jueves, 14 de agosto de 2014

Leitza y los Ocho

Y sigue la mata dando.

De verdad que nunca nos imaginamos que la película "Ocho Apellidos Vascos" nos iba a dar para tantas publicaciones, y casi que con la del (ahora sí) españolista Bernardo Atxaga habíamos pensado que la cosa llegaba a su fin.

Pero no hemos podido rechazar este texto publicado en La Vanguardia, pues habla de Leitza, un municipio duramente castigado por el españolismo.

Aquí la tienen:



"Hasta mañana, corazones"

Leitza. Municipio de Navarra. 2.900 habitantes a 50 km de Pamplona. Alcaldesa: Arantxa Iparragirre (Bildu) | La casa de Leitza, donde se rodó parte de la película, se ha convertido en un museo gratuito | Leitza, donde gobierna Bildu con mayoría, recibe con los brazos abiertos al turismo del filme

Jordi Basté

Inicio mi ruta de dos días por los escenarios de la película más taquillera de la historia del cine español. Hoy en Leitza y mañana en Zumaia. En Leitza se observa un pueblo entregado a la causa .... a pesar de todo. Gobierna Bildu con una mayoría aplastante. En las municipales del 2011 sumaron 1.283 votos y 9 concejales. El segundo partido en votos fue la Derecha Navarra y Española con sólo 188 votos y un solo concejal, igual que UPN, que sumó 120 votos.

O sea que es un pueblo descarada e indiscutiblemente abertzale, donde todos hablan euskera y donde la plaza del pueblo ya te marca el territorio. Es donde se baja Rafa del autobús (Dani Rovira). Lo que él ve, lo vemos los demás. Grafitis de "Independetzia", "sozialismoa" por un lado, "Euskal Presoak Euskal Herrira" por otro. El Ayuntamiento solo con la ikurriña colgada. En la plaza cuatro armarios de tíos levantan una piedra de vete a saber cuántos kilos. Da miedo verlos. Se acercan las fiestas y el concurso de Harrijasoketa es uno de los grandes éxitos. Es decir, el levantamiento de piedras que internacionalizó uno de los vecinos ilustres de Leitza: Iñaki Perurena.

Caminas por la plaza y te das cuenta que, digan lo que digan, eso no es el País Vasco. Esto es Euskalherria, donde la cultura vasca se dimensiona. Decir que ésto es España es debatir el territorio, no el sentimiento.

Unos niños juegan en una pequeña zona de la plaza y todos hablan euskera. A uno de los chavales le pregunto por la herrikotaberna donde se rueda la escena donde Koldo (memorable Karra Elejalde) obliga a Rafa a hablar en euskera y el pobre andaluz lee el cartel de "prohibido fumar" que hay en la pared. Pero hoy es martes y la taberna está cerrada. Lástima.

Me cuenta una chica abertzale que a ella la peli no le gustó porque estaba llena de tópicos pero que al pueblo le ha ido muy bien y que se ha llenado de turistas. Y me suelta: "¿tu crees que vamos a dejar de creer en un país libre por el hecho de ser sede de una peli española de exito? Pues claro que no".

Amablemente me guía hacia el caserón donde se rodaron muchas de las escenas, como el reencuentro entre Rafa y Amaia (Clara Lago) donde él pretende devolverle el teléfono móvil; la escena de la cena donde comen bonito con tomate y se emborrachan Koldo y Merche (brutal Carmen Machi) con txakolí; la chimenea donde Amaia quema el vestido de novia...

Bueno, bueno, bueno... No hace falta picar el pomo de la puerta. Está abierta. Y está abierta porque la propietaria del casón (en la calle de San Miguel, 22) acepta que el turista plasta se introduzca en la estancia con cámaras, móviles, en bermudas, con faldas, duchados, asquerosos... Da igual. Ha convertido su planta baja en un arsenal de la película donde tiene plastificadas fotografías del rodaje en su casa y te guía (a coste cero) por donde se rodó. Es genial observar desde dentro el desfile de borregos (aquí uno) que entramos sigilosamente y pidiendo perdón por la misma puerta donde Rafa le dice a Amaia si le han cortado el pelo con un hachazo. Entonces preguntamos, como si fuéramos descendientes de Forrest Gump, "perdón, ¿ aquí es donde.....?" Y Mari Ángeles Intxaurrondo, la propietaria, y su hija Maria José no dejan ni acabar la pregunta y nos invitan a entrar y a pasear por esa casa de Ocho apellidos vascos en Leitza.Tiramos unas fotos. Ellas (las propietarias) también nos las hacen a nosotros dentro de su casa (lo sé: la situación es para alquilar una trompeta y un embudo y ponérnoslo en la cabeza). Pero es así. La película ha superado la lógica, incluso la de las visitas a los pueblos."Ha sido una locura", nos dice Mari Ángeles. "Esto es un peregrinaje de gente de toda España".

Nos enseña la preciosa casa de tres plantas (el museo creado para la ocasión está en la baja; en la primera es donde viven y arriba donde tienen un desván. Y luego, como si nos mostrara un gran tesoro y un pequeño secreto, Mari Ángeles nos hace salir de la casa y nos dirige hacia una de las ventanas que da a un lateral... "Por aquí bajaba Amaia (Clara Lago) cuando se escapaba. Precisamente por eso eligieron esta casa: buscaban una con ventanas bajas". Les pido a madre e hija dónde puedo cenar alguna cosa y me direccionan al Hostal Musunzar, donde me zampo un rape al horno, una tarta de queso y un trago de txakolí como Karra Elejalde y Carmen Machi en la película de Emilio Martinez Lazaro. Paseo por el pueblo, hablo con la juventud que prepara las fiestas, doy una vuelta por la iglesia de San Miguel, paso por donde Rafa (Dani Rovira) quema involuntariamente un contenedor y es llevado a comisaría...

Antes de irme dirección a Zumaia donde se rodaron otras escenas del filme saludo a un chaval que está tendiendo la ropa en un balcón. Le pregunto qué tal: "Todo perfecto", me responde. Y para quedar bien le digo "¿Somos muy pesados con la película, no?" Y como un maravilloso gag, como un chiste de tópicos vascos contesta: "Bah, tampoco sois tantos". Pues eso. "Hasta mañana, corazones".

Leer más: http://www.lavanguardia.com/cine/20140813/54413002247/hasta-manana-corazones.html#ixzz3DTvSkMy1

Síguenos en: https://twitter.com/@LaVanguardia | http://facebook.com/LaVanguardia






°

No hay comentarios.:

Publicar un comentario