viernes, 28 de diciembre de 2018

Azkue y Euskaltzaindia

Desde Noticias de Gipuzkoa traemos a ustedes información acerca de este interesante proyecto por parte de Euskaltzaindia:


La Academia colgará toda la obra completa de este “gigante de la cultura vasca” en su página web

Maite Redondo

Euskaltzaindia ha catalogado y digitalizado los trabajos publicados durante 64 años por Resurrección Maria Azkue (Lekeitio, 1864-Bilbao, 1951). Ordenados por categorías, estarán colgados en la página web “para ponerlos a disposición de la sociedad vasca en general”, según destacó el actual presidente de la Academia, Andrés Urrutia. El proyecto ha contado con el patrocinio de la Diputación de Bizkaia y ha sido ejecutado por la Fundación Jakin. Azkue fue una persona polifacética, que, además de presidente de Euskaltzaindia, fue escritor, literato, periodista, músico y recopilador de obras musicales, autor de diccionarios, orador, profesor, folklorista, recopilador de literatura oral, lingüista, investigador e impulsor del euskera.

Al acto de presentación de esta ambiciosa iniciativa, celebrado en la sede bilbaina de la Academia Vasca, acudieron además de Urrutia la diputada de Euskera y Cultura de Bizkaia, Lorea Bilbao; el alcalde de Lekeitio, Koldo Goitia; uno de los fundadores de la revista Jakin y académico emérito, Joan Mari Torrealdai y la directora de la Fundación Bilbao 700, Josune Ariztondo.

En su intervención, Lorea Bilbao ensalzó también las dotes de Azkue: “Para la Diputación de Bizkaia la figura de Resurrección Maria de Azkue y el trabajo por él realizado son un legado que debemos preservar, cuidar y difundir; es patrimonio de Bizkaia y de todos los vascos y vascas. Gracias a esta digitalización, su producción intelectual y cultural, tanto oral como escrita, queda en manos de toda aquella persona o institución que quiera o necesite consultarla, y lo que es más importante, será accesible también para generaciones futuras”.

Torrealdai informó que los trabajos recogidos y catalogados son 922, realizados entre 1888, año de publicación del primero de ellos, y 1951, y se han distribuido en 10 grupos o categorías: Libros emblemáticos, 32; otros libros, 54; folletos, 23; fragmentos de libros, 27; artículos, 742; traducciones, 10; reediciones, 8; adaptaciones o traducciones de trabajos suyos, 12; cartas publicadas, 9 y publicaciones en las que figuró como editor, director o recopilador, 5. Entre sus libros más emblemáticos, destacan cuatro, tanto por su tamaño como por su excelencia e influencia: el Diccionario vasco-español-francés, el Cancionero popular vasco, su Morfología vasca y Euskalerriaren yakintza. Por ello, estas obras aparecen diferenciadas de las restantes.

Además, y dado que esas cuatro obras se han publicado en varias ocasiones, se ha digitalizado la edición canónica para lo que se ha tomado la última edición de cada obra publicada en vida de Azkue.

‘Ardi galdua’

Junto a la digitalización de la obra editorial de Azkue se presentó ayer la reedición de su novela, Ardi galdua, comentada por las académicas y doctoras en Filología Vasca de Deusto Ana Toledo y Elixabete Pérez Gaztelu. En ella, según recordó Urrutia, “ejemplificó la idea que él tenía sobre lo que debía ser la estandarización de la lengua vasca para todos los vascos y su popularización entre la gente. Azkue siempre está en la base y en el comienzo y raíz” de la estandarización de la lengua vasca que se frustró con la dictadura franquista y que se retomó a su fin.

Azkue terminó los estudios de Filosofía y Teología en Gasteiz y fue a Salamanca para realizar el doctorado de Teología. A partir de aquel momento profundizó en sus estudios de música en Bilbao, pero también en París, Bruselas y Colonia. En 1888 tomó la cátedra de euskera del Instituto de Bilbao mediante un concurso de la Diputación, teniendo como competidores a Unamuno y Arana Goiri. Desempeñó el cargo de profesor hasta 1936. Bajo la influencia de la Diputación y con el respaldo de Eusko Ikaskuntza se creó en 1918 la Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia y Azkue fue durante 32 años el presidente de Euskaltzaindia. Al término de la guerra, y con la aprobación de la Comisión de Cultura de la Diputación, Azkue puso en marcha otra vez la Academia.






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