martes, 31 de mayo de 2016

Excelsitud Deportiva sin Oficialidad

Por aquí les dejamos la editorial de Gara, misma que pone al descubierto cierta paradoja con respecto al nivel de excelencia que muestran los equipos deportivos vascos:

El país de elite que no se halla en el mapa deportivo

El celebrado ascenso del Alavés a la Primera División de fútbol, recuperando la categoría perdida hace una década, hará que el próximo año los equipos vascos sumen una quinta parte de Liga (todavía podría ser más histórico si una carambola beneficiara a Osasuna). En categoría femenina, el Athletic está a dos partidos de ganar la competición, la Real es cuarta y el Oiartzun ha mantenido la categoría muy meritoriamente. En balonmano, las chicas del Bera Bera se han proclamado campeonas este sábado, tres semanas después de que los chicos del Anaitasuna estuvieran muy cerca de ganar la Copa. Aunque quizás el logro más rutilante de la temporada deportiva haya sido el del Baskonia, metiéndose en la Final Four europea contra todo pronóstico.

La lista podría ampliarse, pero esto ya es más que suficiente para certificar el extraordinario nivel del deporte de elite de clubes en Euskal Herria. Es la consecuencia lógica de un país con materia prima (deportistas), capacidad de gestión (seguramente el Eibar es el mejor ejemplo), experiencia de trabajo en común (los logros de equipo sobresalen sobre los individuales) y arrastre social (a esas cotas no se llegaría sin masas sociales ni hinchadas).

Sin embargo, el país en el que florece tanto triunfo sigue sin existir como tal en el mapa deportivo, y ello es una buena metáfora de su realidad política. En diez días se iniciará una Eurocopa de fútbol en la que competirá una nación sin Estado (Gales), un trozo de nación inserta en otro Estado (el Norte de Irlanda), un estado recién nacido (Eslovaquia), otro mucho menor que Euskal Herria (Islandia) y algunos más precarios futbolísticamente (Albania). Mientras, el último amistoso de la selección vasca en Ajaccio contra Corsica, el viernes pasado, ha sido un nuevo evento irrelevante en la carrera hacia la oficialidad. Y sin embargo, para ganar este partido también hay deportistas, masa social y capacidad de gestión suficiente, solo hace falta creérselo, ponerlo en la agenda y calzarse las botas.





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