que año tras año visitan la Grande de las Antillas. Este majestuoso lugar, declarado Monumento Nacional de Cuba, es un verdadero museo a cielo abierto debido al gran número de obras escultóricas y arquitectónicas de impresionante belleza artística que alberga. En el recorrido por esta necrópolis habanera uno puede trasladarse a tiempos pasados e incluso adivinar la importancia de las diferentes comunidades regionales en base a los panteones funerarios. Construcciones arquitectónicas que han dotado al camposanto habanero del prestigio merecido.

En una zona próxima a la arteria principal, ubicado en los terrenos donados por el vizcaíno Pablo Tapia, encontramos precisamente el panteón Laurac-Bat, el de los vascos, santo y seña de la Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia de dicha ciudad. Construido a fines del siglo XIX.

Y es que, precisamente tal día como hoy, un 26 de febrero de hace 140 años, la Alcaldía de La Habana autorizaba a Joaquín Calbetón para celebrar una reunión de naturales de las provincias vascas y Navarra, con objeto de acordar las bases en que había de fundarse una asociación de beneficencia para los hijos de dichas provincias. Esa primera reunión no fue si no la primera piedra del proyecto asociativo benéfico vasco-navarro que, con el andar de los meses, se conformó oficialmente como la Asociación de Beneficencia Vasco-Navarra con el objeto declarado de “…socorrer a cuantos Vascongados y Navarros necesiten e imploren el auxilio de la misma”.

Contemporánea de las asociaciones vascas Laurak Bat surgidas en esas fechas en Buenos Aires y Montevideo, no compartió con ellas el componente político vinculado a la derogación de los fueros vascos de 1876. Pues ni en sus reglamentos ni en sus actas se ha hallado vínculo político alguno, ni una mención a la abolición foral como detonante de su fundación.

A diferencia de lo que sucede para el caso gallego o asturiano en la propia Habana, el colectivo vasco asociado no se ha caracterizado a lo largo de su dilatada historia por una gran masa societaria, al contrario, el número de socios ha sido comúnmente escaso. La cifra media para el periodo 1877-1899 la podemos situar en torno a los 600 asociados, siendo La Habana la que recoge el mayor número de asociados, cerca del 85%, frente al otro 15% de asociados que están inscritos en las sucursales que la Asociación tenía dispersas por distintas poblaciones de la isla. Según nota recogida en la revista Euskal Erria de San Sebastián, en el año 1883, la Vasco-Navarra contaba con 610 inscritos. La mayoría de asociados la constituían los vizcainos, seguidos de guipuzcoanos y navarros. Alaveses, vasco-franceses y los nacidos en la propia isla de Cuba junto con los naturales de otras provincias españolas completaban la masa societaria. Tras los primeros momentos de euforia asociativa, la participación en la asociación benéfica decayó con el desarrollo de la segunda guerra de independencia de 1895. No obstante, tras la independencia cubana y el cambio de siglo, la Asociación comenzó nuevamente a despegar. Así, en el año 1906, presidida por Juan de Aspuru e Isasi, el número de asociados se elevaba a 452, entre los que nuevamente los vizcaínos representaban mayoría. A lo largo de la primera mitad del siglo XX fue aumentando progresivamente el número de asociados hasta sobrepasar el millar. El triunfo de la revolución cubana de 1959 provocó que la Asociación decayese progresivamente, pasando de 1035 miembros en 1960 a 279 en 1979. Y en esas cifras se ha mantenido hasta hace bien poco. Los datos ofrecidos para el año 2011 nos hablaban de una asociación Vasco-Navarra conformada por 280 asociados más un grupo aproximado de 80 colaboradores.

A pesar de las dificultades, principalmente la falta de sede social, los comienzos del presente siglo han sido esperanzadores para la Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia. Recuperado y digitalizado el archivo de la institución, y reconocida como Euskal Etxea por el Gobierno Vasco en el año 2006, junto al nuevo rumbo tomado por la nueva Junta Directiva a partir del año 2012 la Vasco-Navarra mira con optimismo al futuro en éste su 140 aniversario.

La masa societaria se ha doblado prácticamente en estos últimos años, situándose en los 549 socios con los que cuenta a día de hoy. Una masa social que, en un 98%, son descendientes de vascos, aunque solamente 26 son nacidos en Euskal Herria. Las clases de euskera, así como diferentes actividades culturales desarrolladas en este último lustro presentan a los vascos y lo vasco en diferentes rincones de La Habana. La semana vasca y la celebración del Aberri Eguna se han convertido en dos referentes anuales para la colonia vasca de Cuba así como para los cientos de vascos que, año tras año, visitan la isla.

Y desde La Habana nos van llegando, poco a poco, noticias de los preparativos para la celebración del 140 aniversario de la puesta en marcha de la Asociación. Unos actos festivos que tendrán su epicentro entre el 8 y el 16 del mes de julio, momento para el que la centenaria Vasco-Navarra tiene previsto desarrollar su programación. El programa básico de las celebraciones está ya definido y avanzando, con propuestas que abogan por dar a conocer la cultura vasca en La Habana “pues éste es uno de nuestros principales objetivos: su recuperación en Cuba, donde la huella vasca es muy profunda”, enfatiza Renato García Eguzquiza, actual presidente de la Asociación Vasco-Navarra.

Y es que la benéfica institución vasca sigue en pie tras 140 años desde su fundación, con unos objetivos, por lo general, muy diferentes a los que incidieron en su fundación, pero sin distraerse en el fin último de ayudar a los comprovincianos necesitados de auxilio. Y es que la Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia de La Habana, haciendo honor a su nombre, ha sido una de las pocas sociedades vascas de América que, efectivamente, se ha dedicado en exclusiva a la beneficencia. Objetivo éste que quedó reflejado en el propósito de esos primeros vasco-navarros que se encargaron de redactar el reglamento de la sociedad en la primavera de 1877, y que se hacían eco de la necesidad de socorrer y ayudar a todo aquel comprovinciano que necesitase auxilio.






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