martes, 19 de mayo de 2009

Una Carta a México

En México se tiene la extraña idea de que España, a pesar de ser gobernada por un rey instalado en ese puesto por su mentor Francisco Franco, es una democracia. Mucho tiene que ver la labor incesante de los consorcios noticiosos y el malinchismo de los que diseñan los programas educativos del país.

Pues bien, gracias a esta misiva publicada en Gara queda claro lo que el estado español realmente es:

Victoria Mendoza | Psicoterapeuta

Con copia para México

El Tribunal Supremo decide anular la Iniciativa Internacionalista, II, como una muestra clara y descarada de que en España no existe la democracia, de que no se permite la participación política a determinados sectores y personas y de que cualquier excusa es válida para acusar de pertenencia a ETA, o ser de tal o cual entorno colaborador de ETA. Y como yo, al igual que muchos que aquí escribimos, podemos ser los próximos, no sólo por escribir en determinado periódico o pertenecer a determinadas listas, o porque mis abuelas son vascas, o porque en mi ADN pueden localizar algún gen vasco, o porque mi apellido es vasco, o porque defiendo el euskera o porque denuncio o protesto tajantemente por la tortura y todo tipo de conculcación de derechos hacia vascos y vascas, o porque me gustan las canciones de Mikel Laboa y Benito Lertxundi, o porque me gusta la sidra, el chacolí y el pacharán o porque de postre pido cuajada, o porque mis hijos hablan euskera o porque el Gobierno y la Fiscalía deciden que soy no sólo sospechosa sino que soy de ETA, y porque además suponen que yo quiero poner veinte bombas y quemar cincuenta contenedores -porque ahora también se han vuelto videntes, pues dicen saber las intenciones de todo aquel que les interese acusar-. Me detendrán puede que hasta por ver un partido de pelota vasca o comprarme una ikurriña, porque me inscriba a un euskaltegi o porque soy amiga de vascos y vascas. Puede que por cualquiera de estos motivos me detengan, y yo, como algunas veces intento no ser tan tontita como parezco, les pido que cuando esto suceda, den cuentas de mí en México, a la familia y a mis paisanos de diferentes movimientos sociales y políticos a favor de los derechos humanos de todo tipo. Le pido encarecidamente al Tribunal Supremo que cuando me detengan prueben que mis huellas digitales estaban en tal o cual arma, o en tal o cual bomba, comprueben que yo, encapuchada o no, puse unas cuantas bombas y maté a unas cuantas personas, quemé e incendié contenedores, autobuses, cajeros y sedes de partidos y sindicatos, por lo que me condenan a 80 años de prisión. En fin, quiero que les demuestren a mi familia, amigos, a México y al País Vasco que yo realmente hice eso y todo lo que se les pueda ocurrir de acuerdo a su creativa imaginación, sin que quede la menor duda sobre todo, a mi familia.

Todo esto de curarme en salud es para demostrar al mundo las barbaridades e injusticias que aquí se cometen con sus tantas ilegalizaciones, detenciones y juicios express y para poner de manifiesto ante México y el mundo y ante los organismos que trabajan a favor de los derechos humanos los argumentos tan absurdos y descabellados de que se valen el Gobierno y la Fiscalía española para ilegalizar a personas, a partidos y a sectores determinados. Y que les quede muy claro que en España ni hay democracia ni se sabe respetar la voluntad de miles de vascos y vascas, sólo hay hipocresía e injusticia política que detiene, tortura, encarcela e ilegaliza a quien les estorbe para dejar el terreno despejado e imponerse a la torera en el poder, arrebatando y negando al País Vasco sus derechos civiles, políticos y humanos.

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