domingo, 10 de agosto de 2014

"Un Sentimiento muy Fuerte"

Seguimos en Argentina, les compartimos esta semblanza publicada en la página de Diario Democracia:



Rosario Sosa Jaca: “Ser vasco es un sentimiento muy fuerte”

Además de ser contadora y docente, dirige la institución desde hace más de un año. Afirma que la entidad está buscando recuperar su lugar. “Los vascos somos trabajadores, buena gente y peleadores”, resume.

Rosario Sosa Jaca es oriunda de Ameghino, la ciudad en la que pasó toda su niñez y adolescencia.

Allí se crió en el seno de una familia de puro origen vasco: los apellidos de su madre son Jaca Machinandiarena, mientras que el de su padre es Sosa, aunque se trata de un “apellido prestado”, ya que su abuelo era Navarro, pero cuando desertó del ejército y llegó a Argentina, “terminó siendo Sosa”.

En 1991, cuando terminó el secundario, Rosario se vino a Junín a estudiar Administración de Empresas en el Instituto 20 y luego siguió la carrera de Contador Público en el Centro Universitario Regional Junín.

“Acá vivía en una pensión”, recuerda, y luego añade: “A mí me gustaba esa carrera, en mi familia son productores agropecuarios y yo era la primera profesional. Tengo un único hijo, que lo tuve cuando iba al secundario, y cuando me vine a Junín, mi abuela y mis padres me ayudaron mucho en su crianza. El apoyo de mi familia fue importantísimo”.

Desarrollo profesional

Cuando estaba estudiando, Rosario entró a trabajar en la Municipalidad. Empezó como inspectora de Habilitaciones, pasó por Hacienda y terminó en Contaduría. En enero de 1999 ingresó en el diario Democracia. Dos meses después, se recibió de Contadora.

Luego arrancó con su estudio, en su casa, trabajó un tiempo en otro bufete y más adelante sumó una nueva actividad, la docencia en el secundario, donde da materias como Contabilidad, Impuestos, Economía.

“Me gusta mucho la interacción con los alumnos –cuenta Sosa– aunque dicen que son difíciles, yo creo que eso es porque muchas veces no los escuchamos. Los chicos adolecen y hay que entenderlos y, tal vez, los sistemas educativos no han cambiado tanto como para engancharlos. Es difícil dar Contabilidad hoy cuando lo único que se tiene es tiza y pizarrón, porque los chicos tienen acceso a otro tipo de tecnología con los que pueden ver un balance de una empresa que es público, y al mismo tiempo la escuela trabaja con lápiz y papel”.

En la actualidad, reparte su tiempo entre la docencia y la atención de su estudio.

Centro Vasco

En su casa de Ameghino se mantenían algunas tradiciones vascas, principalmente gastronómicas: cuando carneaban en el campo hacían morcilla vasca, o en Pascuas comían bacalao a la vizcaína.

A finales de los 90, ya instalada en Junín, Rosario se unió al centro vasco “Arbola Bat”, una entidad que había surgido de la unión de las dos que existían antes: “Guernica co Arbola” y “Sas Piras Bat”. Su ingreso se produjo a partir de la invitación de su primo Alberto Jaca.

Desde entonces, siempre estuvo participando y colaborando, aunque no formara parte de la comisión, y fue elegida presidenta en mayo de 2013.

“Uno de nuestros objetivos está orientado a recomponer nuestra comunidad vasca en Junín –explica– volver a juntarnos, recordar nuestras festividades, algo que se había dejado de hacer”.

Por otro lado, Arbola Bat, que cuenta con más de 130 socios, “es un centro musero”, ya que el mus, junto con la pelota paleta, es la actividad más representativa de los vascos: “Nosotros tenemos muslaris en cantidad, que son los jugadores de mus. Acá se juega durante todo el año, hacemos torneos clasificatorios para el Campeonato Nacional de Mus, y la pareja que nos representa allí puede clasificar para el Mundial, que se hace todos los años. Este centro vasco tuvo una pareja mundialista en 2001”.

En Arbola Bat también se hacen conferencias, charlas, están ideando un taller de cocina vasca para este año, y apuntan a poner en práctica en el futuro un cuerpo de baile.

En cuanto a sus objetivos como presidenta, señala: “Tenemos que brindar lo mismo que hace el País Vasco con nosotros, que nos acompaña, nos contiene, nos cuida, y este centro debe hacer lo mismo con la comunidad vasca que tenemos acá, y con todo aquel que se acerque”.

Vascos

“Los vascos somos trabajadores, buena gente y peleadores”, resume Rosario sonriente, para luego ampliar: “Yo estuve en el País Vasco y lo que yo vivía en mi casa, allá se ve en todos lados. En Ameghino, uno viene caminando y en la vereda del vecino ya sabe quién está en mi casa, todo el mundo habla encimado y parece una discusión pero no lo es, y allá pasa lo mismo. Es todo muy efusivo. Pero al mismo tiempo, somos muy ‘para adentro’, cuesta la expresión, entonces cuando sale, lo hace con todo”.

Sosa destaca que, además, los vascos se caracterizan por su palabra: “Si es palabra de vasco, se cumple, no hace falta firmar nada”.

Según su análisis, “la sangre vasca corre por las venas: ser vasco es un sentimiento muy fuerte por lo que uno es, lo que uno tiene, y por el lugar de donde viene. Un vasco se encuentra con otro en cualquier parte del mundo y ambos sienten esa unión”.




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