viernes, 30 de junio de 2006

El Silencio Represor

Daniel Bilbao publica en inSurGente lo que ni siquiera La Jornada se atravió a decir. Que fué lo que no dijo José Luis Rodríguez y que realmente afecta a los vascos en general.

Aquí lo tienen:

El «respetuoso» presidente español
Gran Concurso: Encuentre el eufemismo

por Daniel C. Bilbao

El presidente del reino español asegura que "respetará" lo que decidan los vascos, pero... El terrorismo de estado del buen talante ha dejado establecidas sus reglas de juego y confirmó que en la negociación las llevará a largas, lo hará duro y difícil para los vascos.

El presidente español, José Rodríguez, anunció oficialmente el comienzo del diálogo con la organización armada vasca ETA. En un golpe de efecto de esos que tanto gustan a quienes disfrutan de las mieles del poder, agregó un ingrediente más. Soltó una frase que dejó vibrando el ambiente: «les digo que el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente». Leo la declaración completa y extraigo un detalle de importancia. Menciona siete veces la palabra "paz", una sola vez la palabra "derechos" -aunque no para referirse a los vascos- y ni una sola la palabra "justicia". Evidentemente, habrá que leer cuidadosamente todo el texto, en algún punto se esconden la mentira, la trampa, el eufemismo. Con el lenguaje de los "demócratas", ha ido dejando cazabobos a lo largo de la declaración.

No vale la pena detenerse en las formalidades iniciales, en donde blanquea al GAL y otros "esfuerzos" democráticos por alcanzar la paz. Vamos de lleno al primer eufemismo detectado. Menciona Rodríguez el «proceso de pacificación y normalización del País Vasco». El presidente español usa este eufemismo "pacificación" para decir «los terminaremos de someter y yo me alzaré con los votos que otorgará la victoria». Piensa en pacificar a los vascos, como sus antecesores pacificaron a los pueblos originarios de nuestra América. Los "violentos" son los vascos, y él les inoculará su paz.

Párrafo de por medio, aporta la segunda perla. «He reiterado en más de una ocasión que el proceso va a ser largo, duro y difícil». ¿Por qué habría de ser duro, largo y difícil? Bastará con que reconozcan el derecho de autodeterminación que tiene el pueblo vasco para que todo sea llevadero, breve y fácil. Lo que en realidad está diciendo Rodríguez es «Se la pondremos imposible a los vascos, la llevaremos a muy larga».

A continuación, el presidente español se atreve a decir «Quiero también establecer principios básicos sobre el futuro de Euskadi...». Como un vulgar dictador, anuncia que el futuro de un pueblo estará condicionado a ciertos principios que él, el supremo, establecerá. Como está mil veces demostrado que estas pequeñas megalomanías se dan de patadas con la realidad, pasaremos al tercer eufemismo -podríamos incluirlo en la lista de mentiras- que nos remite a 1978.

«...Con el Estatuto de Gernika elaborado al amparo de la Constitución de 1978 decidieron los ciudadanos vascos libremente su futuro», afirma Rodríguez. Ya vamos viendo a qué llama el presidente del Reino "decidir libremente". Un estatuto traicionado, que dejó afuera a Nafarroa, y la imposición de una opción del tipo "tómela o déjela" para encajarles a los vascos una constitución que rechazaron con su voto. Nos está anticipando, eufemísticamente, la posibilidad que tendrán los vascos de volver a elegir.

El anuncio: «...desde los principios democráticos les digo que el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente, respetando las normas y procedimientos legales, los métodos democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos y en ausencia de todo tipo de violencia y de coacción».

Rodríguez anuncia que «respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente». Pero no hay punto y seguido luego de esta expresión, sino tres comas y cuatro "y" aportadas en cuatro oraciones condicionantes. Menciona "normas y procedimientos", unos "derechos " generales de los ciudadanos sin aclarar cuáles son y una "ausencia de violencia" poco creíble de parte del estado.

El presidente español recurre al eufemismo otra vez, concediendo un "respeto" que exige el cumplimiento de normas y condiciones que decidirá Madrid. Está diciendo, en realidad, que el respeto se dará en el marco de la Constitución y la ley española.

En el párrafo siguiente, ratifica la voluntad negadora de Madrid: «Si vivimos juntos, afirmé en aquella ocasión, decidimos juntos». Es su manera de decir «Volveremos a poner el "derecho de imposición» de la mayoría estatal española por sobre el "derecho de autodeterminación" del pueblo vasco. Y unas líneas más abajo lo deja meridianamente claro: «sujeción a la legalidad». De eso se trata, de una legalidad impuesta contra la voluntad del pueblo vasco.

Para Rodríguez, la paz no es fruto de la justicia ni del reconocimiento de derechos. Esquivó cuidadosamente la posibilidad de rozar esta idea. «La paz es una tarea de todos, la paz será fuerte si tiene profundas raíces», dice la declaración. Palabrerío vacío al que debe recurrir, para no referirse al origen del conflicto político por el cual no existe la paz en el estado español.

Toda la declaración es un gran eufemismo; está diciendo «Ni lo sueñen», porque el presidente español sigue sin reconocer la existencia del pueblo vasco. Evitó nombrarlo. Habla de «ciudadanos... ciudadanos vascos... sociedad vasca... ciudadanos de Euskadi...», pero no de "pueblo vasco".

Oficialmente, habrá diálogo con ETA, como otras veces. Es un avance. Aunque matizado, dijo que respetará la decisión de los vascos. Tampoco puede esperarse que un presidente español de estos tiempos declare independientes a los vascos. Pero igual seguimos a la espera de hechos concretos, hartos de tanto palabrerío, eufemismos y discursitos de Madrid.


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2 comentarios:

  1. Aleksu, contra lo que ha luchado Grande Marlaska ha sido contra la extorsión. ¿Acaso estás a favor de una práctica propia de mafiosos? Yo también estoy a favor de la paz y soy de izquierdas y ateo y ojalá algún día en este país haya una república, pero lo que no se puede hacer es que los presos, los que han matado a cientos de inocentes salgan a la calle sin pedir perdón y ríendose de los muertos y de sus padres. Como tampoco veo bien que un dirigente del PNV participe en la extorsión. Creo que son cosas normales y por las que la justicia debe luchar. Ojalá llegue la paz pronto pero no a cualquier precio, porque claro está que si se sueltan los presos, se declara a el País Vasco una nación, etc. la paz se conseguiría ya, pero lo que diferencia a los demócratas de ellos es que ellos tienen pistolas.

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  2. Nico,

    Llevas razón con lo de la extorsión, sí es práctica de mafiosos.

    Una lástima que tu héroe Grande-Marlaska sea un extorsionador de primera, como lo demuestra las astronómicas cifras que impone a cuanto vasco cae en sus manos, cantidades de dinero que bien podría ir a la defensa del euskera, o para ayudar a los familiares que han resultado heridos durante los viajes a los que los obliga la dispersión.

    Por que solo se le puede llamar extorsión a las fianzas impuestas a vascos que despues de 4 años en la cárcel se les informa que no serán llevados a juicio por falta de pruebas, pero que aún así tienen que pagar cantidades en las decenas de miles para recuperar su libertad.

    Lo de los presos, tú que tan de izquierdas y ateo eres, dime, ¿cuantos fraquistas están en la cárcel por los crímenes cometidos en contra de vascos y de españoles?

    Debieras saber que se negoció con ellos y se les dejo ir libres con tal de darle cauce a la supuesta vida democrática de la España despues del Caudillo.

    ¿Cuantos de los GAL recibieron penas en los cientos de años como los miembros de ETA?

    ¿Cuantos GAL de hecho están purgando sus condenas?

    Y por cierto Nico, ya que estamos en esto, ciertamente no entiendo por que las constantes referencias a lo de Txapote y Amaia, cuando yo de ellos aquí no he publicado nada.

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