sábado, 28 de mayo de 2016

1917 y la Institucionalización del Euskera

Por medio de Deia traemos a ustedes este muy interesante reportaje acerca del uso del euskera en las instituciones tanto en Bizkaia como en Gipuzkoa en los albores del siglo XX, cuando terminaba la Revolución Mexicana e iniciaba la rusa y con Europa sumergida en la Primera Guerra Mundial:


La llegada de Ramón de la Sota (PNV) a la presidencia de la Diputación Foral de Bizkaia en 1917 abrió el camino al uso del euskera en documentos oficiales, mientras que en Gipuzkoa se decidía también dar cabida a la lengua vasca

Andres Urrutia

En 1917, el triunfo en las elecciones a la Diputación Foral de Bizkaia de la candidatura nacionalista vasca de Ramón de la Sota Aburto, supuso la irrupción en el marco de la institución foral de una decidida labor de impulso y fomento del euskera, no solamente en el ámbito educativo, sino en el de su utilización como lengua de trabajo por parte de la Diputación Foral de Bizkaia en sus relaciones con los ayuntamientos vizcainos.

El propio Sota lo señalaba en su discurso de toma de posesión del cargo de presidente de la Diputación, en el que se refería al movimiento en pro del euskera que se había relanzado en el País Vasco desde principios del siglo XX. Más en concreto, las palabras que utilizó Sota fueron las siguientes: “Hay en el País Vasco un movimiento que cuenta con las simpatías de todos los vascos. Me refiero a la labor que ciertos eruditos realizan para conservar y propagar el euskera. Nosotros, desde esta Corporación, debemos ayudar y ayudaremos dicho movimiento con todos los medios morales y materiales que estén a nuestro alcance”.

Del dicho al hecho, Sota y su equipo recogieron las ideas que circulaban en el país sobre la utilización del euskera como lengua jurídica y administrativa, y, además, las iniciativas que provenían de la Mancomunidad recién instituida en Cataluña, que concretaban la utilización de la lengua catalana en los actos y documentos oficiales. Con carácter previo y en el año 1916 había existido una polémica en torno a la utilización del euskera como lengua oficial, polémica que en el caso de Bizkaia se concretó en el rechazo social e institucional a una Circular del Gobernador Civil de 3 de febrero de 1916, estableciendo el uso del castellano en los actos y relaciones municipales y en los bandos y pregones cara al público.

El Gobierno Foral de Sota desde un primer momento tomó la decisión de que los textos de las circulares que la Diputación Foral enviaba a los ayuntamientos, se redactasen en castellano y en euskera y, además, designó a un funcionario de la Diputación para que realizase las traducciones correspondientes. En la Diputación Foral de Gipuzkoa, a pesar de que su orientación no era nacionalista, se adoptó una decisión idéntica para que las circulares de la Diputación y de la Comisión Provincial se plasmasen en castellano y euskera y se enviasen en ambas lenguas a los ayuntamientos guipuzcoanos, designándose un traductor para que realizase tal labor.

Las dos diputaciones, por lo tanto, concretaron a través de estos acuerdos su firme decisión de utilizar de forma habitual el euskera como lengua de trabajo, lo que por encima del uso ocasional que se había dado con anterioridad, suponía un avance significativo en la formulación de la oficialidad del euskera en el ámbito jurídico y administrativo por parte de las diputaciones y su reflejo en los textos escritos que estas dirigían a los ayuntamientos.

Era necesario, por tanto, el cultivo sistemático de la lengua y la fijación de su forma escrita para la formulación de estos textos. En este afán, la Diputación Foral de Bizkaia junto con la Diputación Foral de Gipuzkoa, impulsó la creación de la Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia, materializando de esta forma las conclusiones del Congreso de Oñate que se habría de celebrar en 1918, conclusiones que supusieron el inicio de la labor de la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza.

Biziola y Muxika

Si importante era el decidido impulso por la configuración de una oficialidad de la lengua vasca en las diputaciones de Bizkaia y Gipuzkoa, no lo era menos el designar las personas que habrían de hacerse cargo de esa labor de traducción de las Circulares de la diputación correspondiente.

En el caso de Bizkaia se designó a Juan Luis Biziola (1884-1937), funcionario de la Hacienda Foral de la Diputación, y persona de una cierta significación en el cultivo del euskera y en su promoción. En el caso de Gipuzkoa, la designación recayó en Gregorio Muxika (1882-1931), persona ampliamente conocida en el ámbito de la lengua y la cultura vasca y promotor además de diversas instituciones culturales vascas, de las revistas Euskal Esnalea y Euskalerriaren Alde.

Su labor de traducción de los textos jurídicos y administrativos es hoy algo bastante desconocido, ya que la figura del propio Biziola como tal y en estas funciones, no es algo que haya sido reseñado en la historiografía de la traducción al euskera y en el caso de Gregorio Muxika, las facetas que se resaltan en su biografía son más las periodísticas y de fomento de la cultura vasca que las de traductor de textos jurídico-administrativos.

En ambos, sin embargo, puede decirse que los dos son portadores de todo un estilo traductivo que partiendo de presupuestos diferentes sigue las pautas de una modernidad en cuanto al enfoque, enfoque que Biziola resume de forma absolutamente precisa: “Aparte de esto, quien someramente conozca el Euzkera, se dará cuenta inmediatamente de las dificultades que lleva consigo toda traducción. El Euzkera y el castellano son dos idiomas de estructura completamente distinta, con giros y modismos que en nada se parecen. Requiere, por tanto, además del conocimiento de ambos idiomas (sobre todo el Euzkera, pues en cuanto al castellano hay buenos diccionarios) un hábito prolongado de traducción, para no incurrir en el feo pecado de cubrir el castellano con ropaje euzkérico, destruyendo completamente la idiosincrasia del Euzkera”.

Biziola también es consciente de que efectivamente este tipo de trabajo se hace a veces de forma excesivamente apresurada: “Ocurre con frecuencia, mejor dicho ocurre el noventa y nueve por ciento de los casos, que las traducciones que se piden, salvo en aquellos en que por su extensión y naturaleza se hace imposible despacharlos de momento, ocurre, digo, que esas traducciones se solicitan con apremios de tiempo, por ser la mayoría de las veces cosa de momento. En justificación de ese aserto, apelo al testimonio de las oficinas de la casa, principalmente de las de Caminos y Arquitectura”.

Tanto Biziola como Muxika parten en su labor de la realidad que en aquel momento vive el euskera. Biziola se orienta por una utilización del léxico especializado en materia jurídica y administrativa que es más purista y se sitúa en la línea lingüística marcada por Sabino Arana, mientras que Muxika utiliza un euskera más popular, aunque no exento de neologismos, pero con una frecuencia mucho menor en su uso. De hecho, sobre todo en Bizkaia, se incluye en muchos casos en el texto de la traducción de la Circular al euskera, un Itz barrijen atzalbena o explicación de los neologismos utilizados, con un pequeño vocabulario euskera-castellano a fin de familiarizar al lector con estos.

Euskera divulgativo

Además de los aspectos relativos al léxico, pueden señalarse los que se refieren a la expresividad de los textos y la comunicación de su contenido a los destinatarios. De hecho, en el caso de Gipuzkoa, uno de los elementos fundamentales a la hora de traducir los textos al euskera es precisamente el conjugar la utilización del euskera como lengua escrita con la divulgación del contenido de las Circulares, tal como resalta el acuerdo de la Diputación de fecha 16 de enero de 1918: Entra en el espíritu de la proposición, por lo tanto, un doble propósito: la divulgación de las reglas que dicta esta Corporación, únicamente posible mediante la consignación en el vascuence usual en los pueblos de esta Provincia mediante redacciones sencillas que las pongan al alcance de todos, y obtener, al mismo tiempo, el que vulgarmente también se convierta o se extienda más el uso del vascuence como lengua escrita. Ambas tendencias son igualmente plausibles, como se complace en reconocerlo esta Comisión, que sin embargo, ha de hacer hincapié en la necesidad de que se empleen las palabras y giros más usados en las diversas comarcas de esta Provincia, al proponer a V. E. adopte por acuerdo la proposición a que se contrae este informe.

En definitiva, tanto Biziola como Muxika fueron, además de traductores, auténticos mediadores lingüísticos y culturales a la hora de verter el contenido de los textos de las Circulares que generaban las diputaciones forales de Bizkaia y Gipuzkoa al euskera y difundir su contenido en los ayuntamientos de ambos territorios históricos.

Diario Oficial

El cambio de la orientación política de las diputaciones trajo consigo que esta utilización del euskera por parte de las mismas como lengua de comunicación decayera a partir del año 1919 en Bizkaia y 1923 en Gipuzkoa. De hecho, en Bizkaia, Mikel Arrutza ocupó el puesto de Biziola como traductor de la Diputación Foral de Bizkaia a principios de 1919, tras la dimisión de este por falta de tiempo para la labor que se le encomendaba. El esfuerzo de ambos, no obstante, sirvió de eslabón que garantizó la continuidad entre una tradición foral que en el caso de las Juntas Generales de Bizkaia venía desde el siglo XIX con los textos en euskera de Uriarte y la definitiva configuración del euskera como lengua oficial que tendría lugar con el Gobierno vasco en 1936 y la publicación por primera vez del Diario Oficial del País Vasco-Euzkadi’ko Agintaritzaren Egunerokoa en versión bilingüe, castellano-euskera, en una tarea que impulsó decididamente Jesús María de Leizaola, miembro de ese primer Gobierno vasco, y jurista euskaldun preocupado por la utilización de la lengua vasca en el ámbito jurídico y administrativo.

De ahí el empeño por parte de un equipo de investigadores formado por Cesar Gallastegi, Arantza Etxebarria y por quien suscribe este reportaje, para sistematizar los textos de Biziola y Muxika, recoger sus biografías, y recopilar el vocabulario sistemático castellano-euskera de estos textos, que se ofrecen, además, con sus contextos de utilización permitiendo así a la sociedad vasca el acceso a unos materiales que no por ser desconocidos dejan de tener su importancia a la hora de configurar la historia de la normalización de la lengua vasca y su utilización en el mundo del Derecho, empeño que ha acogido la Academia Vasca de Derecho-Zuzenbidearen Euskal Akademia, publicándolos en su colección Abeurrea Bilduma.






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