domingo, 29 de noviembre de 2015

Ante la Campaña Electoral Navideña

Cosas extrañas, sumamente extrañas suceden en el estado español, como eso de tener un proceso electoral en plena temporada navideña, como si se quisiese que la gente, adoctrinada desde temprana edad para poner todo en pausa al final de cada año, no saliese a votar en el día indicado, facilitando así las cosas al régimen borbónico franquista sabedor de que cuenta con el voto duro clientelar.

Claro, todo lo anterior afecta de una manera u otra a las fuerzas políticas vascas en Hegoalde.

En ese tenor, les compartimos esta nota publicada en Gara:

Una misma campaña con objetivos diferentes

La noche del jueves comenzará la campaña electoral para unas mismas Cortes pero con objetivos diferentes. Los partidos estatales intentarán alcanzar la Moncloa, el PNV aspira a influir en ese movimiento y EH Bildu busca reflejar la fortaleza del soberanismo social.

Iñaki Iriondo

Los partidos no esperarán a que den las 00.00 del viernes –hora oficial de inicio de la campaña electoral–, por lo que en la tarde y noche del jueves se acumularán los actos que puedan aparecer ya al día siguiente en los periódicos. Es esta una campaña extraña, que arranca en puertas de un puente festivo y llega a su meta en vísperas de las navidades, cuando las mentes de muchas personas están pendientes de cenas, comidas, regalos, reencuentros o sumidas en la melancolía. Y todo, en un ambiente bélico en el entorno inmediato.

Pese a que todos las candidaturas se juegan obtener escaños en el Congreso y el Senado, sus objetivos van a ser distintos. PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos compiten, al menos teóricamente, por llegar a la Moncloa o tener un papel determinante en esa batalla. El PNV no juega en esa liga, aunque tiene la aspiración confesada de que sus diputados acaben siendo importantes para uno u otro candidato y así tener capacidad de negociación. EH Bildu, por su parte, plantea la votación como una defensa de la soberanía de Euskal Herria, para exigir que se respeten los derechos de la ciudadanía vasca, incluidos los derechos económicos y sociales. Geroa Bai intentará seguir teniendo un altavoz en Madrid y lo hará, por primera vez, con lo que supone estar al frente del Gobierno navarro.

Euskadi y Euskal Herria

El lema del PNV, «Euskadi es lo que importa», intenta acotar el terreno de juego electoral. Pretende delimitar que Araba, Bizkaia y Gipuzkoa apenas eligen 18 de los 350 diputados del Congreso y que, por tanto, al no ser esos escaños determinantes para la batalla por el poder, es mejor dedicarlos a la defensa de los intereses vascos.

Esta idea se acompañará con un planteamiento defensivo frente a los intentos recentralizadores de fuerzas como el PP y Ciudadanos, que amenazan competencias o derechos históricos como el Concierto.

En ese contexto, el PNV se ofrece como apoyo para quien quiera gobernar, siempre que se alcance un acuerdo «bueno para Euskadi».

El ámbito de EH Bildu agrupa a los cuatro territorios de Hegoalde y la búsqueda de la soberanía plena frente a la imposición que supone el Estado español estará en el frontispicio de sus mensajes electorales. Sus diputados y diputadas –afirman– no van a Madrid a negociar, sino a demandar que se respete lo que en Euskal Herria se decida.

Sus mensajes se centrarán en una visión social de la soberanía. A su entender, pese a las ilusiones que se crearon hace unos meses sobre las posibilidades de un cambio en el Estado español, la irrupción emergente de Ciudadanos lo hace imposible. El cambio social solo es posible desde la soberanía en Euskal Herria, porque hay una correlación de fuerzas que lo puede llevar adelante. Por tanto, su objetivo será que quien quiera cambio mire a Euskal Herria y no al Estado español.

La reivindicación de la independencia centrará la manifestación convocada por EH Bildu en Bilbo el próximo domingo, 6 de diciembre, aniversario del referéndum de la Constitución española.

En Nafarroa los caminos del PNV y de EH Bildu se cruzan entre sí y con los de Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra, con una candidatura unitaria de las fuerzas del cambio al Senado, oportunidad de arrebatar al unionismo la representación en la llamada Cámara alta.

Mirando a la Moncloa

PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos están en una carrera distinta. Su mirada está puesta en la Moncloa y, en esa competición, su estrategia está diseñada desde una óptica estatal.

El ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, convertido en hombre fuerte del PP en la CAV tras la dimisión de Arantza Quiroga, va a ser quien lleve la voz cantante en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, mientras que en Nafarroa las siglas del partido del Gobierno español se agazapan tras UPN. El competidor que el PP se va a encontrar por la derecha en el Estado, que es Ciudadanos, no ha mostrado por ahora músculo en los territorios vascos, a los que quiere privar del Concierto y del Convenio.

El PSOE tiene claro que su mensaje en cualquiera de los territorios va a ser el de que estamos en una especie de elecciones presidenciales en las que hay que elegir entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Lo llamativo es que en Euskal Herria representan a dos fuerzas en claro retroceso que estarán disputándose, probablemente, el cuarto y quinto puesto. Ser terceros sería su gran triunfo.

Podemos aparece más estable en Nafarroa que en la CAV, donde se ha visto convulsionada por la reciente dimisión de buena parte de su dirección, con Roberto Uriarte al frente. A esta crisis no ha sido ajena la política de fichajes puesta en marcha por Pablo Iglesias, que ha hecho que Juantxo López Uralde, fundador de Equo, sea el cabeza de lista por Araba. Se da la circunstancia de que Equo está dentro de la coalición Irabazi, con representación en las JJGG del territorio, y varios de cuyos integrantes apoyarán en estas elecciones a Unidad Popular-Orain Batera.

Súmese a todo esto que a los guiones previstos por cada partido se le debe añadir la influencia que puede tener en campaña la guerra con el ISIS.





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