lunes, 26 de enero de 2015

Cronopiando | ¡Lo Nunca Visto!

Mordaz, como acostumbra ser, Koldo Campos nos regala este Cronopiando dedicado a los crímenes de lesa humanidad cometidos por Washington en Irak y en otros países de África y de Medio Oriente:

¡Lo nunca visto!

Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

La primera vez que oí esa frase yo era un niño y fue a las puertas de un circo. La seguí oyendo como socorrido eslogan de muchos anuncios. ¡Lo nunca visto! También fue el titular que dejó en los medios Donald Runsfeld cuando la  víspera de que invadieran Iraq y en rueda de prensa, apeló eufórico a la frase: “¡Van a ver lo nunca visto!”

Tal vez porque el siniestro secretario de  Defensa estadounidense siempre tuvo algo de payaso y publicista, además de  estafador y criminal, convocó a los medios de comunicación a otra función de  circo.

¡Solo por unos años, no se la pierdan…! ¡Lo nunca visto! ¡Pasen, pasen y vean a la niña sin rostro, al niño sin piernas! ¡Funciones matinales y vespertinas! ¡Sesión continua! ¡Mujeres y militares gratis! ¡Pasen y vean… la bomba de racimo, con su secuela de explosiones en serie! ¡Fósforo blanco para recién nacidos! ¡Pasen y vean… la casa que se tira y se levanta! ¡El hombre sin  cabeza! ¡El país que se destruye y reconstruye! ¡La mujer sin vientre!

¡Pasen y  vean al Super-Tornado inglés rompiendo la barrera del sonido! ¡Y si usted cree  que lo ha visto todo y no conoce el blindado Challenger, usted no ha visto nada!  ¡Y no se pierda el famoso helicóptero Apache, el único, el genuino, acompañado  de tres helicópteros Black Hawk por primera vez juntos en el cielo!

El mismo  circo se sigue representando en otros ensangrentados escenarios en los que el  capital cuida sus intereses y genera miseria y muerte.

Ahora que los leones  insisten en devorar al domador, que los equilibristas se parten el espinazo  contra el suelo, que a los magos no les salen los trucos y que a los payasos  nadie les ríe las gracias, “lo nunca visto” empieza a estar al alcance de todos.  Y sí, algunos tienen derecho a indignarse pero no a sorprenderse.






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