jueves, 27 de diciembre de 2018

Como Éramos

Por Facebook nos han compartido este texto haciendo hincapié en mencionar no solamente que así éramos sino que aún podemos serlo.

Lean y opinen:


Josu Naberan

En qué consiste esa identidad o concepción vasca del mundo y de la vida? No es, por supuesto, ninguna esencia inmutable, y evidentemente tiene sus aspectos negativos y positivos. Aquí elegiremos estos últimos, señalando aquellos que más nos pueden ayudar a lograr una sociedad más justa (que no sea capitalista, autoritaria ni patriarcal). He aquí algunas de las raíces de dicha cosmovisión.

La Europa indígena

El elemento básico más conocido (muy bien investigado y documentado por arqueólogos y antropólogos) se refiere a la época pre-indoeuropea de la Europa Antigua o Indígena que los vascos compartimos y que se desarrolló a lo largo de más de 5.000 años en la Europa neolítica. La característica principal de esa civilización es que la naturaleza en su conjunto fue imaginada como mujer fuente de vida. La Tierra y el Cosmos en su conjunto aparecen personificados como mujer en miles de imágenes y esculturas de aquella época. Mujer o diosa que se representa incluyendo atributos masculinos: mujer con cuello fálico, mujer-serpiente, mujer-oso, etc. Los hallazgos arqueológicos revelan asimismo la existencia de sacerdotisas. Esa pre-eminencia de la mujer es denominada de varias formas (últimamente “matrismo”), pero aquí la llamaremos Civilización de Andere. Civilización milenaria que ha tenido una influencia tan profunda como larga en su duración, tanto en la simbología vasca como en su idiosincrasia, sobre todo hasta el siglo XVI, llegando incluso, muchos de sus vestigios casi hasta el presente.

Uno de ellos es el mito de Mari, llamada también Dama o Señora (Andere). He aquí la característica más importante de este mito: se nos aparece en forma de mujer que incluye también componentes masculinos: Sugaar (culebro), carnero, caballo…; en el mito indoeuropeo, sin embargo, el prototipo es el ídolo masculino. Además de esto, como Mari representa la naturaleza tal como es, asume tanto lo bueno como lo malo. No existe la concepción maniquea de Bueno/Malo, ni tampoco una imagen bucólica de la naturaleza. Además, integra las contradicciones, algo que el dogmatismo no lo hace. Finalmente, en la mitología vasca no aparece ningún ser o ámbito sobrenatural. La misma Mari no está por encima de la naturaleza. En nuestro mito original aparecen seres no naturales (preternaturales), lamias y demás, pero no por ello sobrenaturales. La religión cristiana, el judaísmo y el islamismo, por el contrario, tienen como fundamento y eje seres y ámbito sobrenaturales.

El Derecho Pirenaico frente al Romano-Germánico

En el derecho Pirenaico es la Casa el eje principal. La pervivencia de la Casa. Y es aquí donde aparece la madre como eje sucesorio de esta pervivencia. Un modelo matrilineal por lo tanto. La herencia pasa de madre a hija o hijo indistintamente, y tienen especial protagonismo el hermano y hermana maternos. Como Señora de la casa (Etxeko andere), ella se ocupa de la gestión y representación de la Casa: preside la “sepultura” de la familia en la iglesia, etc.

La Vecindad y el Trabajo comunal (auzolana)

Es otro de los pilares. Hay muchas costumbres para reforzar los lazos de vecindad: una de éstas, han sido las ceremonias de los entierros, de acuerdo con las investigaciones del californiano W. Douglas en Murelaga. Es en esa actitud fundamental ante la vida en donde sitúo tantas prácticas actuales a nivel comunitario, celebraciones, etc., así como el trabajo vecinal y la asamblea o Batzarra (funcionamiento horizontal en la toma de decisiones). El concepto tradicional de la Casa ha desaparecido prácticamente, pero no así la vecindad y el trabajo en común, que tienen en Euskal Herria una gran potencialidad. La clave está en su reactivación.

La tierra y los montes comunales

Es otro de los pilares del derecho pirenaico. Después de la conquista de Nafarroa, y a pesar de que se ha producido una privatización sin fin de la tierra, aún quedan vestigios del concepto comunal.

No es necesario explicar que el Derecho Romano-Germánico nos ha impuesto leyes contra nuestras propias costumbres e idiosincrasia: fundamentándose en lo privado en lugar de lo colectivo, en el individuo y no en la comunidad, en el paterfamilias que sustituye a la señora de la casa, etc.

Así, el Derecho que está hoy en día en vigor en toda Europa y a lo ancho del mundo, tiene sus raíces en el Derecho Romano, cuyo eje básico es el individuo privilegiado (el CIUDADANO romano). Esto ha dado un gran impulso a la sociedad de clases, al capitalismo, al individualismo y al patriarcado, consiguiendo que la original concepción vasca fuera modificándose.

El Euskara

Es la herramienta principal e imprescindible que nos transmite el pensamiento vasco o el contenido de su personalidad. Sin el euskara, el edificio basado en la concepción vasca del mundo y de la vida se hundiría. Siguiendo la línea desarrollada más arriba, incluso la denominación de los parientes revela la estructura matrilineal del parentesco vasco. En efecto, todos los nombres terminados en –ba, que son la gran mayoría (alaba, neba, arreba, osaba y demás) hacen referencia a la madre, como bien explica M.Carmen Basterretxea en su libro “Euskal Herria, Kultura Matrilineala”. Por otra parte, a diferencia de las lenguas del entorno, el tuteo (hika) refleja una equiparación diferenciada del género; y los pronombres y adjetivos no hacen diferenciación de género.

El conocimiento de la Naturaleza y la adhesión a la Tierra

Después de la conquista de Nafarroa, la Inquisición quemó, entre los años 1540 a 1700, miles de personas, la mayor parte de ellas mujeres. Curanderas, comadronas, especialistas en hierbas medicinales, en botánica y en alquimia. Personas con profundo conocimiento de la naturaleza. Hasta tal punto que la palabra “sorgina” (bruja/o) quedó demonizada.

La Insumisión

No nos han enseñado, pero el concepto vasco del mundo y de la vida alimenta la memoria profunda y sin fin de la insumisión. Somos un pueblo marcado por la resistencia y la represión. Para empezar, desde el siglo II al V, grupos de labradores empobrecidos se alzaron contra los caciques y el imperio Romano (revueltas campesinas bagauda). Tengamos en cuenta que hoy ha aparecido una nueva clase numerosa, la de los empobrecidos, (aquí, quienes perciben menos de 1.080 €). Desde aquellos tiempos, se han producido entre nosotros muchas desobediencias, herejías e insumisiones. Recientemente, la insumisión consiguió terminar con el servicio militar español, y desde entonces, hemos conocido luchas sin fin en todos los sectores: contra el franquismo, a favor de los presos vascos, contra la precariedad, contra el trabajo esclavo, exigiendo pensiones dignas, la Marcha de las mujeres, etc.

En resumen, hoy más que nunca es urgente retomar aquella civilización de Andere que celebraba con tanta intensidad los ciclos de la Naturaleza y el surgimiento de la vida en la Tierra. Aquella empatía hacia la Naturaleza. Da la impresión de que la sociedad actual está concienciándose del cambio climático, de la toxicidad creciente del medio ambiente y de los alimentos, de la injusticia de las guerras, de la miseria de las migraciones masivas.

Junto a esa actitud global, es vital reactivar el concepto de territorio y barrio como espacios naturales de defensa y de insumisión ante lo que sucede y lo que vendrá. Y urgente también el empoderamiento de la mujer, que puede ser punto tractor para el cambio. Así, recuperando nuestra identidad, intentaremos construir una sociedad libre y justa entre todos los pueblos oprimidos.






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