domingo, 30 de diciembre de 2018

De Vascos y Bacalaos

Por medio de Noticias de Gipuzkoa traemos a ustedes esta reseña literaria acerca de la estrecha relación entre los vascos de la cornisa cantábrica y los bacalaos:


El libro ‘Los vascos y la pesca del bacalao’ repasa la historia de esta actividad del siglo XVI a la actualidad

Alex Zubiria

Los historiadores José Mari Unsain y Peio Urrutia se han quitado de encima “una espina clavada” con la publicación de Los vascos y la pesca del bacalao, “una historia gráfica” que repasa la aventura bacaladera vasca desde el siglo XVI hasta la actualidad.

Hace unos años, el Museo Naval de Donostia realizó una exposición en torno a la pesca del bacalao y el que fuera durante 25 años codirector del centro, Unsain, quiso trasladarla a un libro. No obstante, no fue hasta la aparición de la empresa bacaladera Biscay Seafood, que se interesó por la publicación, cuando esta se hizo realidad.

El resultado es Los vascos y la pesca del bacalao, una recopilación “de fotografías y documentación” que cuenta con “mucho material inédito” con el objetivo de plasmar el día a día de los marineros. “Son fotografías en las que se ve la dureza a bordo, sobre todo entre las décadas de los 50 y los 60 del siglo XX, pero también de las fiestas que realizaban en tierra y los funerales en alta mar cuando alguien fallecía”, cuenta Unsain.

Estas instantáneas están realizadas por los propios pescadores, como Manuel Lago, apodado El protestante. “Solo lo conocíamos por su apodo, hasta que descubrimos que en realidad era un marinero gallego que por su religión era protestante y todo el mundo le llamaba así”, explica el historiador.

En total son más de 200 imágenes recopiladas entre los archivos del Museo Naval y el de los familiares de los pescadores, y que van desde 1904, la primera fotografía, hasta este mismo año, la última.

Pero no solo se limita a la vida de los pescadores, sino que las imágenes también muestran la extraordinaria labor de las mujeres “como mano barata para procesar el bacalao”.

Dos partes diferenciadas

El contenido del libro está dividido en dos partes. Por un lado, “una visión panorámica” de los vascos y el bacalao desde el siglo XVI, y por otro lado, la importancia del sector en los siglos XX y XXI.

De modo cronológico, la publicación cuenta los vaivenes de una industria que surgió en el siglo XVI. “Es un mito lo de que las ballenas habían desaparecido aquí y por eso se fueron a por ellas en Terranova. Los vascos fueron allí por el bacalao”, afirma Unsain.

Una vez allí, los pescadores descubrieron que la zona “era un núcleo de actividad ballenera”, y entonces también comenzaron a cazarlas.

La pesca masiva tanto de bacalao como de ballena en las costas canadienses hizo que entre Donostia y Pasaia se generase “la primera potencia económica de pesca”. Pero no la única, ya que en Donibane Lohitzune también había un gran foco. “De este modo, Bilbao quedó relegado a la actividad financiera”, apunta Unsain.

Los conflictos bélicos del siglo XVII hicieron que la pesca de bacalao disminuyera, hasta que, con el apoyo de la Corona española, la situación comenzó a remontar a partir de 1600.

“Pero fue momentáneo, ya que con el siglo XVIII se vivió una época desgraciada”, advierte el historiador. Los tratados de paz hicieron que Gipuzkoa perdiese su actividad bacaladera, ya que la pesca en Terranova estaba prohibida para las embarcaciones españolas. El golpe fue tal, que la industria no resurgió hasta los años 20 del siglo XX.

En 1919, la Pysbe se convirtió en la primera pesquera capitalista, modernizando la flota con el objetivo de volver a Terranova. “El problema es que por aquel entonces, nadie quería ser marino”, cuenta Urrutia.

Con la llegada de la red de arrastre, los pescadores guipuzcoanos necesitaban reciclarse y adaptarse a los nuevos tiempos, por lo que fue necesario traer instructores bretones e islandeses para conseguir que los ciudadanos volviesen a interesarse por el sector bacaladero.

Con el paso de los años, la importancia de la pesca del bacalao fue creciendo hasta tal punto que “parte de la mili se podía hacer allí”. “Muchos, entre irse a algún sitio a la guerra preferían embarcarse hacia Terranova”, explican los investigadores.

Con la entrada en la década de los 70, Pysbe quiebra y con ella la industria bacaladera. “Muchos de estos pescadores además, tienen muy difícil la reconversión a otros sectores y se quedan en tierra de nadie”, observa Urrutia.

Los dos historiadores pretenden que, con este repaso cronológico, la historia bacaladera vasca no se pierda y permanezca en el recuerdo. “Es parte de nuestra historia y de la de los marineros que captaron con sus fotografías a lo que se enfrentaban en su día a día”, concluyen los dos historiadores.






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