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domingo, 4 de marzo de 2018

Memoria y Agradecimiento

Hoy bajo ataque tanto del régimen como de los ultraortodoxos locales, tenemos a la izquierda abertzale trabajando intensamente para retomar el liderazgo de un pueblo trabajador vasco que continúa en movimiento.

Afortunadamente, todo ese esfuerzo es reconocido en el ámbito internacional de la izquierda militante.

Queremos aprovechar para compartirles este texto dado a conocer por La Haine:


Izquierda Castellana

Creemos que hay ya una cierta perspectiva histórica para hacer desde Castilla alguna consideración sobre el papel de la izquierda rupturista vasca en la lucha de resistencia para impedir la consolidación, el triunfo pleno del Régimen del 78, del Régimen de la monarquía postfranquista y todo lo que ello significa: represión, corrupción, autoritarismo, manipulación del relato histórico con el consiguiente blanqueo del franquismo, impunidad para los crímenes de aquel Régimen… Para eso sí que tenemos una clarísima perspectiva histórica.

En el segundo quinquenio de los años setenta del pasado siglo toda la maquinaria del Régimen franquista, que sabía muy bien la necesidad de un cambio cosmético, se puso manos a la obra para impulsar la “gran operación de la Transición”, por supuesto para la defensa de sus intereses. Para ello contaron con la complicidad de sectores de la oposición al franquismo y con la colaboración de la socialdemocracia alemana y por supuesto de la CIA -y no son tópicos en absoluto-. Parecía que articular una oposición política real a ese proceso puesto en marcha y con un apoyo social significativo era tarea casi imposible, pero no en Euskal Herria, donde miles de activistas se comprometieron en todos los frentes de lucha, y con decenas de miles, centenares de miles de personas a veces, dando apoyo social a esa virtuosa red militante que se puso en marcha. Consiguieron poner en jaque a la estrategia del Poder. Y consiguieron que otros núcleos resistentes en otros territorios del Estado tuvieran una referencialidad real, además de unas expectativas políticas de utilidad de sus correspondientes luchas.

En los últimos años de los ochenta cometieron, desde nuestro punto de vista, errores en diversos campos, que condicionaron que el proceso de ascenso impresionante del movimiento popular vasco se frenara e incluso retrocediera en algunos momentos. Pero sin la existencia y presencia activa de la izquierda rupturista vasca en la primera década de la Transición del Franquismo a la Monarquía borbónica, esta probablemente se habría consolidado y hoy las expectativas de cambio serían seguramente inexistentes.

Actualmente estamos en una situación de crisis de legitimidad total del Régimen del 78. El Pueblo de Cataluña, no sin dificultades, avanza hacia la República catalana. En Castilla, especialmente en Madrid, hay un proceso de maduración social y político de gran interés, que probablemente conduzca a que nuestro Pueblo se convierta en un sujeto político de especial importancia en los próximos tiempos, cuestión por otra parte imprescindible para derrotar al Régimen del 78.

Ahora puede parecer que los cambios, aún llenos de dificultades, son factibles, pero en el segundo quinquenio de los años setenta del pasado siglo era necesario tener una fortísima voluntad militante y una importante claridad ideológica-política para comprometerse plenamente con la ruptura democrática y contra el proyecto de la llamada Transición. Un sector importante del Pueblo vasco tuvo ambas cosas y simplemente queremos recordarlo y agradecerlo.








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