sábado, 30 de septiembre de 2006

Oliver el Fraude

Durante el paseillo que me doy casi a diario por los buscadores de blogs me percaté el día de ayer que de pronto la región de la blogósfera infectada por los ultraderechistas estadounidenses estaba toda alborotada y que había una constante referencia a los vascos.

Bastante extraño pues a últimas fechas y principalmente desde que la teoría mafufa del bloggero Franco Alemán acerca de la participación de ETA en los ataques en Madrid aquel 11 de marzo ha sido totalmente desmentida, los fundamentalistas estadounidenses parece que sólo usan al pueblo vasco como referencia para demostrar que el pueblo palestino no existe, una aberración de la que hablaremos más tarde.

El caso es que la febril actividad tiene su orígen en el discurso que Oliver Stone dió durante su presentación en el Festival de Cine de Donostia (San Sebastian).

He aquí la nota al respecto que publicó el diario Vanguardia de México:

Oliver Stone critica a Bush en San Sebastián

Por Agencias

SAN SEBASTIAN, ESPAÑA, SEPTIEMBRE 29, 2006 (AP).- El cineasta Oliver Stone criticó al presidente George W. Bush, de quien dijo "colocó a Estados Unidos 10 años atrás".

Stone declaró el jueves que estaba avergonzado de su país por la guerra en Irak y las políticas que asumió en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre.

"Hemos destruido al mundo en nombre de la seguridad", dijo Stone previo a la proyección de su más reciente película, "World Trade Center", en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. La cinta narra la verdadera historia de dos policías que fueron rescatados de entre los escombros de las Torres Gemelas.

"A partir del 12 de septiembre, el incidente fue politizado y ha polarizado al mundo entero", dijo el director. "Es una lástima ... ver que cinco años después todo el mundo sigue sufriendo por el 11/9".

Agregó que existen otros asuntos más importantes, como "la pobreza, la muerte, la enfermedad, el planeta mismo y la solución de asuntos internos".

El realizador de éxitos de taquilla como "Pelotón" y "JFK" dijo que la reacción de Estados Unidos a los ataques se salió de toda proporción.

"Si hubiera habido una mejor preparación, si hubiésemos tenido un liderazgo más maduro", expresó.

"Nosotros no respondimos del mismo modo en que los británicos lucharon contra el IRA o el gobierno español contra los vascos. El terrorismo es una acción controlable".

Stone rechazó acusaciones de que las autoridades estadounidenses sabían de antemano de los ataques y dijo que la verdadera conspiración se produjo después.

"La mayor conspiración ocurrió después del 11/9 cuando básicamente una nueva facción dentro de nuestro gobierno forzó políticas y se fue a la guerra", aseveró.


El discurso de Oliver Stone es el epítome de todo lo que está mal con la izquierda hollywoodense a la que no hay que confundir con la verdadera izquierda estadounidense que aunque usted no lo crea, si existe.

¿Cuál es la principal característica de la izquierda hollywoodense?

Son unos ignorantes consetudinarios.

Tomemos por ejemplo al mismísimo Oliver Stone a quien la derecha estadounidense odia con singular alegría, o dice odiar. Si leemos con atención las palabras de Stone nos daremos cuenta que él primero se considera patriota estadounidense y después izquierdista. Y bueno, cualquiera que conozca un mínimo del patrioterismo yanki sabe que no se puede ser las dos cosas puesto que son conceptos diametralmente opuestos. Stone inicia su tibia y desganada crítica a George Bush diciendo que ha colocado "a Estados Unidos 10 años atrás".

¿Sólo diez años?

Parece ser que el director de "Pelotón" se ha olvidado en que década tomó lugar la guerra en la que se sitúa dicha película. Esto nos lleva a la segunda característica de la izquierda hollywoodense, son unos tipos muy desmemoriados.

Stone menciona a Irak, y deja fuera de la lista a Cuba, Puerto Rico, Hawaii, México, El Salvador, Guatemala, Chile, Nicaragua, Viet Nam, Camboya, Palestina, Líbano, Corea, Afghanistán... solo por mencionar algunas de las naciones que han sufrido las consecuencias de la barbarie y arrogancia de Washington. Esas políticas de las que habla Stone no se adoptaron a partir del 12 de septiembre del 2001, esas políticas han sido la piedra angular de la política exterior estadounidense desde el mismo nacimiento de esa nación.

No paró allí la cosa, Stone también habló de la pobreza, tal vez pudo haber hecho un parentesis para explicar como encaja eso con las carretadas de dólares que van a ingresar a sus arcas como producto de una película acerca de los supuestos ataques del 11 de septiembre en la que el ni siquiera se atreve a cuestionar nada, a tal grado que esa derecha yanki que tanto lo odia lo ha congratulado por no haber "llenado la película con propaganda liberal". Si el enemigo te aplaude, algo estás haciendo algo mal me dijo alguna vez un gran amigo avecindado en una bella localidad lapurtana.

Y es que esa es la tercera característica de la izquierda hollywoodense, son contradictorios, hablan de pobreza mientras sorben champaña y mordisquean bocadillos de caviar.

Finalmente llegamos al meollo del asunto.

Oliver Stone viajó a una ciudad vasca, a recibir un premio con nombre vasco, y aprovechó la oportunidad para... pisotear a los vascos.

Le dijo a su público de esa noche que el admiraba a España porque su gobierno ha tenido una mejor preparación y un liderazgo más maduro en lo que respecta a su lucha contra los vascos, igual que Inglaterra en su lucha contra el Ejército Republicano Irlandés.

¡Zas!

De golpe y porrazo el ERI y los vascos son los mismo que esos malditos árabes fundamentalistas islámicos que solitos, sin ayuda de la Casa Blanca, mataron a 3000 inocentes y emprendedores estadounidenses el 11 de septiembre de aquel aciago 2001.

Y es que a menos que la nota no lo haya reproducido, el adalid de la justicia hollywoodense ni siquiera menciona a Al Qaeda.

Pero no, ni siquiera voy a hablar acerca de la simpleza con que Stone considera que un grupo de resistencia es lo mismo que un pueblo entero, no, de eso ya he hablado antes. Lo que quiero señalar es que Oliver Stone en toda su preocupación por los asuntos de este mundo se olvida que España es un país con un pasado colonialista al que su clase política se aferra desesperadamente lo cual la posiciona hoy como un estado represor con fuerzas armadas de ocupación.

España ha tenido siglos para prepararse en su guerra contra los vascos como evidencia lo bien situada y aceitada que está la maquinaria represiva. Esa madurez que alaba Stone es la que facilita medidas como las detenciones arbitrarias, la incomunicación, la tortura, la prisión preventiva, las cadenas perpetuas, la dispersión, los procesos de extradición viciados, la ilegalización de formaciones políticas, el cierre de medios de información y la demonización del sistema de ikastolas.

Los bloggeros de la ultraderecha yanki comparan a Stone con John Kerry, aquel candidato presidencial que en su momento llamo terroristas a los comandos del ERI, a los vascos y a los sikhs. Por esta vez estoy de acuerdo con los fatxas estadounidenses, Stone y Kerry son igual de ignorantes, unos verdaderos impresentables en palabras de las metiches visitantes de Busturia, ó, en el elegante argot tepiteño, unos pendejos esféricos(*).

Por décadas la derecha estadounidense se ha encargado de fastidiar a los vascos tanto como ha podido, pues los vascos son los contrincantes naturales de los fascistas y de los ultranacionalistas de Madrid, eso lo sabemos todos. Lo triste es ver que la izquierda estadounidense no ha tenido la capacidad de digerir todas las mentiras y falsedades que los medios des-informativos generan acerca del pueblo vasco, como lo demuestran las palabras de Stone. O sea, ante los ojos de los unos y los otros el pueblo vasco es lo mismo, un enemigo al que hay que atacar. Entre la espada y la pared pues.

Yo por mi parte declaro un boicot a todas las películas de Oliver Stone, al que alguna vez reconocí como de lo poco rescatable que genera la industria fílmica estadounidense. Pero ahora veo que todos sus planteamientos tienen la integridad estructural de una piramide de naipes... o de las torres gemelas de Nueva York.

(*) Pendejo esférico, aquel que es pendejo por donde lo veas.

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