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jueves, 2 de abril de 2015

Anza y la Fiscalía Jacobina

Terrible lo que nos reporta Gara con este reportaje acerca de los acontecimientos más recientes en el caso de la desaparición de Jon Anza:


Además de los abogados de la familia, la Fiscalía estima, con matices, que hubo «irregularidades» en la investigación. La abogacía estatal las reduce a leves. La sentencia, el 13 de mayo.

Arantxa Manterola / Nagore Belastegi

El Tribunal de Gran Instancia de París examinó ayer la demanda por vía civil interpuesta por la familia de Jon Anza contra el Estado francés al considerar que sus administraciones judiciales y policiales cometieron graves irregularidades en la investigación de la desaparición del militante vasco.

En la audiencia, que se prolongó bastante más de lo previsto (duró casi hora y media), estuvieron presentes familiares y amigos, vecinos de Intxaurrondo y representantes de Sortu. Todos ellos portaban camisetas naranjas con la foto de Anza y la pregunta «Non da Jon?» que tan extendida se hiciera tras su desaparición en abril de 2009.

La abogada de la familia, Maritxu Paulus-Basurko, indicó a GARA que el tribunal, compuesto por tres magistrados, escuchó las intervenciones orales «con gran atención y respeto».

Las primeras, en tanto en cuanto es la familia quien presenta la demanda, correspondieron a los letrados Julien Brel y la propia Paulus-Basurko. Entre ambos plantearon la legitimidad legal de la familia para interponer el requerimiento contra el Estado y repasaron con detalle los numerosos fallos y omisiones habidos en la investigación de la desaparición del donostiarra por parte de la Policía Judicial de Baiona y la Fiscalía de Toulouse. Como conclusión, los dos se reafirmaron en la petición de condena al Estado por «irregularidades graves» y solicitaron una indemnización por los daños y perjuicios causados por el deficiente proceder de sus estamentos.

No graves para el Estado

A continuación tomó la palabra la abogada del Estado, aunque de «manera bastante confusa y con argumentos endebles» según manifestaron los presentes. Minimizó las irregularidades documentadas en el sumario y relatadas in situ por los abogados de la familia y concluyó que, en cualquier caso «no fueron graves».

La tercera parte en intervenir, en su función de defensa del interés público, fue la Fiscalía. A su entender, la investigación de Baiona se realizó correctamente. Sin embargo, destacó varias irregularidades habidas en la de Toulouse por parte de la Fiscalía, que se limitó a ordenar a la Policía una investigación únicamente por fax –cuando el procedimiento exige que se confirme por escrito– y no la relanzó en el plazo de un mes, como está establecido. También aprecia una irregularidad en la Comisaría de la capital occitana por no emprender la indagación, aun contando únicamente con el envío de la orden por fax.

Para el fiscal todos esos fallos son «menores» pero su cúmulo podría considerarse como «irregularidad grave». No obstante, en caso de que el tribunal declarase culpable al Estado, estima que la indemnización solicitada por los demandantes debería ser de menor cuantía toda vez que la «forma de vida» que llevaba el militante de ETA dificultó su búsqueda e identificación. Apuntó, por ejemplo, al hecho de que no llevase un telefóno móvil o no utilizase tarjetas de crédito para efectuar pagos, indicando que supuso un obstáculo añadido para hallarlo.

El Tribunal dará a conocer su decisión el 13 de mayo.

Importante para la familia

La abogada Paulus-Basurko subrayó la importancia de la vista de ayer para los allegados del donostiarra: «Despues de seis años, es la primera vez que la familia ha tenido la oportunidad de que en una audiencia de un tribunal, aunque sea por la jurisdicción civil, se examine el caso de la desaparición y la deficiente investigación posterior. Creo sinceramente que ha sido un momento muy muy importante para ellos».

Hace unos días, en una rueda de prensa en Baiona, tanto la letrada como la familia recalcaron que esta querella contra el Estado francés persigue «condenar al Estado por las graves irregularidades habidas en la investigación» lo que supondría una especie de «reconocimiento» de su responsabilidad. Con todo, añadieron que el «objetivo prioritario» sigue siendo que se conozca realmente lo que sucedió y las razones por las que Jon Anza no fue identificado ni cuando estaba aún vivo ni después de diez meses tras su fallecimiento.

Concentración de ocho horas en Donostia en apoyo a la familia

«Los familiares de Jon Anza han impuesto una denuncia contra Francia. La familia ha denunciado los fallos que hubo en torno a la muerte de Jon Anza y con esta movilización queremos apoyarles. Queremos hacerles llegar desde Euskal Herria nuestro apoyo y nuestro cariño», explicó Nagore Mujika, miembro de la fundación Egiari Zor justo cuando varias decenas de personas iniciaban una concentración de ocho horas en Donostia.

Tal y como recordó Mujika, Anza se subió en un tren en Baiona con destino a Toulouse el 17 de abril de 2009. A partir de ahí, ninguna certeza. «La sombra de la guerra sucia oscureció la esperanza de encontrarlo con vida. Se han realizado muchas investigaciones pero hoy en día el caso está archivado. Y hay muchos puntos negros en el proceso», recordó. Desde el 30 de abril de 2009 Anza estuvo en el hospital de Toulouse y el 11 de mayo falleció. Sin embargo, la familia no tuvo constancia de ello hasta pasados diez meses.

Debido a eso, los familiares tienen muchas preguntas que no se podrán resolver en este vista. «¿Dónde estuvo Jon los doce días desaparecido? ¿Por qué guardaron el cuerpo en el hospital durante doce meses en malas condiciones y sin hacerle una autopsia? ¿Por qué no realizaron ninguna investigación en Toulouse hasta marzo de 2010 a pesar de saber que el cuerpo estaba allí? ¿Cómo se pueden pensar que las disfunciones ocurridas podrían ser normales en el caso de un militante de ETA?», preguntó Mujika.

«Egiari Zor se reafirma en su compromiso de la defensa y la búsqueda de la verdad, de lo acontecido en todos los casos como el de Jon Anza. Tanto sus familiares como el conjunto de Euskal Herria necesitan conocer la verdad, todas las circunstancias y posibilidades que concurrieron en esas muertes. Para ellos nuestra fundación revisará una por una todas las versiones oficiales que han venido respaldadas por una escasa investigación judicial, o han sido refutadas por circunstancias inexplicables. La violencia de los estados no puede esconderse tras la negativa a investigar y menos aún tras la impunidad», añadió Nagore Mujika en la concentración en pleno centro de Donostia.

La representante de la fundación subrayó que conocer la verdad en cualquier caso es un elemento importante para alcanzar la paz, la normalización y la convivencia democrática en Euskal Herria. Y que esa verdad debe ser además el pilar fundamental para construir una memoria colectiva.






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