sábado, 31 de enero de 2015

Sudáfrica y la Reconciliación

Veamos hasta donde se puede llegar en los esfuerzos por la paz y la reconciliación con esta nota publicada en Naiz:


Sudáfrica concede la libertad condicional al líder del «escuadrón de la muerte» del apartheid

El Gobierno sudafricano ha concedido, por «una necesidad de reconciliación nacional», la libertad condicional a Eugene de Kock, condenado en 1996 por el secuestro, tortura y ejecución de activistas contrarios al régimen del apartheid cuando se encontraba al frente de la unidad C1 de la Policía, que operó como «escuadrón de la muerte» durante las décadas de los 80 y 90.

El ministro de Justicia de Sudáfrica, Michael Masutha, ha argumentado que la liberación de De Kock, apodado «El Mal Primigenio», responde «a una necesidad de reconciliación nacional».

A lo largo de sus dos décadas en la cárcel, De Kock ha expresado su remordimiento por los hechos que le llevaron a prisión y ha ayudado a la Policía a encontrar los restos mortales de algunas de las víctimas de su escuadrón.

Para no inflamar los ánimos, el Gobierno sudafricano no ha comunicado ni el lugar ni la fecha exacta de la liberación de De Kock, de carácter provisional y sobre la que el Ministerio de Justicia se pronunciará definitivamente dentro de un año, según informa la agencia oficial de noticias sudafricana SAPA.

Otro condenado por sus actuaciones durante el apartheid, el exdiputado Clive Derby-Lewis, ha visto denegada su petición de libertad por motivos médicos y seguirá cumpliendo su condena a cadena perpetua por su papel en la muerte del líder del partido Comunista de Sudáfrica, Chris Hani, en 1993.

Tras el apartheid, De Kock conmocionó al país en 1997 y 1998 durante sus testimonios ante la Comisión de Verdad y Reconciliación, donde describió en detalle y de manera gráfica las torturas y ejecuciones perpetradas por su escuadrón C1 en la granja de Vlakplaas (a las afueras de Pretoria) que sirvió de cuartel general del grupo.

Biografía

De Kock, nacido en 1949, asumió el mando del C1 en 1985 de manos de su predecesor Dirk Coetzee y a lo largo de 10 años ejecutó una campaña de exterminio contra activistas contrarios al apartheid.

En 1996, fue condenado primero a dos cadenas perpetuas consecutivas por la muerte de los activistas Japie Kereng Maponya y los llamados Cinco de Nelspruit: Oscar Mxolisi Ntshota, Glenack Masilo Mama, Lawrence Jacey Nyelende, Khona Gabela y Tisetso Leballo. Después, recibió una sentencia adicional de 212 años de cárcel por crímenes contra la Humanidad repartidos en ochenta y nueve cargos.

A lo largo de su estancia en prisión, De Kock ha acusado a oficiales del apartheid, entre ellos el presidente sudafricano Frederik de Klerk, de estar perfectamente al tanto de las actividades de su unidad. «De Klerk ordenó asesinatos políticos y sus manos están empapadas en sangre», llegó a declarar De Kock en una entrevista radiofónica en 2007.

Dos años después, y según los medios sudafricanos, De Kock recibió la visita del entonces presidente electo Jacob Zuma que le habría ofrecido reducir su condena a cambio de colaborar en la búsqueda de las víctimas de su unidad. El Gobierno, en ese momento, negó todos los contactos pero a partir de entoces De Kock comenzó a entablar conversación con los parientes de algunas de sus víctimas, algunos de los cuales llegaron incluso a perdonarle por sus actos.



Para Madrid la cuestión sería más fácil pues en el caso de Euskal Herria no estaría liberando a terroristas de la talla del tal De Kock (eso ya lo ha hecho, pero sin que la reconciliación fuese el motivo), sino a activistas como los que el ya mencionado De Kock secuestró, torturó y asesinó, mismos que por centenares se encuentran hoy recluídos en mazmorras distribuidas por toda la geografía del estado español por el solo delito de haber militado en organizaciones a favor de la autodeterminación de su pueblo.




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