sábado, 28 de abril de 2012

Gernika Revisitada

Los seres humanos tenemos una cierta debilidad por ciertos números, ciertas combinaciones nos hacen mostrar facetas que por lo general mantenemos ocultas cuando estos no "dicen algo". Tal parece ser que es el caso del 75 aniversario del criminal bombardeo fascista ordenado por los españoles y ejecutado por los alemanes y los italianos en contra de la población civil vasca de Gernika ha inspirado a muchas personas a escribir su sentir acerca del acontecimiento y explicar al mundo su punto de vista acerca de las causas y consecuencias.

En este tenor les presentamos este texto publicado en la página de Radio Cooperativa:


Ricardo Brodsky
“Los heridos y aventados
y los que a mitad de ruta
dizque se quedaron muertos,
todos volveremos, todos,
el árbol, al ruedo”.  (Árbol de Guernica, Gabriela Mistral)
El 26 de abril de 1937, hace exactamente 75 años, aviones de la Alemania nazi y la Italia fascista llevaron a cabo una acción conjunta que denominaron Operación Rügen, es decir el bombardeo de la urbe vasca Guernica dejando un saldo de decenas de civiles muertos y la ciudad destruida.
El bombardeo de Guernica, horrible crimen contra la humanidad, dio origen a una de las obras pictóricas más importantes de la vanguardia artística del siglo XX, el Guernica de Pablo Picasso, expuesto por primera vez a pocos meses del bombardeo en el Pabellón de la República, en la exposición Universal de Paris de 1937, y que hoy se encuentra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, recordando al mundo el abuso de Franco y sus aliados.
Guernica fue la primera expresión –o la más famosa- de un tipo de crimen de guerra que más tarde vendría a llamarse la “guerra total”, es decir, la ejecución de actos de destrucción masiva contra ciudades o poblaciones que no se encuentran defendidas ni constituyen objetivos militares.
El ataque y la destrucción de Guernica aconteció en el contexto de la guerra civil española y fue un verdadero preámbulo de lo que ocurriría pocos años más tarde en toda Europa y en Asia.
Las poblaciones civiles, los niños, las mujeres, los ancianos, no sólo no serían respetados sino que se implementarían políticas de verdadero aniquilamiento industrial de pueblos enteros como fue la llamada “solución final al problema judío”; o se utilizaría a las poblaciones civiles como conejillos de indias o rehenes para enviar mensajes a los responsables políticos y militares.
Tal fue el caso de las bombas atómicas lanzadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki con un resultado de centenares de miles de muertos y cuyo doble propósito fue antes político que militar: acelerar la rendición de Japón y advertir a la URSS sobre el reparto de Europa.
No deja de resultar paradojal que la segunda guerra mundial, el auge y caída del fascismo, estuviera marcado en su comienzo y fin por estos dos eventos horrorosos que si bien se diferencian en su potencia destructiva, responden a una misma lógica: destruir población civil para sembrar el terror y forzar decisiones políticas. Es la lógica del terrorismo ejecutada en su máxima potencia.
Guernica y el país vasco entero conmemoran esta fecha y honran a las víctimas con una exposición que se desarrollará en todo el mundo -en nuestro país, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos-, y que no es una simple conmemoración, sino un evento de gran actualidad, que se da en el contexto de un esperanzador proceso de paz que puede poner término a décadas de violencia y terrorismo nacionalista.
De hecho, el saldo de víctimas inocentes con que la violencia etarra enlutó al país por años no es menor que el que dejó el bombardeo de Guernica.
El país vasco debate como proceder para hacer efectiva la paz, para impedir que surjan nuevas excusas para la violencia.
La cuestión no es fácil porque están implicados asuntos tan disímiles como el realismo político, la justicia y la memoria, de las víctimas y de la sociedad.


Deseamos expresar que el texto nos parece muy bueno pues toca puntos muy importantes y muchas veces obviados. Pero también es nuestro deber exponer nuestro desacuerdo en dos aspectos:

a) Tener el "Guernica" en exposición en el Museo Reina Sofía no puede funcionar como recordatorio al mundo de el abuso de Franco y sus aliados, puesto que la tal monarca Sofía es la esposa de Juan Carlos Borbón, que no sólo fue aliado de Franco, sino su sucesor.

b) Oh la maldita equidistancia; la torpe, hipócrita y cómplice equidistancia... ¿por qué la necesidad de mencionar a ETA? ¿No se puede escribir acerca de un crimen de lesa humanidad en contra del pueblo vasco sin mencionar a ETA? ¿Existe alguna directriz editorial al respecto? ¿Se mencionó a Pearl Harbor o a los Kamikaze en el caso de Hiroshima y Nagasaki acaso?

Por cierto, el fascismo como tal no cayó al final de la Segunda Guerra Mundial, para prueba nadie más y nadie menos que el propio Francisco Franco.

Lo realmente nefasto de caer en la tentación de la equidistancia es que se sirve de peón en el juego de ajedrez de Madrid, cuya clase política es la que está colocando todo tipo de obstáculos para la consecución de la paz y la solución al diferendo político que enfrenta al pueblo vasco con los estados español y francés. Para denunciar esto hay que ser más asertivo y menos diplomático. Y es que hay dos maneras de defender los derechos humanos, uno es el progre que busca no ofender a los perpetradores, y el otro es el radical, que los denuncia y expone al escrutinio público.



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